Sin movernos de casa
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Si algunos de los jóvenes de la actualidad, suponen que el servicio de “delivery” es un invento de su generación, están totalmente equivocados. Lo que ha cambiado es el formato y, por supuesto, el medio de transporte con que se distribuye la mercadería.
El carnicero Dionisio Prado, en una imagen de 1940
¿Cómo se realizaba entonces el suministro de todos estos productos? Pues por medio de carruajes de reparto; así llegaban, en días determinados, el carnicero, el lecheo, el panadero, el vendedor de pescado, el verdulero y el kerosenero. Este último aportaba el combustible de esa época, para llenar los tambores que alimentarían las cocinas y estufas a kerosene; todo un invento revolucionario en ese momento.

Edmundo Cortés fue lechero durante 25 años
El carnicero (el Sr. Dionisio Prado, por ejemplo), cortaba prolijamente los bifes, a gusto del ama de casa, con una sierra de mano. Todo llevaba su tiempo, pero al final, y en este caso en particular, el cliente siempre quedaba conforme.

Una fotografía de la década del ’40. El panadero Alberto Llamas
En cuanto al verdulero, también la elección de la mercancía se hacía en la calle, directo del charré al consumidor. El vendedor atendía en el carro pesando la verdura en una balanza “romana” y el vendedor de pescado, pasaba una vez por semana, casi siempre los martes.
La familia Tempone en la villalonga y un carruaje de Tempone Hnos. en la estación del ferrocarril
Hay que acotar que no todas las panaderías, así como las carnicerías, contaban con reparto a domicilio.
Los ejemplos ya citados, a excepción del kerosenero, hacían posible un cómodo acceso a los alimentos frescos y de paso, varios repartidores se permitían algunos minutos de charla en distintos contextos familiares, tomando algún matecito antes de reiniciar su tarea.
El mercachifle Cinforoso Lezcano Goñi

En 1933, el kerosenero Isidoro Blanco

Un carro charré, muy bien presentado

El lechero Facundo Brosio, de San Francisco de Bellocq, en 1989

Maestras de la Escuela 13, en 1966

Mariano Montequín (quien era abuelo de Andrés Errea) reparaba y restauraba carros. En la foto se encuentra junto a su hijo Arturo

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