Ads
  • Necrológicas
  • Policiales
  • La Ciudad
  • Deportes
  • Farmacias de turno
  • Convocatorias
  • Edictos
  • Empleos pedidos
  • Profesionales
  • Inmobiliaria
  • Sociedad
  • logo-lvpCampo
  • logo-lvp
La Voz del Pueblo
  • La Voz del PuebloEn vivo

SECCIONES

  • Últimas noticias
  • Policiales
  • La Ciudad
  • Deportes
  • Sociedad
  • Claromecó / Reta / Orense
  • A. Gonzales Chaves
  • Coronel Dorrego / Oriente
  • Benito Juarez
  • San Cayetano
  • El Campo
  • Opinion
  • Nacional
  • Internacional
  • La Región
  • Interés General
  • Convocatorias
  • Edictos
  • Necrológicas
  • Empleos pedidos
  • Profesionales
  • Inmobiliaria
  • Farmacias de turno
  • Clima
  • Edición impresa
    • Noticias AnterioresAñadir como fuente en

      Todo sobre rieles

      10 de febrero de 2020 | 08:15
      Todo sobre rieles
      Ads

      El siglo XIX de consolidación nacional, se vio colmado de innumerables viajeros que llegaron a nuestro territorio en busca del exotismo y de la exaltación de la fantasía. 

      Ads
      Estos lugares remotos, del fin del mundo, eran los adecuados para poder llevar el amor, la pasión y la emoción del romántico a sus límites más estrechos. Los ideales del incipiente movimiento artístico, opuestos a los principios de la ilustración, fueron el resultado de un mundo cada vez más dinámico y acelerado que derivó en transformaciones sociales producto de espíritus rebeldes con ansias libertarias. 
      Viajes de distintos tipos en diferentes épocas los hubo siempre, desde el mismo instante en que el hombre necesitó desplazarse para proveerse de alimento. 
      Intrépidos en el mundo y en la historia hubo infinidad, algunos reconocidos por sus hazañas personales en recónditas rutas, otros por transitar senderos literarios, que nos permitieron imaginar y recorrer destinos y culturas. Podemos citar a Julio Verne, Marco Polo, Cristóbal Colón, James Cook, Charles Darwin y otros más, que están guardados en la memoria de muchos ávidos lectores. 

      Portada de “Viajes extraordinarios”, libro de Julio Verne

      Algunos osados se desplazaron a territorios extraños y lejanos, y cuanto más lo fuesen mejor, la fantasía era desmedida, infinita, las rarezas eran moda, y como toda moda (dicen algunos), que no se puede estar fuera de ella y que hay que seguirla a toda costa. 

      En las primeras décadas de este mismo siglo, a nuestro territorio llegaron innumerables cronistas que buscaban documentar las costumbres autóctonas, llevándolas a Europa, para luego por medio de técnicas litográficas mostrarlas como excentricidades de prácticas primitivas. A mitad de siglo se vislumbraron nuevas condiciones económicas, políticas y sociales que generaron otros cambios en el país. 
      La Pampa Húmeda sin indígenas y con una red ferroviaria en crecimiento que permitía la salida de productos por el puerto de Buenos Aires, posibilitaba el rápido enriquecimiento de una parte de la sociedad porteña, dueña de grandes extensiones de tierras, iniciándose la década del 80’, conocida como la Belle Epóque Argentina, que duraría hasta la Primera Guerra Mundial. Esta nueva oligarquía puso su mirada en costumbres europeas, e imitando su estilo de vida, adoptó para sus hijos un viaje de “estudio y formación” al Viejo Continente, una similitud del Gran Tour del siglo XVII, donde intelectuales y artistas viajaban a Italia y Francia para familiarizarse con la cultura clásica. 

      Ads

      “Los peligros de la ruta de la seda”

      Y así muchas estancias y fortunas se dilapidaron en la ciudad luz, como dice el tango “Anclao en París”:
      …“tirao por la vida de errante bohemio
      estoy, Buenos Aires, anclao en París
      cubierto de males, bandeado de apremios,
      te evoco desde este lejano país”. 

      ¿Qué paradoja no?, mientras estos muchachos viajaban al Viejo Continente en búsqueda de una “bonne vivre”, miles y miles de inmigrantes llegaban a Buenos Aires en busca de trabajo… 
      Pero hablando de este lado del charco, aquí iba surgiendo una clase media próspera con ansias de progreso, avalada por políticas sociales defensoras de sus derechos que pronto transformaron al país en un modelo agroexportador, conocido como “El Granero del Mundo”. El ferrocarril y el automotor con la aparición del Fordismo, le dieron posibilidades al turismo de masas que se desarrollaba para ya no detenerse. 
      Épocas de progreso, de cambios visibles que repercutieron en beneficio de la sociedad argentina contemporánea, mostrando al mundo el trabajo y el esfuerzo como una única salida para lograr un país exitoso. Andábamos sobre rieles… 
      Me detengo un instante, tomo un diccionario y busco la palabra exitoso porque… posiblemente no comprendí su verdadero significado.  
      Ads
      AUTOR
      Foto de LaVozDelPueblo LaVozDelPueblo
      Comentarios

      Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión

      INGRESA
      Ads
      Ads
      Ads
    La Voz del Pueblo
    Añadir como fuente en
    Contactos
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    Secciones
    • Policiales
    • La Ciudad
    • Deportes
    • Sociedad
    • Claromecó / Reta / Orense
    • A. Gonzales Chaves
    • Coronel Dorrego / Oriente
    • Benito Juarez
    • San Cayetano
    • El Campo
    • Opinion
    • Nacional
    • Internacional
    • La Región
    • Interés General
    • Necrológicas
    • Farmacias de turno
    • Empleos pedidos
    • Convocatorias
    • Edictos
    • Clima
    • Edición impresa
    • ADEPA
    • ADIRA
    • DIB
    2026 | La Voz del Pueblo | Todos los derechos reservados: www.lavozdelpueblo.com.ar | +54 (02983) 430680 | +54 (2983) 522898Registro de Propiedad Intelectual (DNDA) 112580646 · Edición Nº 7179 - Directora: María Ramona Maciel - Propietario: Maciel Hermanos S.A - Av. San Martín 991 – Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, Argentina.
    Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
    Powered by
    artic logo