Brillar en la oscuridad
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Blasfema es un espacio artístico y tecnológico creado para que los artistas puedan desarrollar sus actividades con onda. Los colores reinan en el lugar, fuertes, brillosos y le dan carácter al espacio diseñado para el arte. Un pizarrón en una pared, pileta, cocina al otro lado, una larga mesa de madera y sillas amarillas, azules, rojas y blancas preparadas alrededor de la misma y apiladas a la espera de los talleristas.
En otra pared, la que enfrenta a la puerta de ingreso, un fichero antiguo pintado con los mismos colores que enmarcan la ambientación. El sol ilumina todo y Karen Martínez combina perfectamente con esa luz. En Brown 160 funciona un lugar para la creatividad, para desarrollar conocimientos e intercambiar manifestaciones artísticas.
Es una calle de artistas.
Es una calle de artistas.
Enfrente funciona la Escuela de Teatro de Esteban Zubillaga y por esa misma mano el taller de candombe de Combo África. “Mi marido -que es músico- está pensando en que para algún evento tendríamos que cortar la calle y hacer un encuentro artístico entre todos”, explica.
“Me crié en los medios. Siempre me gustaron. Sin embrago hace mucho que no hago nada”
Hace un año, Karen se enteró que tenía cáncer de tiroides. Su hermano falleció por la misma enfermedad y además pasó por otra pérdida tremenda como la muerte de su pequeño hijo Pío. Mientras viajaba a Mar del Plata a operarse recibe la noticia que la empresa para la que trabajaba rescindía su contrato de trabajo.
Entonces, lejos de pensar que todos esos acontecimientos la dejarían fuera de “sistema”, consideró que era “mi oportunidad para poner en funcionamiento el lugar”.
Karen soñó con Blasfema junto a su esposo Matías Shedden, pero cuando estaban a punto de hacerlo realidad, la enfermedad la golpeó y entre las cirugías y los tratamientos el tiempo se hizo corto y difícil.
Por eso, al comenzar este nuevo año, no quisieron dejar pasar un minuto más la oportunidad de reciclarse, igual que los objetos del espacio y abrir las puertas de Blasfema.
Del duelo a la lucha
Karen es hija de Oscar Martínez, propietario de la radio Master 90, y de Irma Bello, “quien hoy es la que maneja la radio”, cuenta. En este sentido continúa: “Me crié en los medios. Siempre me gustaron. Sin embargo hace mucho que no hago nada. Estuve desde los 13 años hasta los 20, también tuve un programa de radio en la 103 y luego empecé con otro tipo de trabajos que me restó tiempo para la radio”.
Su situación laboral se complicó al mismo tiempo que su salud. “Estar sin el trabajo -aunque sigo con relación de dependencia hasta que me den el alta- fue otro golpe. Tomé lo que me pasó como una oportunidad dentro de la crisis. Es un cambio en mi vida”, expresa optimista Karen.
“Estar sin el trabajo fue otro golpe. Tomé lo que me pasó como una oportunidad dentro de la crisis”
La mujer tiene 40 años y tres hijos -Blas de 22 años, Mateo de 8 y Felipe de 7. Cada día enfrenta el cáncer y la vida. “Hacía diez años que trabajaba en una consultora que hacía investigación de mercado para Coca Cola que hace dos años se compran embotelladores y cambian las condiciones laborales, por lo que tengo que hacer más viajes a la zona. Esa fue la razón por la que me ausentaba y todo lo que eso conlleva”, señala Karen
Sigue relatando el camino que la dejó frente a la cirugía y tratamiento. “Esa crisis hizo que empezara con síntomas físicos y con otros muy específicos como ardor en el cuello. Entonces es cuando detectan el cáncer de tiroides tipo 5 maligno e inmediatamente me operan en Mar del Plata. En los últimos días de setiembre, cuando iba a ver a mi cirujano, me entero que el contrato que la consultora tenía con Coca Cola se cayó y me quedé sin trabajo junto a muchos compañeros en todo el país”, recuerda.
Karen no abandona la sonrisa, aunque se declara de carácter fuerte. “Tuve que lidiar con la enfermedad la falta de laburo y sin embargo tuve tiempo de rearmarme. La verdad que el año anterior no fue mi año, tengo una forma de ver la vida distinta, veo el vaso medio lleno, le saco lo positivo a todo”, confiesa.
Entre sus palabras se cuela un hecho doloroso. Karen cuenta que “mi hijo Pío hoy tendría 18 años. Falleció cuando tenía un año y cuatro meses de una enfermedad genética que era envejecimiento prematuro, ceguera y sordera progresiva y una enfermedad en la piel. Sufrí más pérdidas, como la de mi papá y mi hermano de 36 años, quien murió de cáncer; por eso me fortalecí para pensar en positivo, en la vida. Lo más duro fue lo que me pasó con mi hijo.”, termina de contar bajando la voz, mira a la cronista y agrega: “Me re asusté cuando me dijeron que tenía cáncer pensando en mi hermano”.
Aprendiendo
“Estoy trabajando y aprendiendo herrería porque siempre me gustó lo manual. Mi viejo era un artista, mi mamá pinta unos cuadros espectaculares, mi papá hacía esculturas en madera”, dice Karen, quien hace un silencio y continúa: “No saqué mucho de los dos, pero intento (risas). Hago manualidades en vidrio. Trato de reciclar. La herrería siempre me gusto y pensé que tenía que saber soldar -que es muy difícil- pero me esmero porque pienso hacer los atriles para el centro de arte para que se pueda pintar sobre ellos”.
“Soy feliz a pesar de los tropiezos porque sigo viva y las muertes son parte de la condición de estar vivo”
La declaración final corta el aire, deja sin palabras y enseña. “Soy feliz a pesar de los tropiezos porque sigo viva y las muertes son parte de la condición de estar vivo. Pensé que todo lo que pasó tuvo una razón de ser. No sé si es lo que cada uno puede hacer, pero a mí me sirvió. La gente me fue curando. Mi marido que es excelente persona y compañero, mis hijos, mis amigos -pocos pero buenos-. Hice una coraza y a veces me cuesta entablar relaciones de amistad porque la sinceridad que despliego a veces es un problema”, expresa.
Blasfema nació y crece. Se alimenta de los mejores artistas, cruje entre pinturas, alambres, papeles, colores y masilla. El centro artístico y tecnológico tiene la fuera que le imprime Karen y la vida que cambia, la sacude y fortalece a cada instante. El sueño de vivir con el arte entre las entrañas.
El lugar
En Blasfema se dicta un taller de modelado en masilla epoxi que está a cargo del artista Agustín Iriart, nacido en De La Garma. Es un artista enorme, expositor en el Museo Lusy Mattos, lugar en el que presentó obras de pinturas, dibujos y una escultura. El pintor y escultor actualmente realiza una virgen esculpida para la ciudad de Tandil, éste artista tan completo brinda en Blasfema clases para todo aquel que quiera aprender y divertirse.
El sábado 28 de abril, a partir de las 14 horas, se dictará, además, una propuesta de pintura a cargo de Iriart, mientras que los talleres de modelado masilla epoxi se brindan cada 15 días, los viernes de 18 a 21 y los sábados de 9 a 12.
El mes de mayo se iniciará con talleres de guitarra a cargo de Facundo Abraham con grupos reducidos de no más de cinco personas cada uno que se realizan una vez por semana.
Karen resalta la fisonomía del espacio. “Está hecho con material reciclado y colorido. Me encanta hacer manualidades. No soy una artista todavía, pero me pongo a hacer los talleres con los participantes y aprendo cada día”, dice mientras sonríe.
Karen resalta la fisonomía del espacio. “Está hecho con material reciclado y colorido. Me encanta hacer manualidades. No soy una artista todavía, pero me pongo a hacer los talleres con los participantes y aprendo cada día”, dice mientras sonríe.
Menciona proyectos. “Después de vacaciones de invierno proyectamos el taller de ilustración para adolescentes, de a poco vamos dando forma a los espacios, es más, también me llamaron de Orense para hacer una actividad similar”.
Completa la frase y dice: “La idea es que sea un tiempo y un lugar ameno en el que los talleristas se sientan cómodos. Se da que cada vez que alguien entra se asombra y manifiesta que le gusta”.
Otros proyectos contemplan la posibilidad de dar un taller de modelado en 3D.
Otros proyectos contemplan la posibilidad de dar un taller de modelado en 3D.
“Pensando en las carreras que se dictan en Tres Arroyos relacionadas con el tema como las de diseño o arquitectura a las que les puede venir muy bien”, señala Karen.
Cualquier persona que necesite información lo puede hacer en la página de Facebook de Blasfema, Centro de Arte y Tecnología, contactarse al 15411272 o dirigirse a Brown 162.
Cualquier persona que necesite información lo puede hacer en la página de Facebook de Blasfema, Centro de Arte y Tecnología, contactarse al 15411272 o dirigirse a Brown 162.
“Siempre estamos. Es mi casa. Es mi espacio”, manifiesta orgullosa.
