Susana y Chaska
:format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/fotos/2018/01/21/lvp.chaska%20y%20susana.jpg)
Susana Quispe es una de las mujeres que forman parte de las comunidades en las que trabaja Tineke. Cuando era niña la violaron y quedó embarazada.
Nació Chaska que significa estrella en quechua.
Fue tarea de Tineke enseñarle a amarla, a cuidarla y a quererse a ella misma, a sentirse persona.
Pero las montañas todavía traerían más dolor a la vida de Susana.
Pero las montañas todavía traerían más dolor a la vida de Susana.
Un día cuando Chaska regresaba del jardín fue violada.
Su mamá corrió a buscar a Tineke que a su vez corrió con la pequeña al hospital mientras Walter se ocupaba de buscar y pedir a las autoridades que atrapen al violador.
Su mamá corrió a buscar a Tineke que a su vez corrió con la pequeña al hospital mientras Walter se ocupaba de buscar y pedir a las autoridades que atrapen al violador.
Cuando fueron a atenderla Chaska no recibió amor, “la maltrataban, no la tenían en cuenta, tuve que enojarme con las enfermeras y médicos para que la atendieran, era como si fuera una cosa, no una persona, ¡discriminan tanto!”.
Susana y su hijita salieron del hospital, Tineke estaba con ellas.
Razones para confirmar que la elección de vida fue la correcta, razones por las que Tineke lucha cada día.
La crisis de Tineke
La dureza de las experiencias que se sucedían una a una, fueron haciendo mella en Tineke, aunque nunca se amedrentó. Cada vez llevaba más niños al hospital, cada vez más operaciones y atenciones por quemaduras.
“La gringa” ayudaba a todo el que se acercaba y el voluntariado en el lugar se convirtió en su vida.
Pero hubo un quiebre, un momento trágico que detuvo su marcha, que la hizo retroceder y volver a empezar… En otra actividad.
Pero hubo un quiebre, un momento trágico que detuvo su marcha, que la hizo retroceder y volver a empezar… En otra actividad.
Tineke quedó embarazada, pero su niña no pudo sobrevivir… Allí iba al hospital con su barriga a cuestas acompañando a las madres a sus consultas, cuidando otros niños. Y la suya, no pudo sobrevivir.
Ya no quiso regresar al hospital por mucho tiempo, fue difícil comprender por qué tantos chiquitos lograban tener una mejor vida de su mano, pero ella no podía sostener la de su hija.
El dolor todavía se siente en su mirada, en sus palabras, han pasado más de 20 años, pero está allí.
La obra continuó como la vida.
