En noviembre del año pasado Guillermo remodeló sus oficinas de la calle Sebastián Costa, donde traba

La Ciudad

Di Salvi Propiedades

“El valor de las propiedades bajaron entre un 20 y un 25% en dólares”

26|07|20 11:33 hs.

La pandemia para el mercado inmobiliario no empezó en marzo con el Covid-19, el virus que empezó a paralizar el rubro fue la escalada del dólar luego del resultado de las PASO de agosto de 2019. “Este sector venía golpeado desde que el dólar pasó de 40 a 60 pesos. Ahí, chau, se paró casi todo. Y cuando llegó la cuarentena durante un mes el parate fue total, no hubo movimiento. Pero ya veníamos con lo puesto”, cuenta Guillermo Di Salvi. 


Desde mediados de abril en adelante la actividad ha tenido una leve recuperación, pero más que nada teniendo en cuenta que el punto de partida fue el piso… “Se ha movido poco. En la parte de alquileres sí hay mucho movimiento, como ocurre siempre, sobre todo ahora que no hay crédito como para que la gente acceda a una vivienda. Entonces la demanda se potencia”, explica.

Aunque rápidamente aclara: “Ocurre que en ese caso nos enfrentamos a otro problema, que también es histórico, la falta de propiedades para ser alquiladas”. 

Una especie de tormenta perfecta podría decirse. “Lo que más se busca son propiedades de dos dormitorios, y es lo que falta. Los últimos 20 años los inversores se dedicaron a construir casi todos departamentos de un dormitorio, porque son los que tienen más salida, los precios son otros, y eso resulta tanto para alquilar como la venta”, asegura. 

Si bien entiende que fue una carencia del mercado inmobiliario tresarroyense desde siempre, en los últimos años se ha acentuado más. “Hoy me llaman todos los días buscando departamos de dos dormitorios para alquilar, pero no hay”.

Cambios traumáticos
Di Salvi Propiedades cumplirá este viernes 19 años de vida, aunque la relación entre Guillermo y el rubro inmobiliarios es una década más antigua, porque empezó trabajando a los 12 años con Eduardo Miqueleiz, su tío. “Arranqué solo en 2001, unos meses antes de que explotara la crisis. Y ahora, cuando pude refaccionar la oficina e inaugurar el nuevo local (ver recuadro), se me vino el parate por el dólar y después la pandemia…”, dice entre risas, dando entender a que cuando se decide a hacer un cambio le tocan arranques complicados. 


En noviembre del año pasado Guillermo remodeló sus oficinas de la calle Sebastián Costa, donde trabaja junto a su hija


La charla, por un rato, vuelve a la actualidad. A la difícil actualidad. “Pese a la demanda de alquileres y a la falta de oferta, los valores no han aumentado casi, porque no hay margen para aumentar. Sin incrementos de sueldo, sumado al tema del Covid, los precios se han mantenido. Es más, en proporción al rendimiento histórico de lo que ofrece un alquiler, están bajos”, asegura.

En el caso de la compra venta se podría decir que hay una tensa calma. “Hay interesados en comprar y hay interesados en vender, pero no los podemos poner de acuerdo”, cuenta Guillermo. “Los que están más activos son los oportunistas, que tienen disponibilidad para comprar y están tratando de aprovechar la baja de precios que hubo”, agrega. 

A partir de la disparada del dólar en las PASO comenzó un sinceramiento de valores que se vio potenciado por la pandemia. “Los precios de las propiedades han bajado entre un 20 y un 25% en dólares. Y se puede decir que era necesario que eso ocurriera, porque en muchos casos estaban sobrevaluadas”, analiza. 

Guillermo cuenta que las ventas estuvieron totalmente paradas en los primeros 20 días de cuarentena. “Cuando empezó a aflojar un poco, la gente volvió a preguntar, a hacer consultas, y al ver que los valores habían bajado se empezó a interesar aún más. Pero son pocas operaciones las que se concretan”, dice. 

Pese a que describe un escenario complicado por estos días, Guillermo no tiene dudas: “Esto no tiene nada que ver con lo que pasó en 2001. Esa fue una crisis tremenda. Yo estuve dos años casi sin hacer operaciones. El primer año, cero, no hice ni alquileres ni ventas. Fue terrible. No se compara con lo que pasa hoy”.

En la despedida, Guillermo deja un saludo para todos los clientes y las personas que lo han acompañado en estos 19 años y le han permitido continuar con una actividad que lo apasiona.