Una historia de amor por el lugar
.jpg)
Es la de Araceli Ricciardi y Gustavo Cardinali, actualmente
a cargo del parador Virazón. Ambos contaron sobre todo lo
que los une al balneario
octava temporada a cargo de Virazón, uno de los
tradicionales paradores del Balneario Orense, pero su amor
por el lugar lleva algunos años más. “Un día vinieron unos
familiares y nos dijeron ´vengan a conocer este lugar que
es increíble´. Vinimos un fin de semana y no lo podíamos
creer. Ahí mismo alquilamos una quincena de enero, era el
2004, y desde entonces venimos todos los veranos”,
cuenta Gustavo.
catering, eventos y cuenta los días para que llegue
noviembre y pueda instalarse en el balneario. “Tenemos
casa hace 12 años, y hace bastante que empezamos con
los emprendimientos gastronómicos acá.
estuvimos dos años en el camping El Peloponeso, después
estuvimos tres años en La Caverna, y acá es nuestra
octava temporada. Y con vistas a quedarnos unos cuantos
años más”, afirma.
la intimidad de esta pareja, pero por ahora las obligaciones
laborales en la gran ciudad lo impiden. “Soñamos con
venirnos a vivir, o al menos estar medio año acá y medio
año allá. Estamos cada vez más cerca, porque actualmente
ella está acá desde fines de noviembre hasta fines de
marzo, y yo mes y medio pero voy y vengo continuamente”,
relata Gustavo.
Virazón
Araceli Ricciardi y Gustavo Cardinali
El parador y restaurante Virazón se ha vuelto conocido
para los veraneantes. El ritmo de trabajo es intenso, pero
uno de los objetivos de Araceli y Gustavo es lograr
mantener la tranquilidad característica del lugar a la hora
del trabajo. ”Es un ritmo diario exigente, porque estamos de
10 a 00 horas, pero lo hacemos porque nos gusta y
tratamos de mantener un ritmo familiar con el grupo de
trabajo. Porque hace años que somos los mismos, y nos
divertimos, la pasamos bien”, cuenta Araceli.
le dan importancia a que el cliente note la calidad y
singularidad de una comida artesanal. “Tratamos de servir
en las mesas lo que a nosotros nos gustaría que nos
sirvan. No sacrificamos tranquilidad por mayor beneficio. Y
por eso tenemos la gratitud de ver cómo nuestros clientes
vuelven a elegirnos verano a verano. Además tenemos la
suerte de la magia que ofrece este lugar. Este es un lugar
mágico”, reflexiona Gustavo, y agrega que “cuando
estamos acá nos damos cuenta que uno no necesita
mucho. Es tan poco lo que uno necesita”.
diciembre, Balneario Orense tuvo una afluencia de turistas
que llenó los hospedajes y los comerciantes se llenaron de
expectativas. Sin embargo, para el 2 de enero la situación
era otra y la primera quincena de enero no tuvo mucho que
ver con la “temporada récord” que se vaticinaba. “Estamos
en un 60 o 70% de lo esperado. Si bien es cierto que
mucha gente no se fue afuera por el tema del dólar,
también buscan ahorrar dinero y comen en sus casas.
Nosotros lo que hicimos es menús para compartir,
económicos. Sabiendo que estamos en un año de crisis,
nos adaptamos”, afirman.
la cantidad de días que se quedan a veranear. “Está un
poco más tranquilo que la temporada pasada. Levanta
mucho el fin de semana, pero en la semana calma. Los
recambios ya no son de semanas o quincenas, sino de
días. La gente se queda tres, cuatro o cinco días”.
