:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/juan_falcone_orgulloso_nieto_de_eduardo.webp)
Cuando nací, el transporte escolar llevaba 22 años de recorrido. Me crié acostumbrado a que el vehículo familiar sea una combi. Desde la panza, porque mi mamá me llevaba en el recorrido, y durante todo mi tramo académico, era lo más normal del mundo que los viajes escolares fueran también familiares.
Iba a jugar con el club y viajaba con mi tío o mi abuelo, y a la escuela me llevaban y me traían mi mamá o mi abuela. Eso claramente significaba subirse primero y bajarse último, pero en esos viajes también conocí las caras que el mundo ve de mi familia.
Me quedé con detalles grabados en la retina de mi memoria. Como todos, sea el lugar que sea, saludaban a mis abuelos con alegría, con un cariño genuino, ya sea de adultos que recordaban su infancia o chicos que veían abuelos postizos.
Será que los chupetines, las canciones, los juegos o simplemente un chiste y un abrazo estrechaban el vínculo de tal manera que hacían sentir que no eran quienes manejaban el colectivo o la combi, eran cercanos.
Ese detalle me cautivó desde siempre, y lo entendí desde el día uno. La pasión con la que dedican cada viaje y trabajan con amor irradia una sensación única. Porque llevar y traer a los chicos, no es solo un recorrido puerta a puerta; es acompañar el crecimiento. Festejar cumpleaños, crear amistades, felicitar al que aprobó y consolar al que se llevó una materia a diciembre.
Hicieron de un breve viaje diario, una forma de regalar incontables alegrías y memorias.
Admiro esa capacidad. Tiene mérito durante 46 años llevar a los chicos con la misma sonrisa y siempre tener algo preparado para hacer su día algo mejor.
Por eso titulé “Abuelos para todos”, me pareció la mejor forma de describir cómo vivo el transporte escolar. Me enorgullece saber que el amor, el humor y la atención que recibí como nieto, hay cientos de personas que pueden replicarlos al haberse subido -aunque sea una vez- al Transporte Falcone.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/salidas.webp)
Bajándome del colectivo, mi norte como persona siempre fue Eduardo. Me enorgullece decir que siempre quise ser como mi abuelo.
Me asombraba como se puede emanar tanta buena onda y felicidad, lo he visto con gripe, con fiebre, con frío o calor, estando hasta último minuto abajo del colectivo arreglando el inconveniente de turno, y era sentarse al volante y todo ese cansancio desaparecía, para estar nuevamente con una sonrisa listo para llevar a los chicos.
Cuando pensaba en la adultez, no me imaginaba manejando, pero sí con esos valores que siempre vi en él. En casa aprendí que encontrar una pasión hace que el trabajo no se sienta como obligación.
Gracias Edu, hasta sin manejar fuiste ese chofer que me condujo a ser quien soy.
Para finalizar, celebro estos 46 años del transporte escolar, y agradezco por los incontables viajes y alegrías a mi mamá, Patricia, a mi tío Javier y a mis abuelos, Eduardo y Elena.
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/salidas_1.webp)

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión