A 60 años del golpe que derrocó a Arturo Illia: la madrugada que volvió a quebrar la democracia
El 28 de junio de 1966, el presidente constitucional fue desalojado de la Casa Rosada por militares encabezados por Julio Alsogaray. Comenzaba así la dictadura de la autodenominada "Revolución Argentina", que se extendería durante siete años.
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La madrugada del 28 de junio de 1966 quedó marcada como uno de los episodios más trascendentes de la historia institucional argentina. Poco antes del amanecer, el general Julio Alsogaray ingresó al despacho presidencial y le comunicó a Arturo Illia que había sido destituido por las Fuerzas Armadas.
El Presidente rechazó presentar su renuncia y se negó a convalidar el golpe de Estado. Tras un tenso intercambio con los militares, fue desalojado de la Casa Rosada junto a sus colaboradores por efectivos de la Policía Federal.
Con ese episodio se consumó una nueva interrupción del orden constitucional y comenzó la dictadura encabezada por el general Juan Carlos Onganía, un gobierno de facto que permanecería en el poder hasta 1973.
Un gobierno condicionado desde su inicio
Arturo Illia había asumido la Presidencia el 12 de octubre de 1963, luego de unas elecciones realizadas bajo la proscripción del peronismo. La fórmula de la Unión Cívica Radical del Pueblo, integrada por Illia y Carlos Perette, obtuvo el primer lugar con el 25 % de los votos, en un contexto de elevada cantidad de sufragios en blanco.
Desde el comienzo de su mandato debió gobernar con una representación parlamentaria limitada y bajo una fuerte presión política, sindical y militar.
A pesar de ese escenario, impulsó un programa basado en el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la independencia del Poder Judicial, la defensa de la producción nacional, la revisión de los contratos petroleros y una fuerte inversión en educación, ciencia y salud.
Crecimiento económico y avances sociales
Con el paso de los años, distintos estudios e historiadores coincidieron en señalar que la gestión de Illia registró indicadores económicos y sociales favorables.
En 1965, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) destacó un crecimiento del Producto Bruto Interno del 7,8 %, acompañado por una recuperación del empleo, mejoras en los salarios reales y un incremento de la producción agropecuaria e industrial.
Durante su gestión también se promovieron importantes obras de infraestructura, como los puentes Corrientes-Barranqueras y Zárate-Brazo Largo, el desarrollo del complejo hidroeléctrico El Chocón-Cerros Colorados y una histórica asignación presupuestaria para educación. Además, se sancionó la Ley de Medicamentos, considerada una de las iniciativas más relevantes de su administración.
El avance del golpe
Mientras el gobierno intentaba sostener la institucionalidad, crecían las tensiones políticas, los conflictos sindicales y las presiones de sectores militares y económicos que cuestionaban la continuidad del sistema democrático.
Dentro del Ejército ganaba protagonismo el sector encabezado por Juan Carlos Onganía, que impulsaba un cambio de régimen inspirado en modelos autoritarios.
La noche del 27 de junio de 1966, el arresto del general Carlos Caro, uno de los oficiales leales al gobierno constitucional, confirmó que el golpe estaba en marcha.
Horas después, Illia fue obligado a abandonar la Casa Rosada y Onganía asumió la Presidencia de facto, dando inicio a la denominada "Revolución Argentina".
Seis décadas después
A 60 años de aquel golpe de Estado, el derrocamiento de Arturo Illia continúa siendo un punto de referencia para comprender las sucesivas interrupciones institucionales que marcaron la historia argentina durante el siglo XX.
Con el paso del tiempo, la figura de Illia fue revalorizada por amplios sectores de la sociedad por su honestidad, su respeto por las instituciones republicanas y una gestión que dejó importantes avances en materia económica, educativa y social.
La imagen del mandatario resistiendo hasta el último momento en su despacho permanece como uno de los símbolos de la defensa del orden constitucional y del valor de la democracia frente a la imposición de la fuerza.

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