Amigos que tocan temas bien vividos
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Ezequiel Bolli es el bajista de la banda La Beriso que visitará Tres Arroyos el próximo viernes y presentará su show en el Gigante de Huracán. Entrevistado por LA VOZ DEL PUEBLO relata una historia de amor que lleva 20 años intacta.
Lejos de los cánticos habituales que los fans de La Beriso corean antes de cada canción con el nombre de la banda, Ezequiel repasó una historia de amor, sacrificio y mucho trabajo. Historia que no tuvo nada mágico, no hubo padrinos, ni varitas que tocaran al grupo y los dejaran en el lugar que tiene hoy. Llegaron por voluntad propia y ganas de crecer.
Ezequiel se identifica con “millones de bandas en todo el país” y cuenta que empezaron sin saber demasiado de la música, ni de cómo se organizaba una fecha, ni cómo seducir al público. “Solamente teníamos ganas de tocar y hacer canciones, a partir de ahí el camino fue súper largo, cumplimos 20 años como banda…”.
El bajista explica con voz pausada, entusiasmado con el relato que “fue trabajo y dedicación, buscar todo el tiempo mejorar. Es lo que hacemos al día de hoy. Creemos que tenemos cosas para aprender, mucho por dar y por hacer como banda”.
El músico sí destaca que La Beriso no bajó los brazos y a pesar que “pasó mucho tiempo hasta que la banda vio que la cosa empezaba a funcionar, nunca se alejó de la constancia y el trabajo. Acá no hubo un golpe de suerte, ni solución mágica, hubo mucho trabajo y amor por lo que uno hace”, asegura.
Desde Avellaneda
Los seis integrantes de La Beriso son oriundos de Avellaneda, “un barrio típico de casas, de amigos charlando en la esquina. Ahí crecimos en una clase media normal, de padres trabajadores, y nosotros también trabajando toda la vida. Nunca estuvimos en una caja de cristal”, explica Ezequiel.
Esa sensibilidad barrial y la búsqueda permanente por mejorar y crecer, propone una relación verdadera, sin negociar la identidad del grupo, que el público aprecia y sigue. Entonces, la relación con los espectadores tiene que ver con “la sinceridad de la banda a la hora de tocar las temas. No hacemos nada que no nos salga o que no sintamos a la hora de hacer las canciones”.
Ezequiel expresa cada vez más entusiasmado, más copado con las palabras que arma para contar la historia, y dice que “todas las canciones que conmueven a la gente antes nos conmovieron a nosotros. Rolo llega a la sala con la canción, una acústica, una guitarra y nada más, ahí nomás ya estábamos conmovidos”.
Dice que ese ida y vuelta tiene que ver con los momentos compartidos por el grupo grupo. “Si bien muchos temas son vivencias personales de Rolo a nosotros nos tocó estar al lado de él y vivir eso como amigos. La energía que baja del escenario hacia la gente es la misma porque hemos vivido todas las canciones que se cantan”.
Los integrantes de la banda tuvieron “un millón de laburos” antes de la consagración, “dedicarnos 100% a la música es algo que nos pasa hace muy poquito, siempre fue trabajar de lo que podíamos, había que tener trabajos que permitieran seguir con la música. Yo vendí seguros, manejé un remís, otros vendieron placares, autos, hacían remeras… Sí es que paralelamente no bajamos los brazos, después de trabajar, seguíamos con la música”.
La banda y el público
“Arriba del escenario nos convertimos, nos dejamos llevar por la enorme energía que te da la gente. Estar tocando y ver a esa gente que te manda eso, es único”, destaca Ezequiel. “Los recitales son largos porque nos encanta tocar juntos, somos una banda de amigos, eso se nota y podemos dar un buen show”.
La Beriso puede tocar hasta tres horas, como ocurrió en River a fin del año pasado, y cantar más de 30 temas. Y Ezequiel está orgulloso de esa forma de establecer contacto con la gente: “Cada show es único, no salimos con una lista de temas programados, somos más sensibles y tratamos que la noche vaya yendo con la gente, que sea más un ida y vuelta. Rolo mira todo el tiempo al público y por eso cuando no es el momento de tocar una canción que habíamos elegido te dice que no da y salimos con otro”.
En este sentido, explica que “hay shows en los que la gente tiene ganas de algo más tranquilo y se toca, o en otros, algo más rockeros. La idea es que la gente y nosotros seamos una sola cosa, que la banda disfrute de tocar y el público de escuchar”.
Ezequiel durante toda la entrevista utiliza dos palabras en forma recurrente, “aprender y trabajar”. Tiene que ver con su historia, con la forma en la que eligieron como banda emprender un camino que hoy los tiene protagonizando shows en todo el país y en el exterior. “Hay que aprender cosas en el camino, la manera de ser nuestra es lo que nos acerca en el show al público. Nunca negociamos la sinceridad con nosotros mismos a la hora de sentir lo que hacemos y estar pendientes del público. Incluso desde la seguridad, que nadie lo pase mal, que estén seguros. Eso se hace de una manera y de una forma en la que nos sentimos cómodos, para nosotros son especiales cada uno de ellos”, asegura el bajista.
Una impronta
Los álbunes que graban también tiene su impronta porque “no hacemos 40 temas elegimos 12 y grabamos el disco -explica Ezequiel-. Cada grabación tuvo los temas que elegimos y sentimos que eran los que tenían que estar, las demás canciones quedaron antes en el camino. Nunca intentamos hacer una canción a propósito, algunas veces nos pasa querer hacer un tema rockero y aunque estuviera bueno, forzado no salía bien por eso no hicimos nunca algo así, fuimos sinceros con las canciones y todo lo que hacíamos, enfatiza.
20 años trabajando
La Beriso nació en Avellaneda en 1998, el año que viene cumplirán 20 años tocando juntos, Ezequiel le cuenta a este diario los proyectos porque dice “hay que festejar”.
Destaca algunas actividades que están programando: “Hay muchos objetivos, después de un montón de cosas siempre hay algo nuevo por hacer. Trabajamos en los 20 años de la banda, pensamos en sacar discos con temas de todas las épocas, versiones nuevas, temas que quedaron en el pasado y quizá la gente no las conoce porque no nos conocían en ese momento y creemos que son canciones que tiene que estar. Festejar todo lo que nos ha pasado”, pasa lista Ezequiel a todos los proyectos de la banda.
La actualidad es bien movida: “Seguimos girando mucho, tratamos de recorrer todas las provincias y ciudades, amamos nuestro país, nos encanta salir de capital e ir a visitar a todos los amigos. También vamos al exterior, a partir de este año llevamos la banda a otros lugares siempre tratando de seguir aprendiendo”.
El bajista de La Beriso se muestra muy entusiasmado con la próxima fecha en Tres Arroyos y revela que “un amigo de esa ciudad está trabajando con la banda así que vamos al lugar donde nació un personaje muy importante para nosotros”, afirma Ezequiel sobre Gastón Domínguez.
“Lo conocí cuando los dos trabajábamos en una compañía de seguros, él siempre estuvo al lado nuestro”, recuerda. Y riéndose expresa: “Vamos con el hijo pródigo de Tres Arroyos a tocar. Gastón va con nosotros, para la banda la visita a esa ciudad tiene un plus, somos de compartir todo y va a estar bueno que él pueda volver a su lugar”.
Una banda de amigos, sueños y dolores compartidos, la vida y la muerte, el éxito y los miedos al fracaso, el trabajo y la varita que los tocó porque la buscaron y la encontraron por el esfuerzo y la dedicación, sin joder a nadie, luchando.
Desde Avellaneda al mundo buscando amigos, tocando sueños, afirmando identidad, sintiendo con otros y por otros, La Beriso, una banda que es sincera arriba y abajo del escenario.
“Sobreviviendo”: un regalo de la música
“Es increíble las cosas que te regala la música, cosas que nunca creíste que podían pasar. Como que Víctor Heredia o Cacho Castaña, grandes en serio, cantaran con nosotros”, dice Ezequiel sobre esos momentos únicos a los que considera premios de la vida.
Entonces, no puede dejar de contar uno de esos tiempos especiales que guarda como tesoro: “Cuando grabamos Sobreviviendo con Víctor Heredia, nosotros primero grabamos la música, después él llegó empezó a cantar y yo pensaba: cuando sea consciente que el señor Víctor Heredia está cantando arriba de algo que estoy tocando me agarra un infarto. Fue así, son esas cosas que jamás imaginas, son los regalos de la música que nadie te va a sacar y recuerdos de momentos que nos sorprenden también a nosotros mismos”, asegura admirado Ezequiel.
“Sobreviviendo es un tema que tocábamos al principio, nos había gustado aunque no hacemos covers, pero Rolo trajo el tema y sentimos que teníamos necesidad de tocarlo. Fue quedando afuera de los discos -cuenta la historia del tema de Víctor Heredia- hasta que nos propusieron hacerlo con él y la sacamos del cajón de las canciones y quedó una versión increíble con el grande de Víctor poniendo su voz”, manifiesta contento de compartir la experiencia.
