“No queremos que el Colegio Nacional pierda todo”
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Inés Scotti y Ema Recalde conformaron el equipo directivo del ex Colegio Nacional en tiempos en los que se comenzó a gestionar la escrituración del terreno lindero a la terminal en el que se construirá el Polideportivo municipal. Inés fue por diez años secretaria y un tiempo vicedirectora, Ema ocupó el cargo de directora de la Unidad Académica por mucho tiempo. Ambas accedieron contar a LA VOZ DEL PUEBLO cómo fueron las gestiones realizadas en pos de lograr que “el error” de no incluir el terreno como parte de los bienes del ex Colegio Nacional al momento de realizarse el traspaso a provincia de Buenos Aires, fuera subsanado escriturando el mismo a nombre de la Dirección General de Cultura y Educación.
Son dos profesoras emblemáticas, parte de la historia no sólo del ex Colegio Nacional, sino de la comunidad educativa. Las mueve la certeza de que se trata “de una injusticia que la escuela pierda esto”, como dice Ema.
Inés Scotti trata de armar la historia, los recuerdos se agolpan, pero entre las dos profesoras van contando el derrotero del equipo directivo que conformaron, de la cooperadora de la escuela, de los profesores y de los alumnos, para lograr que la escuela pudiera tener en regla sus papeles para gestionar la obra del tan deseado gimnasio propio.
Con aplomo, las profesoras van poniendo las piezas sobre la mesa de la confitería céntrica de Claromecó donde se realiza la entrevista. Inés toma la palabra y dice “la situación es muy vieja, de mucho tiempo atrás, por la que no sé si por error o por qué, el terreno que era propiedad de la Nación se cedió al Golf”. Continúa acercando una nueva pieza que va dando forma a la idea que quieren transmitir: “En tiempos de la provincialización del Colegio Nacional, en 1994, en el decreto de transferencia de la Nación a la Provincia ese terreno fue omitido, no fue incluido en el mismo, por eso lo único que quedó transferido fue el edificio del colegio”. Ema Recalde agrega que “en el decreto en el que había que informar los bienes que tenía Nación para que pasen a Provincia se informa el edificio nada más, nadie se acordó”, en este punto la profesora Scotti reflexiona: “No sé si era responsabilidad de la escuela o de quienes estaban haciendo el decreto, porque ningún director se ocupa de hacer eso”.
La gestión
Inés Scotti amplía: “¿Qué hace la Municipalidad cuando se percata de la situación? De la que no digo haya sido dolo, sino error, porque se gestiona una permuta entre la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad, entonces le dejarían el terreno al Golf a cambio de otro terreno y el predio lindero a la terminal de ómnibus vendría a reemplazar al que entregaran de Belgrano al 2000, ese compromiso asumió la Municipalidad, de ahí viene la historia, pasaron gestiones, y nunca se resolvió”. Ema afirma que “lo último que sé, es que se estaba por escriturar. Estuvimos varias veces en La Plata, lo único que faltaba era la firma del escribano de gobierno provincial, que era quien tenía que firmar la permuta para poder escriturar a nombre de la Provincia de Buenos Aires o de la Dirección General de Escuelas”.
Las gestiones incluyeron reuniones, encuentros con autoridades de infraestructura escolar, funcionarios provinciales, iban y venían papeles, solicitudes, correcciones, hasta planos. Ema rememora que “viajábamos porque había que mover la cosa, el trámite estaba en marcha, nos iban pidiendo informes, decretos y ordenanzas municipales y todo íbamos llevando”.
Inés trae a la mesa un recuerdo que no las hace felices y por el que creen todo empezó a diluirse y muchas de las involucradas en estos trámites a desanimarse: “Tengo presente una reunión que tuvimos con el que era en ese momento secretario de Gobierno de la ciudad, Hugo Frenández, también estaba presente Luis Serra que era director de Deportes y también profesor del Colegio Nacional. Fue una reunión muy fuerte, peleamos muchísimo tratando de que la permuta se lograra porque veíamos que el colegio estaba perdiendo y perdiendo, en definitiva… La Dirección de Escuelas. Me acuerdo que terminamos la reunión… ‘Todo mal’ -interrumpe Ema y deja que su compañera continúe-. Cuando nos íbamos nos dice el señor Fernández: ‘Lo que pasa es que la Dirección General de Escuelas tiene el mejor hoyo 18 de la provincia de Buenos Aires’, así terminó la reunión, entonces pensamos: acá bajamos los brazos”.
Ema retoma el relato precisando que “en una oportunidad fui a hablar con el intendente (Carlos) Sánchez, porque el Colegio Nacional tenía la urgentísima necesidad de un gimnasio, me hizo una estadística en la que me explicó que por las horas que se usaban los gimnasios de Tres Arroyos para hacer educación física, no era necesario construir uno más. Fue la última vez que fuimos a hablar con él y decidimos seguir el trámite en La Plata”. Además relata que “en una oportunidad estábamos en La Plata y me encontré con Jorge Narciande que iba a pelear por ese terreno, lo quería para el Centro de Formación Profesional, los dos estábamos ahí para hablar con la misma persona, del mismo terreno, él porque lo solicitaba y nosotros porque pedíamos información para continuar lo de la permuta”.
El último trámite que hicieron “está todo en el expediente”, era el de confirmar que lo único que faltaba era la intervención de la Escribanía General de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, aceptar la permuta y una vez que esto pasara se podía escriturar el terreno en el que el municipio ahora va a construir el Polideportivo”.
Inés manifiesta que “a lo mejor tenía un plazo la permuta y caducó, entonces el terreno sigue siendo municipal” y Ema advierte: “Entonces cuidado, si caducó la permuta el terreno del Golf seguiría siendo de la Nación, del colegio en realidad”.
Para que no pierda…
Sin dudarlo las profesoras, ex directivas del Colegio Nacional afirman que “la necesidad de hacer un nuevo gimnasio en Tres Arroyos es innegable, no estamos para nada en contra, pero no queremos que el Colegio Nacional pierda todo”.
Inés enfatiza: “No nos oponemos a un Polideportivo, pero sí a que la escuela pierda esa posibilidad, eso era de la Nación y por ende, ese terreno de Belgrano al 2000”.
Ema recuerda que “incluso había unos planos para ese terreno de un gimnasio faraónico que sería imposible de construir hoy, todo eso no puede morir porque no se firmó una permuta en ese momento. El tema de una ordenanza de donación del terreno a la Dirección General de Escuelas fue porque se había omitido incluir ese predio en los bienes que la Nación transfirió a la Provincia. Cuando el colegio fue a buscar el terreno propio, se encontró que era del Golf”.
“Si la Municipalidad quiere hacer un gimnasio, me parece bárbaro -agrega Ema- pero que vendan ese terreno… Que compre otro el Golf y se lo done al colegio… Que hagan algo… Pero que el colegio tenga su espacio para hacer su gimnasio”.
Ema recuerda cómo perdieron una tangible posibilidad de construir el gimnasio que tanto necesitaba el colegio, “es más cuando había subsidios para hacer construcciones de gimnasios fue cuando empezamos a movernos por el tema de las escrituras, porque no podíamos solicitar esos programas por no tener la escritura del terreno”.
Inés expresa que “es imperioso el espacio para hacer educación física no sólo para secundaria, también para primaria. Teníamos convenios con el Centro Estrada, Huracán, Club de Pelota, Colegiales. En un principio la cooperadora pagaba los alquileres y luego empezaron a pagarse con un fondo de la Provincia, incluso cuando alquilamos muchísimas horas en el Centro Estrada y no nos alcanzaba la plata que tenía la cooperadora para pagarlo nos ayudó la Municipalidad con la mitad de los costos”.
Una anécdota surge y Ema es la encargada de contarla: “Un año va Sara Gundesen, que era la jefa de Departamento a hablar al Centro Estrada por el alquiler para el ciclo lectivo siguiente y la sacaron vendiendo almanaques porque nos acusaban de no haber pagado el alquiler. Gracias a Dios teníamos todos los recibos, fuimos a llevarlos y resulta que era la Municipalidad la que debía seis meses de alquiler”.
¿Qué sienten?
Ema Recalde e Inés Scotti señalan que “sentimos mucha pena que se pierda todo y que a nadie le interese, siento eso, pena y el hecho de haber perdido la identidad del Colegio Nacional, la comunidad como estaba integrada antes”. Inés acota: “Estoy convencida de que la gente del Golf ignora esto, las cosas se dieron así, se metió mucho la política”. Para la ex directora de la Unidad Académica “no estará escrito, pero tradicionalmente ese terreno era del colegio, es innegable. Hay muchos años y gente de cooperadora que trabajó para esto. La Municipalidad sabe positivamente que los terrenos son municipales en los papeles y por la práctica o lo que sea, éste le corresponde al Colegio Nacional. Nunca se les ocurrió hacer una reunión con los docentes, los directivos, con la comunidad, porque es ‘obra del Espíritu Santo’ que los papeles no estén en regla, pero es una injusticia que la escuela pierda en eso, te aseguro que la gente se rompió el alma, se hizo todo para lograr la legalidad de la situación, todo lo que queríamos era la escritura de un terreno que era de la escuela”.
Agregó que “en el colegio hay una carpeta alta así (marca en el aire la medida) y ahí esta todo lo que hicimos, los trámites que nos pidieron, los planos… Fue un equipo que peleó mucho por este y otros temas, Zulma Callegari trabajó mucho con este terreno, es más, cuando tuvimos la oportunidad de hacer algo a través de Carlos ‘Cuto’ Moreno nos cerraron la puerta porque venía de él y se perdió esa oportunidad. Hoy los alquileres son caros, la cooperadora no da a basto y la necesidad sigue siendo urgente”.
Inés hace una reflexión final: “No me queda claro cómo la Municipalidad va a construir un polideportivo en un terreno municipal con fondos de la Provincia, no me cierra. ¿Quién va a nombrar los recursos humanos, de quién va a ser la responsabilidad hacia los alumnos, hacia los profesores? ¿Será un ámbito laboral provincial, municipal, se hará un comodato?, se preguntó Scotti. “En todo caso que la Dirección General de Escuelas construya en algún terreno que le de el Golf, la Municipalidad” concluyó.
Ema nostálgica dice: “No faltaba mucho para terminar el trámite, si seguíamos tres añitos más lo lográbamos. Hubo muchos intereses distintos a los nuestros”, determinó.
