Aluar compró parte del predio de Fate poco antes del cierre
Partido bonaerense de San Fernando
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Este miércoles por la mañana, la fábrica de neumáticos Fate anunció el final definitivo de su actividad. La empresa argentina, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria, informó que desvinculará a sus 920 empleados, liquidará su negocio y clausurará su planta industrial de la localidad de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando.
Sin embargo, horas después de que la decisión cobrara relevancia mediática en todo el país, otra compañía del mismo grupo empresario comunicó una decisión vinculada al predio industrial donde operaba la histórica planta de cubiertas.
El pasado 13 de febrero, Aluar, la compañía del holding dedicada al tratamiento y producción de aluminio, adquirió una fracción aproximada de 12,7 hectáreas del inmueble de Fate ubicado en la calle Blanco Encalada 3003, en San Fernando, por un precio total de USD 27 millones.
Según detalló la compañía, las hectáreas adquiridas “se encuentran vinculadas actualmente a instalaciones que ocupa Aluar en su carácter de locataria” y “no afectan el área productiva de las instalaciones de Fate”.
Es decir, se trata de una porción del predio que ya estaba bajo uso de Aluar y que ahora pasó a ser de su propiedad. No incluye —de acuerdo con lo comunicado al mercado— las áreas donde se desarrollaba la producción de neumáticos. La operación implicó la compra de casi el 32% del terreno total.
El dato adquiere relevancia por el contexto. La carta enviada a la CNV tiene fecha del 13 de febrero, es decir, cinco días antes de que se hiciera público el cierre definitivo de Fate. La difusión masiva de ambas noticias en la misma jornada dejó en evidencia el reordenamiento de activos dentro del grupo empresario en paralelo al fin de la actividad industrial.
Aluar es una de las principales compañías industriales del país y forma parte del mismo holding controlado por la familia Madanes Quintanilla. La operación, por lo tanto, se encuadra dentro de una transacción entre empresas vinculadas.
Desde el punto de vista formal, se trata de una compraventa de activos inmobiliarios. Desde el punto de vista estratégico, implica la transferencia de una parte del predio industrial de San Fernando en un momento en que el futuro del resto de las instalaciones queda abierto tras el anuncio de liquidación de la fabricante de neumáticos.
Por ahora no hubo precisiones sobre el destino del resto del predio industrial, una instalación de más de 157.000 metros cuadrados ubicada en un terreno de 40 hectáreas, con capacidad productiva superior a 5 millones de cubiertas por año.
Con información de Infobae

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