Los ladrones “se cebaron” en la cantina de la pileta de Costa Sud
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Después de sufrir dos atípicas tentativas de robo durante el fin de semana, a Pablo Deccechis lo que más le preocupa es “la cebada” de los ladrones que pugnan por vaciarle el depósito de su fuente de trabajo.
La dramática seguidilla de episodios empezó el viernes.
Después de cuatro años de trabajar sin problemas, a Chiquito (como lo conocen todos en el club y la ciudad) lo atacaron sin éxito el viernes y el sábado. En ambos casos, los delincuentes demostraron estar muy decididos a robar.
Tal como el propio damnificado le comentó a LA VOZ DE PUEBLO, el viernes le cortaron los candados de la puerta de acceso que existe por afuera del predio donde funciona la pileta, pero no pudieron entrar porque llegó la policía.
Tal como el propio damnificado le comentó a LA VOZ DE PUEBLO, el viernes le cortaron los candados de la puerta de acceso que existe por afuera del predio donde funciona la pileta, pero no pudieron entrar porque llegó la policía.
Previo a eso, el sereno sufrió el accionar organizado de los ladrones. Para saber si había alguien haciendo seguridad, le arrojaron piedras desde la vereda al techo de su recinto, por encima del corralón que pasa por la calle Falucho. Mientras tanto, otros cómplices, aprovecharon a cortar los candados del primer acceso, aparentemente, valiéndose de una amoladora con baterías, según estimó el cerrajero que luego reparó los daños.
La intensidad de la pedrada, hizo que el sereno llame a la policía. La llegada del patrullero habría sido el factor que hizo abandonar a los ladrones. Su plan sólo dejó daños para el club.
“La pileta terminó llena de toscas, al punto tal, que la gente de mantenimiento debió meterse y sacarlas manualmente, ya que si se ponía en funcionamiento en barrefondo, corrían el riesgo de romper las turbinas. Ese tiempo (cuando tiraron piedras), fue el que aprovecharon para cortar los candados”, comentó Deccechis
“La pileta terminó llena de toscas, al punto tal, que la gente de mantenimiento debió meterse y sacarlas manualmente, ya que si se ponía en funcionamiento en barrefondo, corrían el riesgo de romper las turbinas. Ese tiempo (cuando tiraron piedras), fue el que aprovecharon para cortar los candados”, comentó Deccechis
Pablo Deccechis señala el lugar donde estaban los candados que fueron cortados por los delincuentes
Pero no todo quedaría ahí. Al día siguiente, le barretearon el acceso a la cantina que va por el acceso que funciona en el interior del predio. En esta oportunidad, los delincuentes demostraron estar muy pendientes y atentos, ya que aprovecharon el temporal de lluvia y viento para hacer valer su impunidad.
“Operaron con inteligencia”, coincidió Deccechis antes de recordar que, “ayer (por el sábado), el piletero llegó tarde porque no conseguía remis por la lluvia. Pero los ladrones aprovecharon eso (el estado del tiempo) para barretear la reja que está ubicada dentro del predio”, y agregó, “como (el sereno) tampoco podía venir en bicicleta, llegó 45 minutos más tarde. Él calculó que ese tiempo fue aprovechado para barretear la reja”. Una falla en la cerradura, les impidió franquearse el paso y el robo volvió a frustrarse por segunda vez en dos días.Ads
Ataques varios
Muchas de las sospechas que se manejan en el club, afirman que estos actos nacieron hace años con la práctica de una travesura como meterse a la pileta por la noche. Con el tiempo, las conductas de esos intrusos, se convirtieron en los daños que hoy sufre la institución, y no golpean únicamente en el emprendimiento de Chiquito.
Según recordó Deccechis, lo sufrido en los dos últimos días no son hechos aislados. “Rompen, hacen daño. Este año, también tiraron en la cancha de tenis, la llenaron de piedras. Y el año pasado, quisieron quemar la tribuna vieja. Siempre hay cosas asi”, remarcó.
Después de mostrarse preocupado porque los hechos continúan, incluso después de haber acordado un permiso con la policía para ingresar y recorrer el predio, cerró el contacto con la reflexión que le hace pensar en quedarse a dormir en la cantina y cuidar lo suyo, “lo único que me preocupa es que los noto cebados y no creo que se calmen de un día para otro”.
