Tiempos raros
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Señora directora:
Tiempos raros estos en los que las redes sociales se inundan de fotos de cuchas de madera ubicadas en determinados lugares, con colchón y mantita, para ser habitadas por perritos desamparados, mientras que recibimos pedidos varios para alimentar y abrigar a niños “que la están pasando mal”.
Tiempos raros en los que se pide donación de dinero, a depositar en determinada cuenta, para subsanar los efectos del temporal en un refugio canino, mientras que no surge ningún pedido similar para arreglar el techo de la escuela especial, que, además, tiene las paredes electrificadas cuando llueve.
Amo a los seres vivos, personas, perros, gatos, plantas, etc., jamás provocaría un daño innecesario y, mucho menos, consciente en alguno. Claro, tengo prioridades como deben tenerlas todos y, además, respeto a quienes dedican tiempo y dinero en proteger a alguna especie en especial, aunque parezca un juego de palabras, pero, insisto, cada uno tiene sus prioridades y decide libremente dónde cree que es mejor volcar sus esfuerzos.
Tiempos raros en los que candidatos, posibles o confirmados, se llenan la bocaza de lugares comunes, mientras se las rebuscan para evitar la respuesta concreta, concisa y real.
Tiempos raros en los que la mayoría de los que se golpean el pecho y se asombran de la pobreza, las carencias, la inseguridad, son o han sido parte protagónica de la historia reciente cuyas consecuencias estamos pagando y seguiremos haciéndolo mientras sigan los mismos personajes en el candelero.
Tiempos raros en los que la premisa de los que mandan parece ser hacer primero y después pensar si eso era lo mejor o si, por el contrario, mejor era hacerlo justo al revés.
Duros tiempos de mucho blablabla nos esperan hasta octubre. Ojalá recuerden que el país sigue viviendo, que los pobres siguen con múltiples necesidades, que la inseguridad sigue cobrándose vidas, que el Estado, en fin, necesita ser atendido, que los gobernantes no pueden pedir licencia por campaña política. Me refiero a todos los poderes del Estado, con las legislaturas reuniéndose, con quórum, con la justicia esforzándose en acelerar su trabajo, con ejecutivos realmente ejecutivos preocupados y ocupados por el bien común, o sea, laburando, que para eso están.
Debemos exigir que cumplan con su función, y si así no lo hacen, debemos ser la patria y demandarlos, y no volver a votarlos nunca más.
