Mariel hace teatro y respira lo que le pasa
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Mariel Santiago es actriz. Estudió Profesorado de Teatro, carrera que le permitió dar clase en muchas escuelas de la ciudad. El deseo de romper estructuras establecidas, la curiosidad por saber qué pasaría si sorteaba los espacios de seguridad que la rodeaban y el amor por el arte escénico apurarían la decisión que maduró durante un tiempo hasta que finalmente la iluminó y salió.
Un día del mes de enero Mariel partió para La Plata a buscar el destino que construiría personalmente, no quería que el azar la llevara, sino su propia consciencia y deseo de búsqueda.
Todavía anda por las calles platenses con GPS en mano ubicando direcciones y espacios que vayan armando su historia. Pero no se siente perdida. Todo lo contrario. Sabe que produjo el desequilibrio emocional necesario que antecede al descubrimiento del ser.
“Sentía que en Tres Arroyos sólo estaba abocada a la docencia y la parte que deseaba tanto, que era la de la actuación, quedaba relegada por el laburo”
El desarraigo estaba en sus planes, si bien no fue a los 18 años, pasó ahora, con casi 30, cuando la gestación de las ideas llegó a término. A Mariel le venía pensando algo muy especial hace un tiempo, algo que hacía mucha fuerza por salir y no encontraba el momento justo o el indicado para hacerlo. Quería seguir buscando su carrera de actuación. “Sentía que en Tres Arroyos sólo estaba abocada a la docencia y la parte que deseaba tanto, que era la de la actuación, quedaba relegada por el laburo”, explica Mariel al comienzo de la entrevista con LA VOZ DEL PUEBLO.
La joven visitó varias veces este diario para promocionar alguna obra, para contar cómo hacía su trabajo de actuación en la ciudad o para difundir las actividades de la Escuela de Estética. Ésta es la primera vez que Mariel protagoniza ciento por ciento la entrevista. “Me da mucha vergüenza”, es lo primero que dice antes de comenzar a grabar.
Ciclos que fluyen
Mariel explica que varios ciclos se cerraron a principio de este año, lo que le dio razón a su búsqueda.
“Me surgieron algunas cuestiones. Alquilaba un departamento que en el verano se terminaba el contrato y terminé de pagar el auto, terminé de cursar la carrera. Sólo quedan algunos finales. Me puse de novia con mi primer novio que vive en La Plata. Fueron muchas cosas que estaban alineadas y aunque tenía en mis planes empezar por otro camino se dieron las cosas más rápido”, cuanta Mariel, haciendo referencia a los motivos por los que salió con su valija hacia otro rumbo.
La Plata fue la ciudad elegida, especialmente porque el amor la llevó hasta allí. La actriz considera que la capital provincial tiene algo más accesible para el trabajo que además le permite estar cerca de Buenos Aires, lugar en el que también toma seminarios.
“Siento que todavía estoy llegando, nunca sé dónde estoy. Tengo que andar con el GPS todo el tiempo”
“La mitad de la mudanza la hice en enero, volví a trabajar a Tres Arroyos y cuando arrancó el ciclo lectivo presenté la renuncia, deje todo y me vine”, declara Mariel que escucha sus palabras y las dimensiona a partir que fluyen. “Sentí mucho miedo por la decisión que tomé, es algo raro, decisiones que te replanteas constantemente, hay que estar todo el tiempo con el objetivo ahí adelante, te preguntas: ¡Qué hice! Tenía la súper estabilidad, tenía todo, mi laburo, mi buen sueldo, mi auto, mi departamento y de repente…Dejar todo y llegar a una ciudad desconocida a ver qué onda”, cuenta la joven tresarroyense.
Hace sólo seis meses Mariel arribaba a La Plata con algo más que sus bártulos. Las dudas que tuvo al principio se despejaron bastante rápido producto de la realidad que galopaba a su lado. “Tuve la re mil suerte de estar trabajando en dos escuelas, en dos obras de teatro, la verdad es que tuve pocos días para pensar qué hice y aparecieron cosas por las que me di cuenta por qué había tomado la decisión”, relata.
Mariel Santiago, junto a Sofía Boué, Francisco Sendra y Agustín Recondo, fue seleccionada en audiciones públicas, es parte de los ensayos del Primer Laboratorio de Investigación y Producción Escénica, a cargo de Braian Kobla y Federico Aimetta
La seguridad que le brindó nuestra ciudad este tiempo no la desprecia, todo lo contrario. La valora como experiencia y como posibilidad futura. “No me fui a los 18 a estudiar. Me fui a los casi 30 porque creo que lo que está en Tres Arroyos siempre será algo mucho más estable y que siempre estaría allí”.
La actuación
Mariel arribó a La Plata y no se quedó quieta. Comenzó a contactar gente de esa ciudad que la ayudó mucho. “Me encontré con algunos muy copados y un poco mi intuición de ir buscando y otro poco esa gente que me fue tirando puntas hicieron el presente”.
Mariel entrena en capital con Guillermo Cacacce, un director de la escena contemporánea, tomó clases intensivas en febrero y actualmente se inscribió en otro curso cuatrimestral. En La Plata comenzó un taller con Brian Kobla, director platense, como parte de su entrenamiento diario.
“Sentí mucho miedo por la decisión que tomé. Es algo raro, decisiones que te replanteás constantemente. Hay que estar todo el tiempo con el objetivo ahí adelante”
La decisión que la llevó hasta la ciudad de las diagonales empieza a tener frutos laborales muy importantes. En un casting público en el que se presentaron 60 interesados para formar parte de una obra organizada por un grupo en el teatro Coliseo de La Plata, Mariel quedó elegida entre los primeros 20 seleccionados y finalmente entre los cuatro que realizarán el espectáculo. “Sentí un gran desafío en la audición pública que se llevó a cabo en el Coliseo para un laboratorio de creación en el que quedé seleccionada”, destaca.
Después de ese primer momento vino la contratación para hacer cuatro presentaciones y ensayar para eso durante tres meses con dos directores a cargo del laboratorio de creación, Braian Kobla y Federico Aimetta, el primero es dramaturgo y el otro a cargo de la dirección. “La propuesta está escrita y ya empezamos a trabajar con esas escenas sobre las que hacemos los procedimientos de la actuación. Son tres meses de ensayo y el estreno es en octubre en el Coliseo”, relata entusiasmada Mariel.
Fue en ese momento, en cada etapa que superaba, en la que pasó entre 60 personas que querían estar en la obra en el teatro Coliseo, luego entre 20 finalistas y finalmente ser una de las cuatro personas que seleccionaron en esa audición, cuando entendió que era “lo de ella”.
En ese vértigo, Mariel se detiene y con frescura, ésa que la caracteriza, dice que necesita respirar lo que le está pasando. “Siento que todavía estoy llegando, nunca sé dónde estoy. Tengo que andar con el GPS todo el tiempo”, explica entre risas la metáfora de sus propios sentimientos.
Los ensayos para el laboratorio creativo son en el Teatro Coliseo y también las funciones.
Los ensayos para el laboratorio creativo son en el Teatro Coliseo y también las funciones.

La actriz Mariel Santiago habló con este diario y contó cómo es su vida, ahora en La Plata
“Me gusta el aprendizaje y la actuación. Siento que ahora no solo estoy tomando talleres, que antes tuve esa oportunidad, pero ahora siento que estoy haciendo teatro que era lo que me faltaba, es como estar del otro lado, estoy más cerca de la producción, estoy haciendo”, sintetiza Mariel casi llegando a la mismísima gloria.
“Parte del aprendizaje que hago es el de romper con las tendencias, correrme de los lugares cómodos, ya lo hice en mi vida, así que ahora lo hago con el teatro y seguiré corriéndome”, determina.
Lo que viene
“Voy a continuar con la formación que hay muchísimo y seguiré haciendo teatro. Quiero dejar de ser una eterna tomadora de talleres y capitalizar todo esto en producciones. La desestabilidad emocional que tuve por ahí colaboró y si se sabe capitalizar da sus frutos. A mí me los dio en la escena. El teatro que busco ahora es el de romper y desequilibrar. Eso me permitió estar más permeable a lo que sucede”, declara con cierta solemnidad no tan típica, aunque cargadísima de seguridad.
Mariel salió con sus cosas a cuesta para encontrar un destino posible, no un único lugar donde llegar, sino el punto de partida, ese que le costó encontrar. Cerró la puerta de su departamento, no renovó el contrato, tampoco el que tenía con su realidad. El ciclo, como lo llama, se completó con el amor, con el primer novio, y todo fue cerrando o abriendo según la lupa que use para dejar de ser una tomadora de teatro y empezar a producir, a ser una artista completa.
