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Hace pocos días, finalizó su mandato como concejal de Juntos por el Cambio. Hizo referencia a los proyectos, el contacto con los funcionarios y expresó que su faro fue María Marta Naveyra. Cuestionó que “se ha perdido mucha institucionalidad”. Pidió que se amplíen las oportunidades en las localidades
Marisa Marioli describe la experiencia durante su mandato como concejal, entre 2021 y 2025, como “muy buena. He aprendido mucho sobre el trabajo para impulsar propuestas desde el Concejo Deliberante, en diferentes áreas, y también mediante el contacto directo con los funcionarios”.
Valora que en esta tarea pudo aprender “a leer los números y a leer los números que no están. También a leer la información a la cual se accede y la información a la que no se accede. Todas son lecturas”.
Del mismo, habla de la importancia de saber “interpretar silencios y hacer silencios, que es lo que más me cuesta. Pero a veces hay que hacer silencios, para que suenen”.
Llevó las necesidades y solicitudes de la comunidad de Orense, su localidad, a la banca del Concejo. También las inquietudes de otros lugares del distrito. En 2013 se jubiló como docente, después de 30 años de labor; cuando se desempeñaba como directora de la Escuela 47, en la sección quintas.
Venía trabajando en la Unión Cívica Radical, tanto en su pueblo como en el Comité Enrique Betolaza, pero lo hacía “desde afuera. Cuando uno está en una función como la que yo tuve, me parece que no se deben mezclar los tantos. Uno no es ejemplo, pero sí un espejo en el que la gente observa muchas cosas”.
Una vez jubilada, se afilió a la UCR. “Me convocó en primer lugar María Marta Naveyra, que fue mi faro. Tanto en la política como en el ámbito social y en otros aspectos”, expresa. También a través de Naveyra, se incorporó a la fundación Huellas al Futuro.
La mayor parte de su actividad docente la desarrolló en Orense y se siente plenamente identificada con su lugar: “conozco la realidad del pueblo muchísimo”.
En su evaluación, dice que “quiero resaltar y me voy a llevar un poquito los laureles, aunque humildemente no quede bien, que la voz de las localidades las trajimos nosotros Juntos por el Cambio, en 2015. Se hizo un trabajo de territorio muy bueno ¡Haber conseguido durante la gobernación de María Eugenia Vidal la obra de cloacas para Orense!”.
Le otorga relevancia a insistir, hacer un seguimiento, estar pendiente de los distintos temas. “El 20 por ciento de la población del distrito reside en las localidades y no tenemos las mismas oportunidades que en la ciudad cabecera. A diario uno se da cuenta de lo que nos falta para tener un acceso igualitario, más allá de que lógicamente siempre va a haber diferencias con lo que brinda Tres Arroyos por su dimensión”.
Se define como “muy exigente. Pero primero, exigente conmigo misma. No voy a cambiar a esta altura. He tenido el acompañamiento muy fuerte del equipo primero de la UCR y de Juntos por el Cambio también”.
Al hacer referencia al diálogo, cuenta que “no pude hablar nunca” con el jefe de Gabinete de la gestión anterior, Hugo Fernández. “Nunca me quiso recibir”, agrega. Marca una diferencia en la relación con el entonces intendente Carlos Sánchez. Menciona, como ejemplo, las conversaciones y puntos de vista, a veces contrapuestos, sobre la planificación de la obra de gas para la Escuela 56, ex Virgen de la Carreta.
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Sobre este aspecto, muestra gratitud por “el apoyo que recibimos de los consejeros escolares. Hemos hecho mucho trabajo en conjunto, para el acompañamiento y sostenimiento de una verdadera política con respecto al Fondo de Financiamiento Educativo”.
La segunda parte de su mandato como concejal se desarrolló en la actual gestión. “Tuve muy buena relación con Pity (Julio Federico), el jefe de Gabinete. Hemos discutido fuerte en ocasiones, cada uno defendiendo sus posiciones, pero nos entendimos y respetamos la palabra. El norte es generar un beneficio para la población, me comprometí, pero decidí estar en silencio. Hice muchas cosas que nadie sabe, pero no es lo importante. Lo valioso es que se hagan”.
Como avances, observa que “está la posibilidad de hacer el carnet de conducir en Orense, hay más profesionales en la sala de salud, tema en el que colaboré con distintos pedidos. Y ahora últimamente la pavimentación de la calle Josefina Pacheco de Riglos, que se está haciendo”.
En este marco, puntualiza que “no tuve la misma relación con el intendente Pablo Garate. De mi lado, siempre estuvo el diálogo sincero. Es de a dos, yo cedo una parte que vos me concedas otra. Si no es ‘lo que yo digo’. Cuando no he tenido que levantar la mano en el Concejo, no la levanté”.
Desafíos
Durante poco menos de dos años fue presidenta del bloque, “cuando éramos siete integrantes. Después tomó la presidencia Yaya (Agustín Rossi). No fue nada fácil asumir esta responsabilidad en un bloque numeroso. Como miembros de una coalición, a veces aunábamos criterios y en otros casos teníamos distintas opiniones. Nos consultábamos mucho, se conversaban todos los temas y nos hemos respetado”.
Como un punto central, sostiene que “hay que actuar con altura y sin mentir. Lo que se dice adentro del bloque, es propio de ese ámbito. Con sinceridad, es lo más valioso”.
El proyecto de su autoría que recibió un apoyo unánime fue llevar el Concejo Deliberante a las localidades, en la presidencia de Martín Garate. “Trabajamos muy bien con Martín Garate, era oposición, al igual que nosotros, cada uno en su espacio. Las sesiones y comisiones en las localidades se siguen sosteniendo, les pedí a todos los concejales nuevos que mantengan esta modalidad”.
Observa que “las restantes propuestas, logré que se aprobaran por mayoría, nunca por unanimidad. Esta gestión no me votó ni un proyecto de comunicación, que en realidad es pedirle datos al Ejecutivo o que se brinde solución a un reclamo de vecinos. Entonces yo llegué a decirles muchas veces que no eran los mismos vecinos los que hablaban con ellos que los que hablaban con Marioli”.
Específicamente, señala que es autora de seis proyectos de ordenanza, “algunos para todo el distrito, otros para mi pueblo”.
Deterioro
“La UCR está en una situación deteriorada. No solo localmente, sino a nivel Provincia y Nación”, analiza Marisa Marioli.
Dice que “la idea de Juntos por el Cambio, cuando surgió, fue muy buena. Con muchas visiones, pudimos trabajar muy bien” y expresa su preocupación porque este espacio dejó de existir tal como fue concebido.
Un cuestionamiento
En su mirada, hay también cierto malestar porque entiende que “algunos miembros han utilizado prácticas rozando lo antidemocrático”.
Opina que “se ha perdido mucha institucionalidad en estos últimos años. Me voy bastante triste por las prácticas, la forma de proceder, un montón de cosas. Para mí dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”.
En este marco, sostiene que “lo digo en este momento porque se lo he dicho al intendente, también al jefe de Gabinete, no tengo ningún problema. No le debo nada a nadie, menos al peronismo”.
Desde 2015
Su asistencia a las sesiones comenzó con anterioridad, porque “asistí desde 2015, cada quince días, con mi agenda verde. En el devenir, tuve que aprender mucho, hay temas que desconocía totalmente”.
Entre las áreas que concentraron su atención, además de la educación, indica que “siguiendo la línea sobre todo de Peto (Roberto) Fabiano, me interesó la seguridad vial. Debí instruirme un montón. En la última sesión, por suerte, se votó un proyecto sobre banquinas seguras que es muy positivo. Creo que le puede dar herramientas al Ejecutivo”.
Inició un período de descanso y en los próximos meses, en 2026, será el tiempo de ver la forma de canalizar la participación como afiliada de la UCR, y básicamente a partir de su mirada como ciudadana.

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