En plena labor. Alboy realiza la “digitopintura” para explayar sus paisajes

La Ciudad

Néstor Fabián “Tato” Alboy

“El arte te lleva a largar lo que tenés dentro del alma”

14|07|20 09:28 hs.

Hay sucesos que pueden cambiar vidas, marcar un antes y un después en la línea de tiempo que un ser humano transcurre en la tierra. Estos, pueden modificar conductas, cambiar patrones… generar una nueva vida, si se quiere. Algo así le sucedió a Néstor Fabián Albouy, quien es conocido como “Tato”. 


El artista, que suele acaparar todas las miradas cuando despliega su arte en el verano en Claromecó, se encontró con su pasión luego de vivir un momento de quiebre en su adolescencia: la muerte de su padre. 

Han pasado 22 años de aquel momento. Hoy Néstor es otro. Un trotamundos que dedica su vida a pintar con sus manos (literalmente hablando) distintos paisajes que crea en su mente, mezcla de recuerdos e imaginación. 

Un trotamundos que ha ganado tanta notoriedad que, incluso, ayer vio como el reconocido conductor televisivo Marcelo Tinelli reflejaba en Facebook un video en el que lo ve pintando. La realidad indica que hoy Fabián no puede continuar con su rutina habitual, esa de viajar y desplegar su arte a lo largo y ancho del país. 

A raíz de la pandemia por el coronavirus el artista tuvo que quedarse aquí, en su ciudad natal, donde, rodeado por los suyos, no detiene su marcha. “Hace más de 100 días que no puedo trabajar. Acá estoy vendiendo por las redes sociales, siempre agradecido porque la gente de Tres Arroyos me apoya, me conoce y sabe a lo que me dedico” dice Tato. 

- Marcelo Tinelli publicó un video tuyo en el que estás trabajando. ¿Te había sucedido algo similar? 
- No, recién agarro y viste que en el Facebook te figura que te etiquetaron, entré y vi que hacía una hora, Marcelo Tinelli había vuelto a viralizar un video mío y me agarró una alegría enorme porque yo hace mucho tiempo que me dedico a esto y es como que me da un poco de satisfacción. 

- Imagino que sirve muchísimo para que tu laburo llegue a mucha más gente y que lo que vos hacés se reconozca mucho más… 
- Sí, yo hace 22 años que la vengo luchando, me considero un artista callejero que viene de abajo y me llena de alegría. 

Néstor se emociona. “No puedo expresarme bien” insiste, mientras se nota que aún no cae en lo que podría significar que un personaje público con la llegada de Tinelli lo difunda. 

- Hace 22 años que te dedicás a esto…
- Sí, yo arranqué a los 17 años (hoy tiene 40), a esa edad empecé a pintar; lo hice por una necesidad de expresión en su momento… mi viejo falleció y empecé a pintar y a expresarme a través del arte, nunca fue en busca de dinero. Me topé con la muerte de mi papá, me dio un cachetazo y entendí que la vida era otra cosa… empecé a vivir de otra forma, tratando de expresar lo que yo quería, tratando de que mi tiempo sea mío y poder disfrutarlo, viajar, contemplar el paisaje que es lo que realmente siento y me gusta. Desde ese momento estoy viajando y poniéndole mi toque a la vida, haciendo lo que me gusta.  

- Desde hace 22 años haces esto de manera diaria. ¿Antes habías tenido un acercamiento con el arte? 
- No, yo no tenía ningún acercamiento con respecto al arte, es más, yo era ayudante de albañil. 

- O sea que salió de la nada, digamos... 
- De la nada, lo que pasa es que, como siempre digo, el arte te lleva a largar lo que tenés dentro del alma, a liberar eso que está oculto y por ahí no se puede mostrar de otra forma. A través de la pintura lo pude llegar a canalizar y transmitir. Muchas veces la gente ve simplemente un paisaje y yo dentro de los paisajes vuelco otras cosas que solo yo o la gente que me pregunta más profundamente y se lo explico sabe, porque hay ciertos personajes dentro del paisaje que están involucrados en mi vida o en los sucesos de mi vida. 

- Justo te iba a preguntar, ¿de dónde viene esa inspiración? ¿De dónde vienen los paisajes que pintás? 
- Yo vivo viajando y cuando empecé a viajar empecé a entender un poco más los paisajes. Dentro de los que observaba veía ciertos personajes, por ejemplo muchas veces uno se topa con una montaña y la ve como una simple montaña; yo tal vez lo transmito como un acercamiento a Dios o me parece algo tan gigante que lo asimilo con respecto a Dios. Con los árboles por ejemplo, vos ves uno seco y para mí es como ver lo que había sucedido con mi padre, como que él había fallecido y yo lo contemplaba como si él fuera mi padre... un árbol quebrado es como que está truncado porque no quiere morir. Esas pequeñas cosas son las que veo dentro de los paisajes, pequeños mensajes que trato de plasmarlos con mi arte, lo canalizo de esa forma. 

- Evidentemente eras una persona muy cercana a tu padre, por cómo hablas de él y como lo recordás. Es evidente que está presente en cada una de tus pinturas de una u otra manera.
- Tal cual. Siempre mi viejo fue... como mi superhéroe. Inalcanzable. Qué se yo, lo máximo. Me golpeó tanto la muerte de él... es más, yo me interné con él, estuve tres meses, sufrimos los dos su enfermedad y eso me llevó a este punto, al descubrimiento del arte. Siempre digo que es una desgracia que, a la vez, me dio vida. Pude ser otra persona después de lo que sucedió y mirá que te estoy hablando de hace 22 años atrás. Hoy me acuerdo de ese momento y no puedo evitar emocionarme.  

- ¿Cómo surgió la forma de trabajar con las manos? 
- La digitopintura. Cuando era chico observé a una persona que pintaba con los dedos pero no sabía con qué tipo de pinturas trabajaba ni nada de lo que hacía y eso me quedó; me quedó ese criterio, esa visión. Cuando empecé a incursionar en el arte lo implementé y lo llevé a mi manera porque soy autodidacta, a mí nadie me enseñó, y que nadie me enseñara fue lo mejor que me pasó porque todo lo hago desde mi parecer, es obra de mi imaginación y eso me ayuda a explayar el tipo de arte que quiero. Doce años después de haber arrancado a pintar, conocí a esa persona que había visto. Se dedicaba a otra cosa y se quedó asombrado por los trabajos que yo estaba realizando… es como que no entendía como sacaba con tanta naturalidad paisajes tan logrados. Todo es obra de mis ganas porque yo no paro. Calculo que debo haber pintado un millón de cuadros desde los 22 ó 23 años que llevo pintando.  

- Y son todos cuadros distintos…
- Pero a la vez no dejan de ser los mismos personajes que encontramos en la misma naturaleza. Yo recorro la Argentina y otros lugares y veo la naturaleza, que es variada, pero a su vez los personajes se repiten. Vamos a encontrar ríos, lagos y cascadas en México y en Iguazú. Los personajes siguen siendo los mismos, pero posicionados de otra forma, lo que les da otra óptica.  

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Vida sobre ruedas
Albouy vive una vida sobre ruedas, casi nómade. Su año empieza con el inicio de la temporada de verano, la cual puede ser en Claromecó, Bariloche y El Bolsón, según decida. Luego, pasa los meses de viaje en viaje, de sur a norte. Pasa por El Calafete, donde “soy muy reconocido y bien tratado por la Dirección de Cultura” (algo que pide se repita en su ciudad natal), recae Azul y de allí toma impulso hacia el norte: Corrientes, Chaco y Formosa, donde participa en “eventos patronales y festivales, y cuando me queda algún fin de semana colgado suelo ir a la costanera de Corrientes Capital”. 

De allí viaja a Santiago del Estero para formar parte del “Mes de Santiago”, en el cual se celebra el aniversario de la ciudad. Luego pasa por Entre Ríos, La Pampa, Bahía Blanca y Neuquén, para finalizar el año en diciembre en ferias cercanas a donde decida comenzar su año. Luego, todo vuelve a repetirse. 

En el 2019 decidió quebrar su estructura y probó suerte más allá. “Fui a México” cuenta y dice que “participé de la fiesta de la Flor más Bella en Xochimilco y después anduve trabajando en peatonales y paseos artísticos. Hice un par de lugares y me fue relativamente bien”. 

Esta experiencia lo había animado a seguir yendo por más. “Antes de que me agarrara la pandemia tenía un evento en Uruguay, en Paysandú, y de ahí me iba a ir a probar suerte a España pero se me truncó todo”.  

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Su cuadros, en Facebook 
El coronavirus no le permite a Tato, como lo llaman quienes lo conocen, seguir su rutina de viajes. Pero eso no detiene su producción. “Estoy vendiendo a través de los grupos de compra y venta porque no tengo otros espacios para poder hacerlo. De esta forma voy trabajando, además tengo algún encargo y así los voy distribuyendo porque tengo necesidad de trabajar. He bajado los precios, si me dicen 'llevamelo a tal horario, a tal lugar' yo se lo llevo, no les cobro el envío, trato de buscar la forma de poder subsistir hasta que termine toda esta pandemia porque de la otra forma yo sé que me va bien, dentro de todo, pero hasta que no se abran las rutas no puedo viajar” cuenta. 

Aquellas personas interesadas en ver su material y contactarse con él, podrán hacerlo a través de su Facebook, Nestor Fabian Albouy

Asimismo, el artista posee una página en la mencionada red social denominada Arte Con Dedos “Tato” en la cual pueden encontrarse trabajos, videos y toda la información referida a él.