Ads
  • Necrológicas
  • Policiales
  • La Ciudad
  • Deportes
  • Farmacias de turno
  • Convocatorias
  • Edictos
  • Empleos pedidos
  • Profesionales
  • Inmobiliaria
  • Sociedad
  • logo-lvpCampo
  • logo-lvp
La Voz del Pueblo
  • La Voz del PuebloEn vivo

SECCIONES

  • Últimas noticias
  • Policiales
  • La Ciudad
  • Deportes
  • Sociedad
  • Claromecó / Reta / Orense
  • A. Gonzales Chaves
  • Coronel Dorrego / Oriente
  • Benito Juarez
  • San Cayetano
  • El Campo
  • Opinion
  • Nacional
  • Internacional
  • La Región
  • Interés General
  • Convocatorias
  • Edictos
  • Necrológicas
  • Empleos pedidos
  • Profesionales
  • Inmobiliaria
  • Farmacias de turno
  • Clima
  • Edición impresa
    • Noticias AnterioresAñadir como fuente en

      Sola no puede

      26 de febrero de 2017 | 21:00
      Sola no puede
      Ads

      Andrea tiene 42 años, de niña conoció el abandono y la desprotección. Hoy es madre de 8 hijos, dos de ellos varones. El mayor ya no vive con la familia, pero el menor todavía sí. Aunque últimamente, cada vez menos. Una batalla entre la mala vida y el hogar está venciendo los brazos de la sufrida y joven mamá.

      Ads

      Fue un día común, como cualquier otro, que ella y nuestro cronista se encontraron en la Municipalidad, por sugerencia de alguien que conocía su pelea por rescatar al varón más chico, el 16 años. A pesar de sus dificultades sociales y económicas, no quiere regalárselo a la calle.

      “Vine a ver si podían ayudarme porque está con malas juntas. Ha desaparecido de mi casa. He tenido que andar arriba de los patrulleros buscándolo. Hace un mes que venimos con la policía casi dos veces por semana, porque él desaparece”, comenzó contándole Andrea a LA VOZ DEL PUEBLO la razón de la tristeza que lleva marcada a fuego en el rostro.

      Ella dijo que su hijo “capaz que se porta bien unos días y vuelve a desparecer”. Preocupada por lo inestable que se ha vuelto la relación con él -según cree- por el consumo de marihuana, fue a pedir ayuda al Servicio de Promoción y Protección de los Derechos del Niño. Apremiaba además, saber que se había ido a la casa de su hermano mayor quien supo descarriarse en la vida, pero que nunca dejó de respetar a su madre, algo que el menor no está pudiendo manejar con sus jóvenes 16 años, entre las juntas y la droga.

       

      Ads

      En la calle

      “Fui a pedir que lo saquen de la casa del hermano porque él es menor, y necesita estar con los padres. El derecho de madre no me lo podían negar. Me dijeron que como una opción, quizá era mejor que esté con el hermano”, contó Andrea mientras se lamentaba.

      En ese encuentro en el área municipal de minoridad que pudo compartir con una asistente social, llegó a confiarle a la profesional que su hijo además de haberse ido de la casa de sus padres “anda robando y en la droga”.

      Ads

      Pero con más pesar contó que la trabajadora social le echó en cara que “estando conmigo él robaba”. Ella explicó que “sí, robaba a escondidas. Pero yo le pedía que no lo hiciera, que yo tenía mis temores, que él apareciera muerto o terminara preso. Y me dijeron que lo dejara pensar, que quizá el hermano le iba a dar buenos consejos”.

      Casi derrotada, volvió a pedirle a la empleada municipal que le restituyan a su hijo. “Y no tuve respuesta”, confió. Como no pudo evitar discutir, recibió de vuelto como comentario: “Fijate que tu hijo si hace eso por algo lo hace”. Andrea volvió entonces llorando a su casa donde su marido -con quien comparte la lucha- le dijo: “Ya está. Fijate qué es lo que podés hacer porque no vamos a esperar que él termine preso, o termine muerto”.

      Andrea contó que su marido “está operado de una infección en la pierna y está en cama”, y que esa mañana en que habló con este diario pedía ayuda “porque ya en ningún lado me escuchan. La policía no puede hacer nada porque él es menor. No es que no me ayuden, porque les agradezco que me han dado una mano. Hay gente que está disconforme con la policía, pero a mí me han ayudado muchas veces. Enseguida ponen los móviles a disposición, pero yo no se más adonde recurrir”, lamentó.

      Su hijo que se encuentra en serio riesgo, se droga con “porros” según Andrea. Y considera que esa es la razón por la que la enfrenta. Distinto de su hijo mayor, quien a pesar de haber recorrido un mal camino “cuando fue chico me hizo mucho caso. Me dice mamá a nosotros nos manejabas con la mirada. Cosa que ahora me dicen  es la edad. No sé si es la edad”, dijo con desconfianza.

      El más chico concurre al programa Envión, pero Andrea asegura que a su casa vuelve muy tarde, y no oculta su necesidad de ayuda “para sacarlo de esto”. Por el momento asegura que no cayó preso, pero que recientemente él le confesó que en una noche la policía lo identificó tres veces. “No le encontraron nada, pero tampoco es vida que él ande en la calle”.

      Desesperada, la mujer -que ha sabido buscar la ayuda del Estado en otras ocasiones- afirma que en esta oportunidad recurrió para salvar a su hijo. Entre las cosas que recuerda de su discusión con la asistente social, remarca que le dijo: “No pretendo que mi hijo sea abogado, o que tenga un alto cargo. Pero al menos ahora que tiene 16 años si no le permiten trabajar por ser menor, entonces, ¿que esté robando qué es?, ¿que esté drogándose qué es?”. Entre lágrimas, deseó que su hijo pueda “estudiar, trabajar y ser una persona de bien”.

       

      Miedos

      La mochila de Andrea es pesada. Su marido es un empleado municipal que hace seis años trabaja como contratado, y aún no se recupera de la infección en su pierna. Igual cobra su sueldo, pero tienen vencida la mutual. Recibe una pensión por ser madre de muchos chicos, y también un subsidio proque una de sus hijas padece “una malformación de los huesos en el pecho”. Ella, además cuida a un nieto recién nacido de una de sus hijas, que está por cumplir 18. Y se las rebusca vendiendo productos de limpieza, en la calle.

      Mientras tanto la imagen de su hijo varón -más chico- se le hace cada vez difusa. La suma de miedos le traen a la memoria que un amigo de él recientemente se quitó la vida, y no puede entender cómo en minoridad le negaron la restitución del adolescente. Recuerda cuando la asistente social le explicó que su hijo robaba mientras vivía con su familia, y que por eso le permitía permanecer con su hermano, ante lo cual se pregunta: “Si me quedo de brazos cruzados -y a mi hijo le pasa algo- ¿qué me iba a decir ella?”.

      AUTOR
      Foto de LaVozDelPueblo LaVozDelPueblo
      Ads
      Ads
      Ads
    La Voz del Pueblo
    Añadir como fuente en
    Contactos
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    • [email protected]
    Secciones
    • Policiales
    • La Ciudad
    • Deportes
    • Sociedad
    • Claromecó / Reta / Orense
    • A. Gonzales Chaves
    • Coronel Dorrego / Oriente
    • Benito Juarez
    • San Cayetano
    • El Campo
    • Opinion
    • Nacional
    • Internacional
    • La Región
    • Interés General
    • Necrológicas
    • Farmacias de turno
    • Empleos pedidos
    • Convocatorias
    • Edictos
    • Clima
    • Edición impresa
    • ADEPA
    • ADIRA
    • DIB
    2026 | La Voz del Pueblo | Todos los derechos reservados: www.lavozdelpueblo.com.ar | +54 (02983) 430680 | +54 (2983) 522898Registro de Propiedad Intelectual (DNDA) 112580646 · Edición Nº 7179 - Directora: María Ramona Maciel - Propietario: Maciel Hermanos S.A - Av. San Martín 991 – Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, Argentina.
    Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
    Powered by
    artic logo