Beatriz Di Benedetto, la vestuarista tresarroyense camino al Oscar y los Goya
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Oriunda de nuestra ciudad, en una charla exclusiva con La Voz del Pueblo, nos contó sobre el importante rol que tuvo el vestuario en la película “El Jockey”, de Luis Ortega. Además, recordó sus inicios en el arte local y su infancia en las calles de Tres Arroyos
Por Camila Conejero
Beatriz Di Benedetto, quien forma parte del staff de producción de la película “El Jockey” de Luis Ortega, candidata a representar al país en los premios Oscar y los Goya, ha participado de múltiples producciones reconocidas a lo largo de su carrera, hoy con 79 años, reconoce que la experiencia te da la posibilidad de poder crear y hacerte cargo de proyectos, que empezando en el rubro sería un poco complicado.
“La Academia de Cine Argentina, a quien le toca votar por estos premios, voto de común acuerdo, casi todos los que hemos votado, yo también formo parte de la Academia, creo que por mayoría total se eligió para el Oscar y también para el Goya. Para mí fue una sorpresa, porque yo estaba en el momento que nos pasaron la noticia y no pensé para nada que iba a sacar en los dos rubros, digamos, en los dos lugares, en el Goya y en el Oscar. Así que, bueno, fue una alegría enorme”, señaló sobre el momento en el cual la película fue elegida para participar en ambos festivales.
“El Jockey” es una producción que contó con la participación de tres tresarroyenses en su equipo de filmación, “No era la única de Tres Arroyos, dentro de la película y del equipo técnico éramos tres. La continuista, Felicitas, quien se encarga de supervisar la continuidad de un proyecto audiovisual y la peinadora, Malvina Mariani”.
Inicios en la profesión
Beatriz, quien nació y se crió en Tres Arroyos, recuerda con mucho orgullo y sentimiento sus inicios en el mundo del arte cinematográfico, de hecho sostuvo que desde muy pequeña tiene un amor por el cine y recordó cómo comenzó a experimentarlo en nuestra ciudad, “Yo tengo un archivo de memoria, una filmografía muy grande en mi cabeza, porque vi mucho cine, y el primero lo vi cuando era niña en Tres Arroyos. Recuerdo que había tres salas, el Tortoni, el Español y el Americano, que estaba en Moreno. Yo vivía cruzándome de una sala a la otra, a veces veía la primera película en una sala, y otras me colaba en la segunda, y me decían, sí, sí, entra, dale, venite”, recuerda entre risas.
Además de las escapadas al cine, la vestuarista reconoce que sus inicios en el arte del vestuario fueron en su ciudad natal, “Mi primera formación de arte fue en Tres Arroyos. Yo estuve en el taller de José Rodrigo, él tenía un taller de arte y bueno, nos enseñaba. Él es egresado de la Escuela de la Cárcoba, y nos enseñaba todas las técnicas, el inicio, la historia del arte, dibujo, pintura. Yo fui varios años, estaba fascinada. Inclusive después tuve que rendir ingreso cuando entré a la carrera, así que me sirvió mucho y me preparé, por supuesto, en el taller de Pepe”.
Ya a sus 18 años, se mudó a la ciudad de La Plata, donde estudió la carrera de Licenciatura en Escenografía y Vestuario, que hizo en la Facultad de Bellas Artes de dicha ciudad. Con el tiempo comenzó a introducirse más en el mundo del cine, hasta llegar a colaborar en proyectos de renombre como “Lo que el tiempo nos dejó”, en Telefe y la película “Lulu”, ambos proyectos en los que trabajó con Luis Ortega, productor de la película que hoy compite por ir a los Oscar y los Goya”.
A Luis, “Lo conocí en el 2010, cuando él estaba dirigiendo con Caetano unos contenidos para Telefe, que se llamaba “Lo que el tiempo nos dejó”, producido por Sebastián Ortega, el que me acuerdo fue uno sobre la noche de los bastones largos del año 66. Ahí ya nos conocimos y tuvimos, no sé, empatía o qué sé yo, pero nos comunicamos muy bien, y él me llamó unos años después para hacer “Lulú”, una película muy hermosa que hicimos en el 2014”, recuerda.
“Para mí es importante que me elija el director, así que en este caso, nada, cuando surgió esta película, me llamó mucho tiempo antes para preguntarme si tenía ganas y si la quería hacer, y me dio el primer guión, y por supuesto yo acepté, porque me encanta la forma de trabajar, me encanta el cine de Luis Ortega”, destacó.
También reconoce que los años de experiencia le han dado herramientas para desarrollarse aún más en este aspecto, “la importancia del archivo filmográfico que uno tiene, yo veo muchísimo cine, tengo la dicha de ser jurado en muchos festivales, y además de la Academia de Cines de acá, también soy jurado en la Academia de Hollywood, que me llamado hace como cinco años. Así que veo mucho, muchísimo, muchísimo, de hecho hora empezamos en unos meses a ver todas las películas de producción para la temporada de premios”.
No solo una cuestión de moda
La artista reconoce que el vestuario de una película no es solo una cuestión de moda, sino una forma de comunicar y un factor muy importante, que tiene que estar conversado de primera mano con el director de la misma.
“Es un proceso muy complejo, porque primero es la lectura del guión, el cual tiene muchos disparadores, que son emocionales, por decir así, porque uno va imaginando a los personajes. Después es muy importante los encuentros con el director en primera instancia, porque es ahí donde empezamos a sentar un poco las bases de lo que él pretende y de las ideas que yo tengo, y después tiene que ver con las imágenes que uno va presentando como para empezar a manifestar las ideas. Siempre hay reuniones, hay rechazos, se suma gente, hay aprobaciones, se habla mucho de esto, influye muchísimo la o el director de arte y también la fotografía es muy importante”, nos cuenta.
“En este caso la fotografía la hizo un director que Ortega quiere muchísimo, respeta mucho, que es finlandés, que es Timo Salminen, quien es el director de fotografía de las películas de Kaurismáki, que yo también amo”.
Por último, Beatriz enfatizó en lo necesario que es que el público reconozca cómo se construye una película, “No es solo un capricho, hay riesgos, hay cosas que no se pueden hacer, hay estampados que no se deben usar, hay colores que tampoco”, siempre en beneficio de la filmación y de la propuesta que tiene delante. Para cerrar, la artista, no solo enfatizo en lo feliz que la hace su trabajo, sino que también agradeció poder realizarlo, “yo trabajo para el espectador, no trabajo para mí”, concluyó.
