Cara a cara con el virus
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Por Marcos Fersen
Las alarmas se encendieron el pasado 8 de marzo. Ese día, y mientras los contagios y fallecimientos por Covid-19 se contaban de a centenas en tierras europeas, en Bahía Blanca se registraba el primer caso sospechoso de coronavirus. Finalmente, el resultado del estudio realizado a ese paciente fue negativo. El diagnóstico generó alivió en la vecina ciudad, aunque a medias. La población que trabaja en el ámbito de la salud sabía que, tarde o temprano, el virus que puso al mundo patas para arriba iba a caer en Argentina y en esta parte de la provincia de Buenos Aires. Y así fue.
María Luz Benvenutti es la jefa de unidad en el Sector de Microbiología del Laboratorio del Hospital Interzonal José Penna, de Bahía Blanca. La bioquímica tiene debilidad por Orense, lugar donde nació su madre. Destaca la bondad de su playa. Sin embargo, su cabeza está puesta en la delicada coyuntura sanitaria que por estos días se impone a todo, incluso, lo que podría ser un relajado momento a la orilla del mar de su querido pueblo.
“El foco principal de contagio está en las reuniones sociales y familiares, incluso las que se hacen al aire libre”
(María Luz Benvenutti)
A mediados de marzo, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Carlos Malbrán”, el único establecimiento con la capacidad para efectuar los test de Covid-19 en el país, decidió descentralizar la prestación. La gran demanda generó un “cuello de botella” infalible, una saturación que generaba la demora en la entrega de resultados. Eso, en consecuencia, implicaba un retraso en el eventual tratamiento al infectado y el posterior aislamiento de los contactos estrechos del contagiado.
Al Penna
La medida del Instituto Malbrán de descentralizar la prestación para agilizar la toma de decisiones llegó al laboratorio del Hospital Penna. Allí, diariamente, llegan en promedio más de cien muestras de hisopados de parte de los quince municipios que conforman la Región Sanitaria I, entre ellos, Tres Arroyos. También testean todo lo que recibe la salud pública bahiense, es decir, Hospital Municipal y unidades sanitarias.
“Con la jornada se empieza desde muy temprano. Nos vamos intercambiando información de las necesidades de cada lugar, de cada servicio, de cada hospital, o de los distintos efectores con los que vamos interactuando. Todo vía telefónica o por WhatsApp”, expresó Benvenutti, quien además es la referente en la Región Sanitaria I de la Red Provincial de Virus Respiratorios.
En un extenso diálogo que mantuvo con este diario, la especialista dio detalles sobre la intensa labor que, tanto ella como los bioquímicos y técnicos del laboratorio, lleva adelante en este tiempo marcado por la pandemia. “Durante todo el día estoy interactuando con los distintos efectores de salud de la Región Sanitaria I. Es una vigilia permanente. Recibimos muestras de quince municipios, sumado a hisopados de los hospitales y de otras instituciones como geriátricos, establecimientos carcelarios y comisarías con focos de contagio”, sintetizó.
La disparada de casos estudiados en las últimas tres semanas generó saturación en el laboratorio, situación que, dentro de la “nueva normalidad”, logró regularizarse en forma reciente. “La gran demanda que tuvimos conllevó a una merma en la cantidad de reactivos disponibles”, sostuvo la especialista, quien, al respecto, agregó que ese obstáculo fue temporario y el inconveniente se resolvió.
Complejo escenario
La cantidad de estudios realizados en el laboratorio del Hospital Penna se triplicó desde la semana pasada y, según Benvenutti, la situación se tornará más complicada en los próximos diez días. “La recepción de muestras de los distintos partidos se triplicó de golpe a partir de la semana pasada. En distintos lugares se dieron, a mi opinión, aperturas indiscriminadas de actividades y era lógico que pase lo que pasó. Sin embargo, no preveíamos que el pico fuera tan brusco y con focos en tantos distritos a la vez”, describió.
En ese sentido, a su entender, hizo una clara diferenciación. “No me parece que las actividades económicas sean las más reproductoras del contagio, sino las sociales. Veo mucha actividad social para una época de pandemia. Noté eso en los lugares donde se registraron brotes. Nuestros puntos álgidos emotivos se dan cuando prevemos la magnitud de la crisis que se nos va venir en una semana o diez días”, manifestó.
Y agregó: “El foco principal de contagio está en las reuniones sociales y familiares, incluso las que se hacen al aire libre”.
Si bien no “hiló fino” en los aspectos técnicos del trabajo, la jefa del sector se refirió a los pasos que se dan en el laboratorio, desde que reciben el hisopado hasta que se obtienen y emiten los resultados finales.
Si bien no “hiló fino” en los aspectos técnicos del trabajo, la jefa del sector se refirió a los pasos que se dan en el laboratorio, desde que reciben el hisopado hasta que se obtienen y emiten los resultados finales.
Paso a paso
Por medio de comisionistas, las muestras llegan al Hospital Penna bajo un estricto cumplimiento de medidas sanitarias. “Cada muestra llega en un triple envase y con todo el requerimiento de seguridad biológica que está normatizado por el Ministerio de Salud. El comisionista ya sabe dónde tiene que dejar la caja, la cual está identificada con el lugar de procedencia, remitente y las planillas epidemiológicas correspondientes”, puntualizó.
Una vez que ya se cuenta con la totalidad de las muestras enviadas desde los distintos puntos que abarca la Región Sanitaria I, comienza un minucioso y arduo trabajo de parte de los bioquímicos y técnicos del área. “Por el peligro que implica este virus, se usa una cabina de seguridad biológica para la protección del personal, el cual, además, utiliza una indumentaria especial para la ocasión”, dijo.
Sobre cada mediodía, y luego del procesamiento de datos y de los controles preanalíticos correspondientes, los especialistas le dan inicio a la extracción del ácido ribonucleico (ARN) que tiene el Covid-19. “Esa es la parte más trabajosa y tediosa del proceso. Se hace en forma manual. Para las cien muestras por día que tenemos, esa tarea nos demanda unas seis horas. Es lo que más tiempo lleva”, expresó Benvenutti.
“Una vez que se hace la extracción del ARN, algo que requiere de muchos procesos, se obtiene la muestra que a nosotros nos sirve. A esa muestra la podemos procesar en el día y ahí es cuando hacemos específicamente la PCR”, indicó. (NdeR: la PCR, siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’, es una prueba de diagnóstico que permite detectar un fragmento del material genético de un patógeno. En la pandemia de coronavirus se está utilizando para determinar si una persona está infectada o no con Covid-19).
El ARN tomado, y luego de algunos pasos manuales, se coloca con una placa en un instrumento denominado termociclador real time (en tiempo real). “Ese proceso lleva una hora y media o dos más. Ahí se sabe el resultado del paciente. Si nosotros tenemos dudas, repetimos los pasos”, subrayó.
Una vez los resultados en mano, y a partir de la planilla epidemiológica recibida en primera instancia desde el lugar de procedencia, las muestras son remitidas a los destinos de origen; y la propia Benvenutti se encarga de informarles a los responsables sanitarios de cada partido o establecimiento el saldo arrojado en los respectivos estudios.
A su vez, los resultados se cargan formalmente en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina (SIISA), órgano que procesa todo lo recibido para que el Ministerio de Salud de Nación brinde el reporte sanitario de cada día.
Momentos
La especialista hizo mención a los momentos puntuales en los que se debe practicar un hisopado. “Suele pasar que alguien se hisopa en un momento inoportuno. Puede suceder, en pocos casos, que el paciente no desarrolla síntomas, aunque los tiene de una manera tan leve que no los llega a discriminar”, señaló.
Y en ese sentido, despejó dudas: “Cuando el paciente no tiene síntomas, no es el momento oportuno para hacer el hisopado. Hay que esperar 72 horas. Si una persona llega a su casa con síntomas después de un viaje, al día siguiente no hay que hisopar, por ejemplo, al cónyuge. Hay que esperar unos días de incubación de la enfermedad para que el rédito del valor del PCR nos dé un valor verdadero”.
Agotados
En pocas palabras, pero no menos contundentes, Benvenutti describió el estado de cansancio que transita junto los demás integrantes del sector. “En general, estamos bastante agotados, sobre todo los que estamos desde el primer día con esto. Yo no estoy con las manos en la mesada, pero, por decirlo de alguna manera, estoy con situaciones conflictivas desde el 8 de marzo, cuando se dio el primer caso sospechoso en Bahía Blanca”, sostuvo.
Y en el cierre, tras pedirle a la población responsabilidad, cumplimiento de las medidas preventivas y solidaridad, la especialista aseguró: “Estamos con un trabajo desmedido, inabarcable desde lo físico. En lo humano, estamos a la mitad de nuestras fuerzas”.

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