Sociales

Por Fernando Catalano

El ser artístico

09|08|20 18:00 hs.

Compone canciones en cinco tiempos, mezcla el rock con el trap, con su esposa armaron una murga inclusiva que es apoyada desde el estado en el municipio de Bahía Blanca, y bajo su manto artístico cobija a sus amigos tresarroyenses para dejar registrado en producciones bien cuidadas, un legado artístico que construye desde los tiempos en que era coreuta en el Colegio de Hermanas. 


Juan Antonio Moyano apenas cruzó las cuatro décadas y hace ya unos años que vive en la ciudad portuaria, por razones laborales. 

Por estos días comparte en sus redes sociales -y especialmente en la plataforma SoundCloud- un demo con las canciones con las que dará forma a un nuevo trabajo musical. 



Será la segunda producción. La primera se llama “El remedio”, y tiene las siguientes canciones: “El remedio”; “Después de lo que hice anoche; “Antes de abril”; “Esa musikita”; “Cosas maravillosas”; “De la muerte”; “Hermanos”; “La vereda de los enamorados”; “Esencialmente efímero; “Tu voz”; “Un ángel; “Miradas diferentes”; “Un pez, y “El anormal”. 

Para las primeras canciones del demo de “Ires y Venires” que permanece truncado por la pandemia, pero que ya están disponibles en dicha plataforma, el artista se rodea de afectos. Por ello convocó a Diego González en percusión quien le aportará el sonido de la batería acústica; a Roberto Chaparro y Mariela Femenías para que lo acompañen con vientos en “La miel de tus encantos”; a Franco Mazzitelli con quien combina fraseos de trap y un pegadizo riff de su guitarra en el estribillo en “Esa larga noche”. 



En “Te necesito” convocó a Andrés Mazzitelli para que le haga la segunda en los coros de una canción que gana en emotividad a medida que pasan los segundos y que se potencia mientras la melodía transita por los cinco tiempos en los que Juan se siente cómodo, a la hora de componer. 

“Espero poder sorprender con el disco a los allegados de Tres Arroyos y de Bahía Blanca, y por ahí lograr reunir una diversidad de ritmos, con un trabajo más acústico”, dijo en un tono buenazo y de extremo perfil bajo. 

De hecho el bienestar que encuentra en la música, también lo expresa familiarmente. De sus canciones participan su esposa e hijos ya sea cantando, o sumando todo tipo de sonidos. Confiesa que disfruta mucho de los momentos en que entra en un estudio a grabar, un lugar donde invierte un dinero -sin la esperanza de poder recuperarlo- pero con la finalidad de haber dejado “un legado”. 



Rock del pasado 
 Recuerda como una de sus primeras experiencias con la música en Tres Arroyos al coro del Colegio de Hermanas, en el que participó de la mano de la profesora María Ester Riffé. Luego emprendería una experiencia más formativa con Andrés Mazzitelli a quien considera un promotor de artistas. 

Pero fue sin dudas en Lados Oscuros, una banda de rock con la que tocó en todo lugar que pudo abrirles las puertas, y con la que llegó a participar en la Fiesta del Trigo. En su última integración tuvo como compañeros a Federico Caraduje, Willy Ochoa y Guillermo Saló. También recordó su paso por Miniclones, otro proyecto musical que lo tuvo compartiendo experiencias con Facundo Medina, Willy Ochoa y Sebastián Iturralde. 



Murga inclusiva 
“Paralelamente mi señora trabaja en Educación Especial, y ya habíamos tenido la experiencia en un centro cultural de Integración por el Arte que se llamaba El Arbol, que dejó de tener apoyo del Estado, después lo siguieron… pero nosotros no pudimos”, contó Juan en relación a un intento previo en Tres Arroyos y que posteriormente trasladó a Bahía Blanca. 

“Fue un arranque, teníamos una murga muy linda. Eso lo pude traspasar a Bahía Blanca. Donde comenté el proyecto de tener una murga inclusiva, les encantó”, explicó respecto a la idea que lo tiene -junto a su esposa- como personal contratado por el municipio desde hace años. 

Con la murga Los Piratas, el trabajo de integración se ha hecho “muy conocido”, porque sale de la estructura formal de la murga. 

“Acá es muy porteña la murga, pero tenemos un método de trabajo que simpatiza mucho a las otras murgas, y también es muy inclusivo, lo puede bailar cualquiera, todos se copan”, explicó Juan que también trabaja como formador musical en una asociación privada. 



“Tengo un concepto de trabajo que lo uso con todos mis alumnos. Es el ‘ser artístico’. Uso ese concepto como formación para los chicos. Siempre fui autodidacta, no tengo una formación académica, sólo traspaso mis saberes a partir de mis experiencias y estas estructuras que he ido creando sirven no sólo para trabajar de manera inclusiva sino para la integración con el arte. Y se pueden aplicar para todo, es la visión del ‘ser artístico’ que te sirve después para distintos aspectos de la vida cotidiana, que es la de tener herramientas artísticas para que uno las pueda aplicar en diferentes lugares”, confió. 

Después de conversar con él, de escuchar su música y observar sus redes sociales abiertas, queda en claro que ser y parecer no resulta un dilema para Juan. Su ser artístico es inquieto, creativo, pero también generoso.    

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