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“Inteligencia Artesanal”, nombre que juega con la sigla “IA”, es el espacio que conduce Nancy Pazos y -gracias a su inteligencia y oficio- es muy llevadero. Cada tanto, en mis pasadas por youtube me detengo allí: me encantan sus monólogos, sus entrevistas y principalmente su escote. Días pasados entrevistaba a Diego Guelar.
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Cuando Guelar explicó su trayectoria entendí por qué no lo embrocaba, si se me permite un toque lunfardo. Sabía de su existencia, sabía de su importancia como funcionario y veía sus referencias en letras de molde, claro. Pero él, tiempos pretéritos, arranca como peronista de Perón, sin dudas con más afinidad a López Rega o a Calabró que a Axel Kicillof. Y en esa época yo estaba en las filas de Alende, “El Bisonte”. Gana NK y Guelar –que se define “cero k” con énfasis- ya se pasaba al Pro. Y yo me arrimaba al PJ - K con mucha cautela, porque nací gorila, y siguiendo una voz interior, que cada vez jodía más, me iba yendo del PI, que nunca fue ni chicha ni limonada. Él, político de fuste, y yo -ciudadano, que no es poco- íbamos a contratiempo. Entendí que quedó en el Pro, lo menos parecido a aquel peronismo que lo acogió en sus comienzos. Y yo llegué a tener en claro que ese viento que venía del sur era lo mío.
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Su prestancia era envidiable, su vestimenta sencilla pero fina también, y aún su bastón eran también envidiables. Su forma de dirigirse a la conductora, cuando admitía que él podía cometer errores –que los había cometido- y su moderación en sus expresiones invitaban a la atención del público. Un caballero, un tipo específico de caballero en el abanico social. Ahí vamos.
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Desde ese pedestal daba cátedra afectando sencillez y razonabilidad cuando la conductora consideró que era momento de hablar en serio y le mandó un par de preguntitas muy actuales, pesadilla de esa “junta” libertaria-Pro. Y que había que contestarlas. ¿Sus respuestas? Lo más respetable que le salió, que nadie le negaría y -lo más probable- que nadie lo pensaría demasiado. “Yo creo en la Justicia Argentina”. Tomá mate. Y allí vino la lógica conclusión de que Cristina era “ladrona”, término que repitió y paladeó como si escanciara un Mouton Roschild cosecha… qué se yo. Veloz como el rayo afirmó que en Brasil Bolsonaro era juzgado como golpista, y si era golpista… bueno. “Tenemos buenas cortes en los dos países”, remató. Caballero, pero caballero de industria. Como definición, “Caballero de industria" es un estafador que aparenta ser una persona respetable para vivir de engaños. El término se utiliza para describir a un timador o timador que se hace pasar por un "caballero" de buena posición, pero que en realidad se dedica a vivir de la estafa (IA)”. No podría afirmar que nuestro Guelar hubiese incurrido en estafa, claro que no. Pero usa su caballerosidad para torcer aquello llamado rectitud y llevar agua a su molino.
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Las “buenas Cortes”. De los tres caballeros que son dueños de vidas y haciendas del país, dos de ellos fueron escogidos sin seguir los pasos legales, como recordarán. El problema fue el siguiente: aceptaron. Cuando todos -hasta los constitucionalistas más apegados al Pro- se les echaron encima, el sr. Presidente (a) El Gato metió la marcha atrás al estilo de Oscar Gálvez (un veterano por aquí), y siguió los pasos constitucionales. Pero El Gato era ingeniero diplomado, y los jueces eran abogados, o doctores en materia jurídica. Digo: ¿habrán colgado esa bolilla cuando estudiaron? ¿Los dos? ¿O hay que hablar de idoneidad moral? Y… ¿si no la hay? Tarea para el hogar.
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“Yo creo en la justicia argentina”. Frase vacía, más propia de alguna religión, donde se cree en cosas incomprobables, pero hay personas que han decidido creer. Pero que nos puede importar que el sr. Guelar “crea” en esta Justicia, como quizá crea en que Alá es grande. Es cortito. La sentencia que encarcela a Cristina tiene -obviamente- un fundamento explicitado y firmado por los jueces. Puede -y debe- ser examinado, fallos de la Corte han caído en tribunales supranacionales. Como abogado matriculado con 45 años de trabajo consideren firmada mi disconformidad con el fallo. No me cabe duda de que Guelar sabe que eso, abreviando, es lawfare. La conductora Nancy Pazos paró por ahí el debate. Como sea, un buen entendedor ya entendió perfectamente. La situación de CFK no es ningún secreto. Señores Jueces de la Corte: un brindis para celebrar que alguien les cree. O eso dice.

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