Jorge Rodera y Silvia Echemendi felices entre plantas y flores que le dan color y fragancia al lugar

La Ciudad

75 años de Florería Rodera

Floreciendo siempre

05|07|20 09:34 hs.

En Tres Arroyos, el apellido Rodera es sinónimo de florería. La trayectoria que se construyó a lo largo de setenta y cinco años, habla de un oficio que se ha sabido sostener y renovar a lo largo del tiempo. Un 1º de julio de 1945, Francisco Rodera –que tenía experiencia como empleado en Los Claveles de Rodrigo -y su amigo Enrique Ressia- decidieron comprarle la florería a la familia Gastaldi. 


Dos años después el emprendimiento quedaría definitivamente en la familia que en la actualidad ha logrado sostener el legado. Así se inició la historia que comenzó a escribirse sobre calle Betolaza 34, y que en ese primer edificio se extendió hasta 1993. Desde entonces continúa sobre calle Chacabuco 173. 

Al ingresar hoy en Florería Rodera, uno puede abstraerse de la cuarentena. Los colores y las fragancias remiten a la belleza y a un servicio que se ha diversificado con el correr de los años. Jorge lleva más de 50 años en el oficio, y lo conoce tanto como lo que ha contribuido a reinventarlo. 

Recuerda que durante las primeras épocas las florerías concentraban su labor especialmente hacia los servicios fúnebres. “Eran otras épocas. Cualquier fallecimiento llevaba dos o tres coronas, siete u ocho palmas y hasta había un servicio nocturno”, contó. Por esos tiempos las florerías “tenían que estar abiertas de a dos por noche. Los sábados y domingos había servicios de fin de semana como en las farmacias”, apuntó. 


Con 75 años en el rubro, Florería Rodera es un lugar emblemático del centro de la ciudad (Marianela Hut)


Era costumbre también ir mucho al cementerio, y ello generaba venta de flores. “Llegó a haber entre ocho y nueve florerías en Tres Arroyos; pero el sistema ha cambiado y las que no se fueron renovando y no innovaron, fueron desapareciendo”, dijo.

Con el correr de los años la costumbre fue cambiando y no solo se ha ido visitando menos el cementerio, sino que hasta los velatorios tienen nuevas modalidades. Son más breves y hasta pierden terreno ante el servicio de crematorio.

La vuelta de tuerca 
Ante una nueva realidad que de apoco se fue imponiendo, los Rodera repensaron el oficio y el negocio. “Nosotros innovamos con las plantas, regalos, decoración, semillas, todo lo que abarca a una florería tipo vivero. Entonces pudimos seguir subsistiendo”, expresó. 

Pero no sólo pensaron en producir nuevas prestaciones para sus clientes, sino que acompañaron la nueva etapa, formándose. Jorge, que comenzó en la actividad a los 16 años, cuando dejó de estudiar, con 18 se fue a Buenos Aires en busca de nuevas experiencias. 

Fue así que trabajó un par de años en dos florerías y mantuvo contactos con la asociación de floristas, a partir de lo que pudo abrir un poco más el panorama para el comercio familiar. “Empecé a viajar para traer plantas y todavía lo sigo haciendo, ahora no por la cuarentena. Pero fuimos renovándonos mucho. Nos dedicamos mucho a los eventos, a las decoraciones. Mi señora Silvia (Echemendi) me acompaña haciendo ese tipo de trabajos”, contó en relación al asesoramiento que hacen para cumpleaños, fiestas en general, mesas y salones. 

El haber logrado ampliar el rubro tiene que ver además con las relaciones laborales que entrelazaron con ambientadoras, decoradoras, empresas y negocios como por ejemplo con los eventos organizados por Ani Urtazun o los ramos confeccionados por Sandy Calvente que “confían” en la calidad del servicio que Florería Rodera sostiene a lo largo de los años. 

Asesoramiento
De aquel comercio que se limitada a poco más que cubrir los servicios fúnebres, se llegó hoy a ser una fuente de consulta para el cuidado de flores y plantas. “Entre las que cosas que hacemos, también damos consejos, la gente viene a preguntar y estamos todos los días aconsejando a los clientes- y a la gente que venga- para que mantengan bien sus plantas, hasta llaman por teléfono de la zona”, hacia donde también hacen envíos según contó Jorge. 

Rosas importadas 
El uso de nuevas tecnologías y conocimiento del mercado, permite también que en pleno invierno la florería disponga de rosas cuando a nivel nacional se deja de producir –por el frio hasta entrado el mes de octubre- uno de los productos más requeridos.

Es entonces cuando la firma local logra importar rosas en perfecto estado de conservación desde Colombia y Ecuador. El producto, que se conserva con un estricto cuidado permite disponer –aunque impactado por el precio del dólar- de una especie natural fuera de temporada para nuestro país. 

Mimos a la distancia 
Pero también la tecnología –y sobre todo la aplicación de las redes sociales- facilitan que puestas al servicio de la florería no haya excusas ni distancias que valgan, a la hora de generar buenos momentos.

Mediante una transferencia o el pago por tarjeta de crédito, familiares que se encuentran lejos de la ciudad, o directamente fuera del país, elijen enviar flores o una planta de manera sorpresiva.

Tal asistencia puede brindarse a partir de la seriedad que permite sostener una clientela con decenas de años de vigencia. Así también llegan –por amor- envíos de flores a destinos insólitos, y todo gracias a la discreción de un servicio fiel a sus clientes, desde siempre.