A 50 años del golpe de Estado: “¡Qué digan dónde están los desaparecidos!”
Con una importante cantidad de asistentes, se desarrolló la marcha y el acto por el Día de la Memoria. En el documento oficial, subrayaron que “la desaparición forzada es un delito que se sigue cometiendo hasta tanto se sepa la suerte de cada desaparecido”. Cuestionaron políticas del gobierno de Milei
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En una tarde soleada y con clima muy agradable, vecinos de nuestra ciudad unieron ayer las plazas San Martín y de la Memoria en una movilización, para luego participar de un acto. El encuentro, al cumplirse 50 años del inicio de la dictadura cívico-militar, contó con una importante convocatoria.
Participaron entidades sociales, políticas, miembros de Suteba, asistió el intendente Pablo Garate y funcionarios de su gabinete, concejales, familiares de desaparecidos, miembros de organismos de derechos humanos, muchas familias y vecinos en general de diversas edades.
El acto, como es habitual, se concretó en la Plaza de la Memoria. El documento oficial contó con la adhesión de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, nodo local de la Red por la Identidad, Comisión Provincial por la Memoria, Biblioteca Popular José Ingenieros y Centro Cultural La Casona, Asociación Encuentro Indígena, Asamblea Feminista, Autoconvocados, Programa Jóvenes y Memoria y Agrupación La Patria es el Otro.
El texto fue leído por Graciana Foulkes. Indica lo siguiente:
A 50 años del golpe genocida, estamos todos juntos en esta, nuestra Plaza de la Memoria, como en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.
¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que, desde mediados del siglo pasado a lo largo y ancho de la patria, comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en una colonia.
Los 30 mil desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y los miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad.
De esas tradiciones venimos y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.
Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de esta patria, llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar para mejor el mundo y el país.
El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. Para llevarlo adelante, el régimen recurrió al Terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.
El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeros y compañeras. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron en la mentira. La gran mayoría de los detenidos-desaparecidos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”, otros fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos. Nunca nos entregaron sus cuerpos: los escondieron en fosas comunes, los quemaron, los arrojaron al mar.
A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, “los subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.
Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con nuestra Patria.
Ese golpe genocida fue cívico-militar, con la participación de los grandes grupos económicos y de sectores de la jerarquía de la Iglesia Católica.
Hace 49 años, Rodolfo Walsh difundió su Carta Abierta a la Junta Militar y denunció la miseria planificada, el verdadero corazón del proyecto de la dictadura. Sabemos quiénes se beneficiaron con la sangre del pueblo: los Blaquier, los Noble Herrera, los Pérez Companc, los Rocca, los Macri, Ford, Mercedes Benz, Martínez de Hoz, Braun, Fortabat, los Madanes Quintanilla, entre otros, que aumentaron exponencialmente el endeudamiento externo.
La guerra de Malvinas fue otro genocidio, el debilitado gobierno militar se lanzó a la aventura de reconquistar el territorio, enviando a conscriptos sin entrenamiento ni experiencia a una guerra condenada a perder. El 49 por ciento de los combatientes eran conscriptos y el 72 por ciento de los fallecidos, resultaron ser esos jóvenes, en muchos casos sepultados como NN. Las identidades de 121 de ellos fueron confirmadas gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2017 y 2021. Los militares también cometieron delitos de lesa humanidad contra los conscriptos, a quienes aplicaban los mismos métodos de tortura que en los centros clandestinos.
La impunidad fue política de Estado durante décadas: fue la inclaudicable lucha de las Madres, Abuelas, Familiares, sobrevivientes, organismos de derechos humanos junto a la movilización popular y la rebelión del 2001, y la condena social a la impunidad, lo que permitió avanzar y reabrir los juicios a más de 1.500 genocidas, en los que fueron decisivos los testimonios de las/los ex-detenidos desaparecidos.
Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, y la desaparición forzada es un delito que se sigue cometiendo hasta tanto se sepa la suerte de cada desaparecido. Por ello la desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente. Prueba de ello son los 12 compañeros asesinados en la Perla e identificados recientemente por el EAAF.
La exigencia actual sigue siendo QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN CADA UNO DE LOS DESAPARECIDOS.
El gobierno de La Libertad Avanza profundiza la dependencia, ataca los derechos populares y obedece los mandatos de la usura internacional. Promueve reformas, como la laboral, que significan retroceder más de un siglo en derechos logrados con muchas luchas. Avanzan pisoteando la Constitución Nacional y los tratados internacionales de derechos humanos que el Estado Argentino debe respetar.
Milei impulsa el mismo programa que impusieron las grandes empresas en la dictadura cívico-militar para maximizar sus ganancias y profundizar la dependencia.
Estos modelos neoliberales, no pueden imponerse sin represión, es así que profundizan los ataques a la organización popular, persiguen a quienes luchamos, equipan y dan carta blanca a las fuerzas represivas, arman causas, proscriben, amplían ilegalmente las atribuciones de los servicios de inteligencia, conforman comandos de fuerzas federales y provinciales para intervenir en los conflictos sindicales, avalan el gatillo fácil y militarizan funciones civiles avanzando hacia un régimen más autoritario, antidemocrático y represivo.
Hoy hay un gobierno que no sólo es negacionista, sino que reivindica el terrorismo de estado y el genocidio. Por eso desmantela las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y desfinancia los espacios de memoria que funcionan en los lugares donde hubo centros clandestinos, incumplen la obligación del Estado de dar cumplimiento a las reparaciones históricas.
El plan sistemático de robo de bebés fue otra de las consecuencias que aún persisten del último golpe de Estado. Los cientos de bebés nacidos en centros clandestinos de detención, los niños y niñas desaparecidos junto a sus padres, que aún seguimos buscando, son los desaparecidos con vida de la dictadura.
Cada restitución de un nieto o nieta de las Abuelas de Plaza de Mayo es la evidencia de las atrocidades que cometió el terrorismo de estado: secuestro, desaparición, asesinato, robo, sustracción de menores y falsificación de documentos públicos.
Todavía buscamos a casi 300 hombres y mujeres con su identidad cambiada, que legan en sus hijos e hijas, sin saberlo, el silencio sobre la desaparición de sus padres y madres. Sus familias, como también toda la sociedad, tienen derecho a saber qué pasó con ellos, y ellos tienen derecho a saber la verdad sobre su origen y a restituir su identidad.
El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados, pero desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar éste y todos los derechos del pueblo. El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad reducido a la mitad su planta de trabajadores.
Para las y los tresarroyenses ha significado un avance importante la reciente condena judicial a los militares que encabezaron el sitio de nuestra ciudad en septiembre de 1976, secuestrando a medio centenar de vecinos y torturando y privando de su libertad por largo tiempo a varios de ellos.
Saludamos la recuperación de la identidad de tres tresarroyenses víctimas del terrorismo de Estado: Alfredo Oscar Gausoro Cofone, asesinado el 9 de octubre de 1975; Rubén Horacio Gargaglione Urtasun, desaparecido el 10 de diciembre de 1976 y Martín Nahuel Sánchez Mulet, desaparecido en febrero de 1977.
Celebramos que el Polideportivo Municipal lleve el nombre del reconocido deportista tresarroyense desaparecido Carlos Alberto Rivada, y compartimos la emoción de sus hijos y familiares.
Saludamos la creciente participación de tresarroyenses en el programa “Jóvenes y Memoria” de la Comisión Provincial por la Memoria, programa que trabaja sobre las violaciones a derechos humanos en nuestro partido, las que ocurrieron antes y las que ocurren hoy.
Abrazamos este hito de reparación histórica que significó la restitución de restos ancestrales al Sitio de la Memoria de los Pueblos Originarios. Un recorrido basado en la Ley Nacional 25.517, impulsado por Encuentro Indígena y acompañado por varias comunidades, con el apoyo irrestricto del Municipio, el Instituto Cultural de la Provincia y el Consejo Provincial de Asuntos Indígenas.
Estamos en esta plaza, con los 30 mil como bandera, con las Madres y las Abuelas, con los familiares de los detenidos-desaparecidos, y con el conjunto de organismos de derechos humanos y de organizaciones políticas, sindicales y sociales, acompañados por el pueblo para decir:
La memoria es nuestra herramienta.
Y para exigir ¡Que digan dónde están! Porque la única historia completa será la historia que conozcamos cuando los genocidas y sus cómplices nos revelen la información que guardan sobre lo que hicieron con los miles de detenidos-desaparecidos y los cientos de bebés y niños robados.
Porque este es un día para exigir respeto y cumplimiento de los derechos humanos consagrados por nuestra Constitución Nacional, concluimos pidiendo:
¡Derogación del inconstitucional protocolo anti-protestas de la fascista Patricia Bullrich! ¡Basta de represión estatal!
¡Basta de gatillo fácil, razzias, detenciones arbitrarias y persecuciones!
ras y muertes en lugares de detención y encierro!
Derogación de la ley de baja de la edad de punibilidad y la criminalización a las adolescencias. Nuestras pibas y pibes no son delincuentes.
Pedimos por la efectiva aplicación de las políticas públicas que garanticen y amplíen derechos y fortalezcan el sistema de protección integral de niñez y adolescencia, por infancias y adolescencias libres de toda violencia.
Basta del vaciamiento de las políticas públicas solidarias.
Exigimos la aplicación efectiva de la ley nacional de emergencia en Discapacidad.
¡Defensa incondicional de la educación pública, gratuita y laica en todos los niveles! No a la degradación del ministerio de Educación.
Aplicación efectiva de la ley de Financiamiento Universitario. La educación del pueblo no se vende, se defiende.
¡No a la entrega de los bienes comunes! ¡La ley de Glaciares no se toca! Defendemos la tierra y el agua contra el extractivismo, el RIGI y la política que incendia e inunda los territorios y persigue a nuestras comunidades.
¡Exigimos el respeto de los derechos de los pueblos originarios a los territorios ancestrales, autodeterminación y cultura!
Abajo toda la legislación represiva: ley antiterrorista, derogación de la reforma inconstitucional del código penal, las leyes de reiterancia, reincidencia, antimafia y decreto habilitante de las fuerzas armadas en inteligencia y seguridad interior.
Exigimos a los tres poderes del Estado la anulación y derogación de la Ley Bases, los DNU 70/23 y 941/25 que empodera más a la ex SIDE; así como las facultades delegadas.
Rechazamos la política pro-fascista, colonial, racista y xenófoba de este gobierno. Basta de atacar y perseguir a migrantes. ¡Migrar no es delito!
La deuda es una estafa, las estafas no se pagan. La única deuda es con el pueblo, que esa plata se destine a las jubilaciones, medicamentos, protección social, trabajo, vivienda, salud y educación.
¡Derogación de la reforma laboral regresiva!
También nos pronunciamos por una Palestina libre y repudiamos el genocidio en Gaza y la agresión de EEUU e Israel contra el pueblo de Irán. Decimos NO al Genocidio, NO a la Guerra.
Exigimos respeto por la autodeterminación de los pueblos.
Pasaron 50 años y seguimos luchando por Memoria, Verdad y Justicia. Por pan, salud y trabajo. Educación y vivienda.
Levantemos ahora mismo muy alto las fotos de los desaparecidos y desaparecidas.
Con 30.000 luchas como bandera, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Porque somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco. Porque seguiremos, como sostuvo Paco Urondo, hasta que todo sea como lo soñamos.
A 50 años del golpe genocida estamos en esta Plaza para decir todos juntos, con la unidad que necesita nuestro pueblo:
¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!
¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!
¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!
¡Ahora y siempre!
¡Ahora y siempre!
¡Ahora y siempre!
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Reflexiones, literatura y música
Tras la lectura del documento oficial, pronunciaron su discurso Encuentro Indígena, la organización feminista Ni Una Menos a través de Florencia Carrera y Autoconvocados mediante la palabra de Juan Urquiaga.
Puentes en la Infancia participó con sus integrantes Sofía De Ben y Sofía Aizpitarte, con fragmentos de la Carta Abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh y poemas de Juan Solá, Natalia Capobianco, Giselle Aronson, Ana María Ponce, Paco Urondo y Sergio Antonio Marti.
Luego hubo espacio para la música de Jorge Ferrer, Francisco Giglio con un tema dedicado a sus padres desaparecidos, la participación de estudiantes de la Escuela de Educación Artística y el sonido de la percusión a cargo de Tamboré. El cierre estuvo a cargo de Nahuel y Victoria, de Encuentro Indígena, quienes compartieron canciones.
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