Opinión

La opinión de una persona que ama la localidad

Claromecó debe estar unido, ventilemos los trapitos en casa

29|06|20 21:22 hs.


Por Cristian Vittola (*)



Claromecó debe estar unido, el turismo y la naturaleza no son términos antagónicos. Ventilemos los trapitos en casa. 

 Los que amamos Claromecó , seguramente quedamos encantados por sus hermosas playas, por el bosque , sus extensos médanos y la cercanía al campo. 

Esa naturaleza que alguna vez fue virgen, hoy está intervenida por el ser humano. Dunamar es un frondoso jardín, y de allí su nombre Barrio Parque. Conviven pinos, añosos cipreses, siempre verdes, tamariscos y cientos de especies que crearon un micro clima apto para el desarrollo de numerosas especies de aves, pequeños mamíferos, y todo tipo de insectos, siendo la abeja, según los científicos, el ser vivo más importante del plantea, y que se encuentra a sus “anchas” en Claromecó por la gran cantidad de flores, árboles frutales y hierbas aromáticas. 

Donde antes sólo había médanos, y muy pocas especies, hoy encontramos un verdadero oasis de vida silvestre. Gesell, Fangauf, Bancour, y otros tantos son nuestros próceres ambientales, quienes con su dedicación y abnegación contribuyeron a crear ese espacio verde y lleno de vida que es Claromecó. 

Esa tarea de repoblar la vegetación y hermosear los espacios, hoy está en manos de los vecinos de Claromecó. Como en pocos lugares del país, los Claromequenses son extremadamente celosos de su entorno, y prueba de ello es el “desgarro en el alma” que produjeron los incendios en el vivero, donde “todos” colaboramos unidos para apagarlo. 

Bien es sabido que el turismo, fuente madre de recursos de Claromecó, es el motor para el crecimiento sustentable de nuestra localidad, y todo lo que hacemos, no sólo es para vivir en un lugar mejor, sino además, para que los turistas de todo el país, disfruten de un entorno natural, protegido con conciencia vecinal, y regresen para alimentar ese ciclo económico y sociocultural que permite a tantos vivir y desrrolarse con esas visitas. Lo vemos a diario con las campañas de playas limpias, plantado de árboles, plan de reciclado de la basura, etc. 

Hoy me enteré que un grupo de ambientalistas que el año pasado se opuso al rally, ha solicitado la intervención en nuestro pueblo de gente foránea, mediante un recurso de amparo, atacando la realización de actividades como el enduro, el rally, o el hermoseado de la costa del arroyo, o las obras de la pasarela en la costanera. Alegan que las mismas, son inconsultas, y que afectan al ecosistema, en especial a los pajaritos. En nombre de nuestros alados vecinos, solicitan la intervención de personas eruditas en la materia de la conservación de la naturaleza. 

Soy abogado, no debería resultarme chocante que alguien reclame un derecho ante la justicia. Pero este no es el caso, ya que ante la noticia de este amparo se me han prendido todas las alarmas de mi sentido común, ya que este grupo de ambientalistas, que tan bien le hacen con su trabajo a la naturaleza, estimo que esta vez se han excedido en su celo, y enceguecidos por su vocación proteccionista, desatendieron los intereses de toda la comunidad. Le han solicitado a un Juez, la intervención de peritos y expertos en la materia, sin hacerlo primero en el Ente Descentralizado, sin consultar a la Sociedad de Fomento, ni a la Cámara de Comerciantes. Los vecinos, bien gracias. 

La actividad judicial desplegada por los ambientalistas en protección de las aves, es técnicamente procedente, pero realmente temo, que esta actividad obligue la intervención de estos especialistas, y que con sus libros, ilustren inadecuadamente a un juez, ya que éstos desconocen el espíritu de trabajo y vocación vecinal, el amor que todos ponemos en el día después de cada evento, en cómo proyectamos y trabajamos en Claromecó y Dunamar durante todo el año, y que se genere una grieta innecesaria, en la que pueden “caer” muchos emprendedores , artesanos y trabajadores que esperan el turismo para tener ingresos. 

Vivimos del turismo, y el desconocimiento de este sector, es una muestra acabada de parcialidad. Donde antes había uñas de gato y arena, hoy hay más de 30 árboles, que le dan cobijo a muchas especies de aves, y ayudan al medio ambiente. Ese lugar es mi casa en el Barrio Faro, donde llegué hace más de 30 años como turista invitado por un concurso de pesca. Los turistas que buscamos atraer con las actividades atacadas, son también futuros vecinos, inversores, y por que no conservacionistas y protagonistas activos de esta transformación positiva de nuestro pueblo. 

Terminemos con ese eslogan arraigado como abrojo a nuestras mentes de que “somos el patio trasero de Tres Arroyos”. Tampoco somos el caldo de cultivo de ningún experimento legal. Somos una comunidad unida, con diferencias lógicas, pero que podemos trabajar , conversar, y obtener excelentes resultados que proyecten nuestro crecimiento sustentable y armonioso. Tenemos un marco legal que nos permite decidir sobre estas cuestiones, esto es la Ley de “descentralización” , por lo que “patalear” en Tres Arroyos o en la Justicia, sin un diálogo constructivo previo en nuestra comunidad, sólo permitirá que “nos devoren los de afuera” y se destruya todo ese sacrificio hecho para autogestionarnos. 

Si sos vecino de Claromecó, si tenés tu casa, tu emprendimiento en el pueblo, no te cortes solo, conversá, concurrí a las diferentes entidades y asociaciones, Peticioná en el Ente, presentate en las reuniones de la Asociación de Fomento, o la cámara de Comerciantes. El Director del Ente te conoce, es tu vecino, sin dudas te va a escuchar, o en un caso más estricto, evacuará tu escrito o pedido de informes. Claromecó necesita de los conservacionistas, de los árboles, del turismo, de los pajaritos, del progreso, pero por sobre todo, necesitamos unidad e identidad vecinal. Ventilemos los trapitos en casa… arreglemos nuestros temas en Claromecó.


(*) El autor pasa poco más de la mitad del año en la ciudad de Buenos Aires y el resto en Claromecó, lugar al que llegó hace 30 años. Tiene cabañas en la localidad y comparte con su familia la decisión de disfrutar todo el tiempo posible en este destino turístico de nuestro distrito

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