El esperado regreso de la Escuela 18 a su sede
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En la foto superior: Mariana Valladares Rucci, profesora de artística; Daiana Pacheco, maestra de quinto grado; Florencia Huici, maestra de sexto; la directora María José Tomalino; y Carolina Mac Lean, maestra de cuarto
Son horas de expectativas para la comunidad educativa de la Escuela 18. También de sentimientos de gratitud, por toda la contención y acompañamiento que recibieron luego de un comienzo de ciclo lectivo con contratiempos. Es que el viernes 3 de marzo por la noche, un temporal provocó la caída de un árbol, con los consecuentes daños en una pared del frente y en parte del techo en el establecimiento ubicado en la avenida Alem; el viento intenso derrumbó además un corralón lateral. La mudanza fue inevitable, pero este jueves se producirá el regreso.
Durante este tiempo los recibió el anexo 2040 de la Escuela Secundaria 4, ubicado junto a la Escuela 5, con acceso por calle Lavalle y en cercanías de la intersección con Castelli.
María José Tomalino, directora de la Escuela 18, recordó en un diálogo con este diario que “el viernes 3 de marzo a la noche se comunicaron bomberos e integrantes de CELTA con consejeros escolares, quienes a su vez llamaron a la inspectora y ella habló conmigo. Nos hicimos presentes en la institución y vimos como podíamos ver en ese momento, a las once o doce de la noche, los daños generados porque con el viento se cayó hacia adelante un pino antiguo”.
Explicó que “el pino golpeó el techo de los primeros salones y el paredón ubicado en el ingreso. A su vez, el mismo viento lo que hizo fue tirar todo el corralón lateral hacia atrás y volar tejas, abrir ventanas, entre otras consecuencias”:
La directora relató que “la jornada siguiente se acercó también la jefa distrital, Noelia Gervasio; nos acompañó, hicimos la visita de día para poder visualizar las roturas. Se pidió seguridad, tuvimos que gestionarla el viernes a la noche porque la escuela quedaba muy vulnerable abierta, lo importante es que el servicio de alarmas seguía funcionando”.
En este contexto, se estableció un operativo de urgencia “en conjunto y con la colaboración de consejeros, así como con arquitectos que se pusieron rápidamente a disposición para evaluar la magnitud de lo sucedido y definir los pasos a seguir”.
El primer objetivo fue “ver como podíamos darle la continuidad pedagógica al grupo de los chicos”. La Escuela 18 cuenta con poco menos de 60 alumnos en turno tarde, mientras que por la mañana el edificio se utiliza con otra finalidad educativa o en ocasiones, por citar un ejemplo, “para la entrega de bolsones”, actividades que debieron ser reubicadas.
Era necesario resolver con rapidez. María José Tomalino afirmó que “en conjunto con los inspectores, la jefa distrital y los consejeros vimos que la mejor opción, si bien es alejada de la Escuela 18 porque queda a unas cuantas cuadras, era la extensión 2040. En forma inmediata se hizo reunión con los padres, logramos que venga casi la totalidad de la matrícula; ellos estuvieron muy contentos por esta posibilidad”.
Con satisfacción, comentó que “hoy (por este martes) es nuestro último día porque ya mañana se hace la mudanza para volver el jueves a las instalaciones de la Escuela 18. Está todo bien organizado, el servicio de comedor y a su vez la limpieza, para que sea un retorno seguro”.
La directora expresó que “estamos muy contentos porque los chicos extrañan su escuela, los docentes también. Hemos logrado para este tiempo el acuerdo padres-institución para que puedan asistir a la sede de calle Lavalle”.
Para valorar
El sentimiento por la actitud positiva y el respaldo que obtuvieron se percibe con claridad en sus palabras. “Quiero agradecer al director de la extensión, Miguel Agudo, quien se puso a disposición; a la directora de la Escuela 5, Daniela Curruinca; quien nos facilitó el SUM”, señaló.
En su análisis, subrayó que “la verdad es que estoy muy agradecida porque si bien es algo negativo lo que nos pasó, a su vez resulta muy positivo porque los chicos lograron conocer una nueva institución, con otro tipo de instalaciones, conocieron una verdadera biblioteca, un verdadero SUM; por ahí nuestra escuela no cuenta con esas comodidades”.
Mencionó, del mismo modo, a “docentes, auxiliares. Todos contentos por las características de esta transición, estuvimos casi un mes. Hubo que contemplar igualmente lo referido a la parte administrativa, la gestión de una escuela conlleva muchas cosas”.
Reiteró que “vamos a estar eternamente agradecidos, de todo lo malo hay que tratar de sacar algo bueno. Yo creo que nos llevamos un muy lindo recuerdo, al igual que los chicos y las familias. Se brindaron oportunidades para que los alumnos no perdieran la continuidad pedagógica”.
Le otorgó relevancia a la colaboración de “Gabriela Chilindrón, de la Secretaría de Asuntos Docentes. Hasta que iniciamos las clases en el anexo 2040, el jueves 9, en los tres días previos nos facilitó su espacio para poder cumplir la carga horaria tanto del personal docente como de los auxiliares. La directora de la Escuela 7, Karina Gómez, también nos facilitó un lugar con la misma finalidad”.
Finalmente, hizo referencia a “la labor de la inspectora del área, la inspectora distrital, el cuerpo de consejeros, los arquitectos”. Es momento de volver a casa, las dificultades provocaron experiencias impensadas, gestos valiosos e inolvidables.

Una imagen tomado poco después del temporal

Este martes por la mañana, la pared del frente de la Escuela ya levantada

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