Carta de Lectores: Propuesta para un Plan Quinquenal de Desarrollo Sustentable en Claromecó
Por Juan Pablo Borioni
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Claromecó posee condiciones naturales, sociales y turísticas que le otorgan una identidad particular dentro de la costa bonaerense. Su extensión de playas, sus dunas, el arroyo, el vivero, la pesca artesanal, la náutica y, fundamentalmente, su carácter de villa balnearia constituyen un patrimonio que debemos preservar.
Pero preservar no significa inmovilizar.
Claromecó necesita inversiones, mejores servicios, infraestructura, planificación urbana, protección de su costa y una política turística definida. La cuestión central es cómo crecer sin perder aquello que hace diferente a Claromecó.
Por eso propongo iniciar un debate comunitario para elaborar un Plan Quinquenal Claromecó 2027–2031, entendido como la primera etapa de una planificación con una mirada de veinte o treinta años.
No se trata de presentar un proyecto cerrado, sino de establecer una base para que vecinos, instituciones, prestadores, comerciantes, profesionales, pescadores, productores, turistas, autoridades y especialistas podamos discutir qué Claromecó queremos construir.
1. SUSTENTABILIDAD: ORDENAR PARA PODER CRECER
La sustentabilidad no debe ser entendida exclusivamente como prohibición.
Debemos proteger dunas, arena, vegetación, playas y sectores vulnerables porque son recursos que no son infinitos. Pero esa protección debe ser compatible con la inversión, el turismo, la circulación y el disfrute responsable de quienes viven o visitan Claromecó.
La premisa debería ser sencilla: no impedir el desarrollo, sino ordenarlo para que pueda sostenerse en el tiempo.
Toda intervención sobre la costa, el mar, el arroyo o las dunas debería realizarse sobre información científica actualizada.
Por ello propongo crear un Observatorio Permanente de la Costa de Claromecó, articulado con universidades e instituciones científicas especializadas, entre ellas el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET/UNS), para estudiar erosión, dinámica litoral, movimiento de sedimentos, evolución de dunas, mareas extraordinarias y consecuencias de futuras intervenciones.
También debería analizarse la situación de construcciones existentes en sectores potencialmente vulnerables y establecer criterios técnicos para las futuras, buscando seguridad y sustentabilidad antes que prohibiciones generales.
2. UN PLAN DE INFRAESTRUCTURA CON METAS CONOCIDAS
Claromecó necesita que la comunidad conozca qué obras se realizarán, cuándo y con qué recursos.
Debe elaborarse un programa público y plurianual que contemple, entre otras prioridades, la terminación y corrección de la avenida Costanera desde el Faro hasta el Arroyo, retomando obras y proyectos pendientes desde hace décadas y determinando técnicamente qué sectores deben asfaltarse, estabilizarse, compactarse o recibir otro tratamiento.
Debe existir asimismo un verdadero programa de calles para Claromecó y especialmente para Dunamar, utilizando sistemas de estabilización y compactación que permitan transitabilidad durante todo el año sin que necesariamente cada calle deba ser asfaltada u hormigonada.
A ello debe agregarse un programa sostenido de forestación urbana, mantenimiento de espacios públicos e iluminación, con una transición progresiva hacia tecnología LED y un plan técnicamente posible de reducción y soterramiento progresivo del cableado aéreo.
3. AGUA, CLOACAS, GAS Y ENERGÍA PENSADOS PARA EL CLAROMECÓ FUTURO
No podemos dimensionar los servicios solamente según la población actual.
Hay que proyectar el consumo futuro de Claromecó, Dunamar, Caracolero y los nuevos barrios y urbanizaciones que eventualmente se desarrollen.
La futura planta de tratamiento de líquidos cloacales, la provisión de agua corriente, la ampliación del gas y la infraestructura eléctrica deben dimensionarse pensando en ese crecimiento.
También corresponde analizar objetivamente cómo se prestan los servicios.
No debe partirse de la conclusión de que necesariamente deban continuar indefinidamente bajo determinado modelo ni de que necesariamente deban concesionarse. Debemos comparar alternativas.
Prestación pública, cooperativa, privada, concesionada o modelos mixtos deben evaluarse sobre parámetros objetivos: costo por unidad de servicio, inversión, calidad, capacidad de expansión, continuidad, eficiencia y satisfacción del usuario.
La tecnología permite, además, construir indicadores permanentes de presión y calidad del agua, interrupciones eléctricas, reclamos, tiempos de respuesta y otros parámetros.
Así podríamos conocer la calidad real de los servicios durante los doce meses y no solamente a partir de los reclamos que se multiplican durante enero.
4. INTEGRAR TERRITORIALMENTE EL CRECIMIENTO
Claromecó ya no puede ser pensado solamente dentro de sus límites urbanos tradicionales.
Dunamar, Caracolero y los futuros desarrollos forman progresivamente una misma realidad territorial.
Es necesario prever comunicaciones, calles, servicios, seguridad, agua, energía, saneamiento y espacios públicos para esa expansión.
Cada nuevo desarrollo debería incorporarse dentro de una planificación general y contemplar cómo financiará el impacto adicional que genera sobre la infraestructura existente.
Planificar antes de urbanizar resulta siempre más económico que intentar corregir posteriormente aquello que creció sin infraestructura.
5. RECUPERACIÓN DEL VIVERO Y PREVENCIÓN DE INCENDIOS
Los incendios sufridos por el Vivero de Claromecó obligan a pensar su recuperación con una perspectiva diferente.
No alcanza simplemente con volver a plantar.
Debe realizarse un estudio forestal integral que determine especies apropiadas, densidades, cortafuegos, accesos de emergencia, reservas de agua, sistemas de detección y un esquema permanente de mantenimiento.
El objetivo debe ser recuperar progresivamente el patrimonio forestal y, simultáneamente, disminuir el riesgo de repetir los incendios que destruyeron buena parte de ese patrimonio.
6. PESCA ARTESANAL: ORDENAR PARA JERARQUIZAR
La pesca artesanal forma parte de Claromecó y debe tener posibilidades de crecer.
Precisamente por ello necesita infraestructura.
La descarga y traslado de pescado, limpieza de embarcaciones, estacionamiento de lanchas y tratamiento de residuos no deberían entrar en conflicto con sectores de playa de utilización turística intensiva.
La actividad genera empleo y productos de enorme valor, pero también produce residuos, olores y necesidades sanitarias que deben administrarse correctamente.
Propongo estudiar un Centro de Servicios para la Pesca Artesanal, con espacios adecuados para bajada, varado, lavado, descarga, frío, manejo de residuos, sanidad y logística.
No se trata de desplazar a los pescadores. Se trata de darle a la pesca artesanal la jerarquía y la infraestructura que merece, conciliándola con el turismo y el uso recreativo de la playa.
7. DEL MAR A LA MESA: UNA IDENTIDAD GASTRONÓMICA PROPIA
Claromecó tiene pescado fresco a pocos metros de sus restaurantes y, sin embargo, todavía no hemos construido alrededor de ese recurso una verdadera identidad gastronómica colectiva.
Debemos trabajar toda la cadena: extracción, conservación, manipulación, transporte, comercialización, elaboración y gastronomía.
Un programa “Del Mar a la Mesa” podría capacitar a pescadores, comerciantes, cocineros, restaurantes y consumidores en el aprovechamiento del pescado local.
Tenemos que enseñar también a conocerlo, prepararlo y consumirlo, incluso recuperando la cultura del pescado entero y poniendo en valor las especies disponibles en nuestra costa.
La gastronomía del mar puede convertirse en una marca de Claromecó y generar actividad turística durante todo el año.
8. PUERTO PESQUERO-DEPORTIVO Y URBANIZACIÓN ASOCIADA EN POZO ALONSO
Existe un antecedente que merece ser recuperado: el proyecto de puerto pesquero-deportivo con urbanización asociada en el sector de Pozo Alonso, que alcanzó en su momento instancia de prefactibilidad.
Por lo tanto, no corresponde comenzar nuevamente desde cero.
Corresponde recuperar esos antecedentes, actualizar los estudios técnicos, ambientales, urbanísticos y económicos y determinar su viabilidad bajo las condiciones actuales.
El concepto original vinculaba puerto, pesca artesanal, náutica deportiva y urbanización asociada, pudiendo esta última constituir además una herramienta para contribuir al financiamiento de la infraestructura.
Su eventual desarrollo deberá estar condicionado a estudios actuales de dinámica litoral e impacto ambiental, precisamente para garantizar que una obra destinada al progreso no termine deteriorando las playas que constituyen nuestro principal patrimonio.
9. CLAROMECÓ COMO DESTINO NÁUTICO
Claromecó reúne condiciones que permiten pensar un perfil propio vinculado con la náutica.
Kitesurf, vela y otras modalidades de navegación deportiva pueden convertirse en elementos distintivos del destino.
Hay que revalorizar y ampliar progresivamente el sector náutico, estudiar nuevas guarderías, espacios de varado, bajadas y servicios tanto para navegación a vela como a motor.
La ubicación de Claromecó podría incorporarlo además a circuitos de navegación que hoy pasan por nuestra región sin encontrar infraestructura, información ni promoción suficientes para detenerse aquí.
No pretendemos convertir Claromecó en un destino de turismo masivo. Podemos, en cambio, convertirlo en un destino reconocido por determinados atributos de calidad, y la náutica puede ser uno de ellos.
10. SEGURIDAD INTELIGENTE EN LAS PLAYAS
Nuestro mar presenta canales, corrientes y sectores de riesgo que muchas veces son desconocidos por quien llega por primera vez.
El importante trabajo de los guardavidas debe complementarse con las tecnologías disponibles.
Propongo estudiar un Sistema Integrado de Monitoreo y Rescate Costero, combinando puestos de guardavidas, patrullas móviles, motos de agua, comunicaciones centralizadas, señalización inteligente y drones.
Actualmente existen tecnologías que permiten que un dron llegue rápidamente hasta una persona en dificultades y entregue un elemento de flotación mientras se desplaza el equipo humano de rescate.
Un centro de monitoreo permitiría coordinar los recursos y extender la capacidad de observación y respuesta sobre una costa muy amplia.
La tecnología no sustituye al guardavidas: multiplica su capacidad de prevención y rescate.
11. TURISMO DURANTE TODO EL AÑO
Claromecó debe conservar su condición de villa.
No considero deseable medir su éxito solamente por cantidad de habitantes, edificios o espectáculos masivos.
Su diferencial puede estar precisamente en otro lugar: tranquilidad, naturaleza, playa, calidad ambiental, pesca, gastronomía, náutica, deporte y servicios.
Pero necesitamos extender progresivamente la actividad fuera de enero y febrero.
Para ello debería acordarse un piso mínimo de servicios disponibles durante todo el año, acompañado por un calendario de acontecimientos que justifique esa oferta: encuentros deportivos, náuticos, gastronómicos, culturales y vinculados con la naturaleza.
Primavera y otoño ofrecen particularmente una oportunidad para ampliar la temporada sin transformar la esencia de la villa.
12. CAPACITACIÓN Y CULTURA DE LA CALIDAD
La infraestructura por sí sola no construye un destino turístico de excelencia.
Las personas también hacen al destino.
Debe crearse un programa permanente de capacitación para prestadores públicos y privados: atención al visitante, gastronomía, manipulación de alimentos, idiomas cuando resulte necesario, herramientas digitales, gestión empresarial y mejora continua.
Comerciantes, restaurantes, alojamientos, inmobiliarias, pescadores y prestadores turísticos deberían disponer de un ámbito permanente donde capacitarse y evaluar su evolución.
El objetivo debe ser generar una cultura de mejora continua, donde cada temporada encuentre a Claromecó un poco mejor preparado que la anterior.
13. BANDERA AZUL COMO OBJETIVO DE MEDIANO PLAZO
Una segunda etapa debería plantear un objetivo ambicioso: trabajar para que sectores de nuestras playas puedan alcanzar estándares internacionales como los correspondientes al programa Bandera Azul.
Ese camino supone trabajar sobre calidad del agua, gestión ambiental, seguridad, servicios, accesibilidad, información y educación ambiental.
Pero más importante que obtener una distinción será utilizar esos estándares como referencia para elevar permanentemente nuestra calidad.
Claromecó debe poder decirle a quien decide visitarnos qué encontrará cuando llegue y qué estándares procuramos garantizarle.
14. FINANCIAMIENTO: LAS OBRAS NECESITAN RECURSOS
Ningún plan será serio si enumera obras sin explicar cómo financiarlas.
El Ente Descentralizado debería contar con presupuestos equilibrados o superavitarios, programación plurianual y capacidad para demostrar solvencia.
A partir de allí podrían combinarse presupuesto propio, contribuciones por mejoras, aportes municipales, provinciales y nacionales, programas internacionales y financiamiento de largo plazo.
También considero conveniente estudiar jurídicamente la posibilidad de recurrir a instrumentos de financiamiento del mercado de capitales, incluida, si el régimen jurídico y financiero aplicable lo permitiera, alguna estructura mediante obligaciones negociables u otros instrumentos equivalentes.
No se propone endeudamiento para gasto corriente.
Se propone estudiar financiamiento de largo plazo para infraestructura que también será utilizada y disfrutada por las próximas generaciones, siempre sujeto a viabilidad jurídica, capacidad de repago, autorización de los organismos competentes y transparencia pública.
15. UN PLAN QUINQUENAL QUE LA COMUNIDAD PUEDA CONTROLAR
El Plan 2027–2031 debería dividir cada objetivo en proyectos concretos, presupuesto estimado, fuente de financiamiento, plazo y responsable.
Cada año la comunidad debería poder conocer qué se hizo, qué quedó pendiente, cuánto costó y qué resultados produjo.
Propongo un tablero público de seguimiento del Plan Quinquenal.
El plan debe trascender administraciones municipales. Las autoridades podrán cambiar; los objetivos estratégicos consensuados por la comunidad deberían poder continuar.
Una propuesta para comenzar
Este documento no pretende contener todas las respuestas.
Pretende formular preguntas y proponer un rumbo.
Creo que Claromecó puede desarrollarse sin convertirse en una ciudad turística masificada; puede recibir inversiones sin destruir sus recursos naturales; puede proteger la costa sin transformar la sustentabilidad en una sucesión de prohibiciones; puede mejorar la pesca artesanal y simultáneamente mejorar sus playas; puede incorporar tecnología sin perder su identidad; y puede crecer sin dejar de ser la villa que tantas generaciones eligieron para vivir y descansar.
No se trata de volver la naturaleza a fojas cero. Se trata de administrar responsablemente aquello que recibimos para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo, incluso en mejores condiciones que nosotros.
El desafío es decidir comunitariamente hacia dónde queremos ir y transformar luego esa decisión en planificación, inversión, obras y continuidad.
Presento estas ideas como ciudadano del Partido de Tres Arroyos y veraneante de Claromecó, con el único propósito de aportar una base para el debate, abierta a ser corregida, ampliada y enriquecida por quienes conocen, quieren y trabajan por nuestro balneario.
Porque preservar Claromecó no significa dejarlo como está.
Significa hacerlo mejor sin dejar de ser Claromecó.
Juan Pablo Borioni
Ciudadano del Partido de Tres Arroyos y veraneante de Claromecó
Septiembre de 2026.


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