Laureano Alimenti, director asociado de Región Sanitaria I

La Ciudad

Laureano Alimenti, director de Región Sanitaria I

Alimenti: “Estamos en un momento preocupante”

11|10|20 12:20 hs.

-¿Cómo se encuentra la Región Sanitaria I en cuanto al Covid? 

-Estamos en un momento preocupante. Es un momento en el que virus en el AMBA, que fue foco de la pandemia, ahora, de manera progresiva y acelerada, se ha distribuido en el interior la provincia de Buenos Aires y la Región Sanitaria I no es la excepción en ese sentido. Ahora estamos viendo casos activos en casi todos los municipios de la Región Sanitaria I, excepto Monte Hermoso y Adolfo Alsina. En todos los partidos estamos viendo un aumento importante en los casos activos y fallecidos. 

En Bahía Blanca se está dando el foco más importante. Con los quince secretarios de Salud de los municipios que conforman la Región Sanitaria nos hemos preparado desde febrero en conjunto. Llegamos a la gestión y seguimos trabajando en conjunto para poder analizar la situación sanitaria de cada uno de los partidos y ver de qué manera poder integrar, no solamente entre todos los municipios de la región sino también hacia adentro del sistema sanitario, tanto el público como en el privado. 

Y a partir de eso, empezar a construir los puentes necesarios, con tecnología, insumos, elementos de protección personal que envía el gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el ministro de Salud semanalmente a todos los partidos bonaerenses. Nosotros, apenas los recibimos, los entregamos. La idea es dar respuestas a este momento que sabíamos que iba a llegar. 

-¿Esperaban que los brotes y aumentos de casos se diera para esta época? 
-Hace mucho que esperábamos este momento. Lo esperamos para abril, después para mayo y luego para junio. Llegó ahora. Ese tiempo de espera nos sirvió mucho para preparar el sistema sanitario pero también nos encuentra esperándolo hace tiempo. EL momento para tener la mayor cantidad de precauciones posibles es ahora. 

Nos agarra trabajando con cierta gimnasia en lo que tiene que ver la vigilancia activa, la vigilancia epidemiológica. Nosotros tenemos la posibilidad y la suerte, entre comillas, de haber leído en el diario del lunes lo que pasó en Europa y en el AMBA, como pudo ser los contagios horizontales de los trabajadores y las trabajadores de salud en los hospitales, los cuellos de botella que sabíamos que íbamos a tener en los laboratorios, o con los abordajes territoriales. Con ese diario del lunes, entre todos, estuvimos trabajando muy arduamente.  

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Es la cantidad de municipios que abarca la Región Sanitaria I, entre ellos, Tres Arroyos 


-Más allá de que cada municipio tiene sus características propias, ¿Cuál es la principal dificultad con la que se están encontrando en la Región Sanitaria en el este momento? 
-La principal dificultad es el sistema sanitario. Es algo que lo vemos como una limitante importante porque el del AMBA tiene una espalda o un músculo, por decirlo de alguna manera, mucho más fortalecido y grande que lo que podemos tener en los partidos más pequeños del interior de la provincia. 

El sistema sanitario, que es integrado, está fragmentado desde hace muchos años hacia el interior. Está fragmentado su sistema de formación, fragmentado el sistema entre el primer y el segundo nivel de atención, es decir, entre los hospitales y las unidades sanitarias. En esa dimensión del análisis, es la limitación más grande que tenemos. Esto no se soluciona sumando camas y respiradores. Se necesita personal para sostener eso. La solución no es lineal. Es una cuestión más integral. La dimensión sanitaria forma parte de un rompecabezas mucho más grande, y que tiene que ver con la economía, la cultura y la parte social. No se pueden tomar medidas solamente atendiendo la cuestión sanitaria. 

-En la actualidad, ¿Cómo se encuentra el sistema sanitario?
-Hoy, por lo menos en Bahía Blanca, tenemos un sistema sanitario con una gran ocupación de camas, entre el 80 y el 90 por ciento. Y va en aumento. Estamos absolutamente preocupados por la situación hospitalaria de Bahía Blanca. Ahí encontramos al hospital cabecera de la provincia de Buenos Aires, que también debe alojar a pacientes de la región, como Tres Arroyos, Coronel Suárez, Villarino, Carmen de Patagones, Coronel Pringles, Saavedra, Coronel Dorrego, Alsina. De esa forma, se ha tenido en cuenta el trabajo de subregionalizar las derivaciones con el sistema integrado de emergencia sanitaria, algo que existió toda la vida. 

La principal dificultad es el sistema sanitario. Es algo que lo vemos como una limitante importante porque el del AMBA tiene una espalda o un músculo, por decirlo de alguna manera, mucho más fortalecido y grande que lo que podemos tener en los partidos más pequeños del interior de la provincia


Se realizan derivaciones de pacientes por distinta complejidad para atenderse en Coronel Suárez, Tres Arroyos o en La Plata. Ese sistema está disponible, sumado a que tenemos la instrucción del gobernador de la Provincia de Buenos Aires de garantizar que a ningún ciudadano y ciudadana le falte una cama. Haremos lo posible para que eso no suceda. Si Tres Arroyos, el día de mañana, se encuentra en una situación para recibir derivaciones con pacientes de Covid que necesiten respirador, vamos a encontrar la forma para que así sea. De hecho, ya tenemos todo planificado con nuestros asesores, técnicos y los secretarios de Salud.  

-¿Hoy en día, a cuánto se está de hacer derivaciones a, por ejemplo, Tres Arroyos? 
-Todavía tenemos un poco de margen, pero la situación es preocupante. El número de casos sigue subiendo. Los esfuerzos están destinados a frenar la curva de contagios y evitar que el sistema de salud se sature. La única herramienta que tenemos para que eso se concrete es la de disminuir la movilidad dentro de las ciudades e interregional, al menos hasta que salga la vacuna. Hay tratamientos, como el de plasma, para la enfermedad. 

En el Hospital Penna hubo un montón de donantes. Desde Tres Arroyos se han pedido varias unidades de plasma y, a su vez, hemos tenido donantes de Tres Arroyos también. El plasma hace que se acorten los tiempos de los pacientes con Covid que están en las terapias intensivas. Estamos en una etapa hospitalaria en la cual hay que entender que es muy importante ser solidario. 

-¿Qué análisis hacen de los casos positivos? 
-Vemos que el vector que más despliega el virus es del grupo etario más joven, que es el que tiene más fuerza para afrontarlos, pero impacta gravemente en aquellas personas que tienen patologías de riesgo o en adultos mayores. El virus es mortal para esas personas. Sabemos lo trabajoso que es para cada persona, para cada familia sostener una medida de cuidado que modifique su vida cotidiana. Es muy angustiante, pero el esfuerzo que se está haciendo es enorme y, al mismo tiempo, necesario. 



Creo que estamos esperanzados en que el mensaje pueda llegar. Hay que resistir un poco más. Y el día de mañana vamos a poder decir que tanto esfuerzo valió la pena. Hay que pensar en aquellos familiares de los que trabajan en los hospitales. Se lo digo a los que se juntan en reuniones sociales, por ejemplo. Es por eso que en este momento de pandemia que vivimos en el interior de la provincia de Buenos Aires hay que organizar la vida familiar, salir lo menos posible. 

-¿Qué perspectivas hay? Es muy difícil proyectar un escenario a corto y mediano plazo? 
-Sí. Es difícil. Lo que hoy podemos decir en términos estadísticos, a lo mejor mañana nos tenemos que desdecir. Esto ha pasado en todo el mundo, no solo a nosotros. Esto va a depender de cuánto vayamos a buscar el virus. Hay partidos que han cerrado completamente todo y no han tenido casos, pero tendrán sus falencias en otros flancos. Esto va a durar hasta que aparezca la vacuna. Hoy en día, para resguardar y no saturar el sistema sanitario de nuestras localidades, las personas tienen que disminuir la movilidad dentro de la ciudad. Cada Secretaría de Salud puede hacer sus estrategias para eso, pero hay una realidad: esto no va a terminar hasta que no haya una vacuna. 

Esa es la única realidad. Sí se suman diversas cuestiones que hacen que el sistema sanitario pueda sostenerse con menos estrés y más tranquilidad, las cuales son: los tratamientos farmacológicos, la disminución de la movilidad urbana, el aumento de los controles, una vigilancia activa epidemiológicamente hablando, es decir, que se puedan aislar los casos sospechosos de Covid a través de un teléfono. De esa forma, podemos resguardar las camas que hay en el único hospital provincial que tenemos en la región, lo cual no es poco. Diariamente dialogamos con todos los municipios para pedir información sobre el estado de situación de cada uno de los hospitales. Pedimos que haya una comunicación clara y cotidiana con los ciudadanos; y reforzar el mensaje sobre las medidas preventivas conocidas, como quedarse en casa, tener en cuenta el distanciamiento social, el uso del barbijo y el lavado de manos. 

-¿Qué opinión le merece la fusión que en Tres Arroyos se dio entre la salud pública y la privada para afrontar la emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia? 
-Es un beneficio para la comunidad. Estamos acostumbrados a que desde lo público, al campo de la salud se le pide mucho. Cuando la salud pública responde y rinde, también pide lo mismo para el sector privado. Ahí se genera una tensión. Soy optimista. Si esto sigue complicándose, esos límites van a encontrar un montón de peros. 

-Como autoridad sanitaria, ¿Qué mensaje puede darle a la comunidad que lleva meses de esfuerzo? 
-Que adhieran a las medidas de prevención que comunican los municipios. Es un momento importante para hacer las renuncias necesarias, estar en casa y poder decir el día de mañana que el esfuerzo realizado valió la pena para poder resguardar la salud de nuestros seres queridos. Se dice mucho que la pandemia sacó a la luz todas las falencias del sistema sanitario, pero vemos que esta pandemia permite poner en valor todos los recursos humanos y técnicos. Hay que entender que estamos en un tiempo en que nos une la responsabilidad de cuidarnos a nosotros y, de esa forma, a la ciudadanía.   

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¿Qué es el CeTec? 
Es el Centro de Telemedicina Covid-19. Es un convenio que hace el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Salud, junto con las universidades. 

En Tres Arroyos es con la UPSO. En este momento tenemos dos CeTeC que engloban los 15 municipios de la Región Sanitaria I: uno que está ubicado en Pigüé, que sería la parte norte de la subregionalización de Región Sanitaria I, y el otro en Bahía Blanca, como la parte sur. A Tres Arroyos le toca la parte sur.

Según el portal web del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el CeTec-19 funciona en un gran salón de la planta baja del ministerio, en la ciudad de La Plata, donde se crearon 21 puestos de trabajo para 44 médicos organizados en dos turnos, de 9 a 13.15 y de 13.30 a 18. 

Los profesionales están conectados a una plataforma informática que les indica los datos de las personas a las que deben llamar. 

Se trata de gente que ya llamó al 148 o que se realizó el autotest con la app del Ministerio y que, por sus síntomas, pueden tener la infección por COVID-19. Los médicos y médicas, entonces, los llaman y mantienen una conversación similar a la que tendrían en un consultorio médico: indagan sobre los síntomas, sobre si forman parte de un grupo de riesgo y en qué circunstancias viven. 

Si el profesional confirma que está ante un caso sospechoso de acuerdo al protocolo vigente, se da aviso en tiempo real a la región sanitaria en la que se encuentra el o la paciente y ésta, a su vez, notifica al sistema de salud local, que enviará una ambulancia y un equipo para realizar el hisopado que terminará por confirmar o descartar el diagnóstico. 

"Tiene un impacto muy importante para cortar el trabajo comunitario", expresó Alimenti.