Opinión

Psicología

Maltrato y abuso a los adultos mayores

21|06|20 10:39 hs.

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 15 de junio como el “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez”, dejando esta fecha como una oportunidad para hacer más visible esta dura realidad. 


El maltrato en la vejez es un problema social que atenta contra los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el maltrato en la vejez se define como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”. Apunta también la OMS que puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas, y que también puede ser el resultado de la negligencia, sea esta intencional o no. 

En ocasiones, esta problemática es muy difícil de detectar, debido al aislamiento de muchas de estas personas que son víctimas. El maltrato, en cualquiera de sus formas, puede llegar a producir consecuencias físicas y psicológicas devastadoras a medio y largo plazo.

Muchos toman a la vejez como una enfermedad, sin embargo, no tienen en cuenta que es un proceso natural y gradual de cambios y transformaciones.


Algo que no es tan conocido son las conductas que constituyen realmente situaciones de maltrato en la tercera edad. Dentro de estas conductas podríamos distinguir las siguientes: 

• Maltrato físico: donde podemos ver golpes, restricciones físicas, bofetadas, zarandeos, castigos físicos, empujones, quemaduras, ingesta forzada.

• Abuso sexual: contacto de naturaleza sexual no consentido. Algunos ejemplos son insinuaciones, ciertos gestos y/o palabras, tocamientos, manoseos, exhibición de genitales, desnudez forzada, realización de fotografías impúdicas e incluso violación. 

• Maltrato psicológico: Consiste en provocar dolor emocional, malestar, pena o angustia a través de una serie de acciones que pueden ser verbales o no verbales. Se manifiesta con amenazas, castigos, humillaciones, insultos, rechazo de opiniones y deseos, ridiculización, infantilización, ignorar a la persona, falta de respeto hacia sus opiniones, entre otros. Este tipo de acciones dañan gravemente la autoestima de la persona cuidada, pudiendo derivar en sentimientos de culpa e inseguridad, síntomas depresivos, ansiedad, despersonalización (se sienten extraños a sí mismos, a su cuerpo y al ambiente que los rodea), sensación de invasión de la intimidad, deterioro de la integridad y reforzamiento del aislamiento. 

El abuso psicológico o emocional ocurre cuando la persona a cargo de su cuidado le causa estrés o dolor emocional. El cuidador, familiar o no, podría insultar, amenazar, humillar o acosar al adulto mayor a través de palabras o acciones. Es probable también que lo ignore o lo aísle de sus familiares, amigos o sus actividades cotidianas. 

Ahora bien, ¿cómo puedo darme cuenta que un adulto mayor está sufriendo algún tipo de abuso psicológico? 

Quizás lo podemos encontrar con un estado de ansiedad, o bien se encuentre retraído o tímido, que su autoestima este baja, o que presente cambios repentinos en su alimentación o su humor, o quizás haya cambiado sus hábitos de sueño. Podríamos observar que no habla abiertamente o evita tener contacto visual. 

Muchos toman a la vejez como una enfermedad, sin embargo, no tienen en cuenta que es un proceso natural y gradual de cambios y transformaciones. 

Es importante que las instituciones gubernamentales lleven a cabo campañas de sensibilización sobre esta problemática, enfocadas tanto para el público en general como específicamente para los profesionales sanitarios.


Otro de los prejuicios que podemos ver es la afirmación que el envejecimiento te hará frágil, esto no siempre es así. La gente en esta etapa puede requerir más cuidado, pero aun así son perfectamente capaces de trabajar o realizar actividad física, lo que es muy bueno para su salud. 

En algunas ocasiones podemos llegar a pensar que el envejecer te imposibilita para adaptarte a los cambios. Se dice que a cierta edad nos volvemos intransigentes, pero la verdad es que eso depende absolutamente del carácter de cada individuo. Hay quienes se adaptan con gran facilidad, pero otros nunca logran acostumbrarse. 

Muchas veces los prejuicios referidos a la vejez condicionan y limitan nuestra mirada acerca de las personas mayores y nuestra manera particular de relacionarnos con ellos. El envejecer no debería ser considerado como una enfermedad o tragedia, es un paso más en nuestra vida, que sólo algunos llevan a cabo. 

No deberíamos dejar de mencionar que la infantilización, el ridiculizar, no tener en cuenta sus opiniones, menospreciarlos o ignorarlos, constituyen en sí mismos maltrato hacia el adulto mayor. 

Es importante que las instituciones gubernamentales lleven a cabo campañas de sensibilización sobre esta problemática, enfocadas tanto para el público en general como específicamente para los profesionales sanitarios. También son necesarias políticas sobre la atención en residencias para definir y mejorar el nivel de la atención, así como intervenciones de apoyo a los cuidadores. 

En general, todos podemos ayudar a mejorar esta situación prestando una mayor atención a los mayores que nos rodean, participando en programas de asistencia para reducir la soledad a la que se enfrentan estas personas, y brindándoles el apoyo y cariño que, como cualquiera, necesitan y desean. 

Es importante destacar de nuevo que el maltrato en la vejez es una problemática difícil de detectar, por lo que es fundamental involucrarse y denunciar el maltrato a una persona mayor si se manifiesta. El aislamiento y algunos otros factores previamente abordados dificultan que la persona mayor denuncie por sí misma. 

Lic. Claudia Eugenia Torres 
M.P.: 40256 
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