Sociales

Así lo expresó la psicóloga

Claudia Torres: “Para muchos, la salud mental no es salud”

15|06|20 16:22 hs.

Una de las cosas que más preocupa en todo esto de las consecuencias del Covid-19 y su prolongada cuarentena es la salud mental de la población 


Por esto LA VOZ DEL PUEBLO habló con la psicóloga Claudia Torres para saber desde su pensamiento la forma en que comenzó todo esto y cómo se vive el presente luego de la “liberación” que hoy existe en Tres Arroyos. 

“A nivel nacional no se toma muy en cuenta la salud mental. Los psicólogos en capital federal no están atendiendo de manera presencial y seguro que esto repercute en el sistema primario ya que tendrían que estar junto a los médicos, y para ellos, en la primera trinchera. Para muchos la salud mental no es salud y uno tendría que saber que es parte muy importante de la salud de las personas”. 

Para quienes han hecho terapia o la han transitado saben que esto es así y a su vez la importancia que tiene en la vida de las personas. 

Inicio 
En cuanto a cómo fue el comienzo de todo esto en el caso de sus pacientes lo sintió “bastante limitado porque sin atención en consultorio hay quienes no les gusta esto de la videollamada. Mucha incertidumbre al principio, mucho miedo, un cambio de la normalidad atroz. Al principio todo el mundo estaba agitado, mucha angustia algunas personas por no saber, por estar solas; una cosa es que te diga me quedo en casa porque tengo ganas y otra es no poder salir. No es lo mismo”. 

En el transcurso de la cuarentena los cambios en algunas personas se fueron dando, tomando precauciones, bajando la ansiedad. Pero cuando comienza a volver a atender de nuevo “fue el aluvión, extrañando. Pero es interesante el momento que se tomaron muchas personas en este tiempo para pensar y reflexionar sobre su vida, para ver si lo que estaba haciendo era lo que quería hacer y tomar cosas diferentes y cambiarlas. A mucha gente le ha venido muy bien, vos si le preguntás como las está tratando la cuarentena te dicen fantástico. Pero las limitaciones que ha impuesto esto a muchos lo afectaron mal porque paraste. Te pusieron el freno de mano y no pudiste salir y hacer lo de siempre”.

En el regreso a la terapia lo que más vio en muchos casos es reconocer al ámbito del análisis como su lugar; “por fin te veo, te extrañaba. Lo que más se dio es esta incertidumbre de no saber que se te mezcla lo emocional, lo económico. Mucha gente los ha tenido muy importantes por no poder trabajar, el encierro, creo que esas fueron una de las mayores problemáticas. La sobreinformación superó al comunicar y esto a la gente la puso mal. La desorganización del me acuesto a las 5 de la mañana, me levanto a las 2 de la tarde, no desayuno, me desorganizo físicamente… si tengo chicos ni te cuento. Es que te sacaron de un lugar y tuviste que acostumbrarte a otra cosa. Por eso es que antes te hacía hincapié en la importancia de la salud psicológica, que es como que se ha dejado un poco de lado”. 

El contacto y las patologías 
Una de las cosas que seguro han repercutido mucho ha sido el contacto afectivo, el abrazo, el beso, el hola que tal… 

Claudia sostiene que “los seres humanos somos emocionales primero y luego racionales, la mayoría de las personas cree que es al revés que somos seres racionales que nos emocionamos. Pero lo primero que a vos te choca es la emoción, después puedo racionalizarlo; el abrazo que es tan importante, el beso, el estar con gente que vos querés, el poder tener un contacto diferente es lo que más cuesta. Extraño lo que hacía todos los días, ese extraño que tiene que ver con la propia naturaleza del ser humano, hasta el más frío lo extraña”. 

Aquí destaca una cuestión más que sencilla como la de saludarse cuando llegan al consultorio, “muchos se quedan duros. Ya ni siquiera esa demostración de afecto podemos tener, esas distancias que tomamos no forman parte de nuestra idiosincrasia, no somos así. Nos vamos a tener que acostumbrar a esto; pero seguro vamos a volver a los besos y los abrazos en algún momento, forma parte de lo nuestro como país. Sí veo que esta cuarentena ha hecho cambios importantes, uno habla desde la patología, momentos complicados. Ansiedades, angustias, ataques de pánico, miedo a todo, al contagio, al verte, demasiada tecnología tampoco es buena porque nos olvidamos del que está al lado”. A su decir, nos vamos a tener que acostumbrar a esta nueva normalidad. 

Riesgos
Nuestra ciudad no está cerrada porque tenemos tránsito constante de personas, de transporte de mercaderías, es cuando más alerta habría que estar porque si se llegase a descubrir algún caso sería un retroceso. “Si tenemos que retroceder, dice Claudia, al ser masivo sería muy complicado. Seamos realistas, como en otras ciudades acá también se hacen reuniones”, asegura. 

Al hablar de las reuniones autorizadas de diez personas, si son familiares y no convivientes es lo mismo que amigos. Porque el tránsito de cada uno no asegura la inmunidad” reconoce.

Como reflexión final Claudia Torres cree que de por sí “un cambio tiene que traer en la vida. En las relaciones, en la manera; creo que sí va a haber cambios cuando me expreso en cuanto a los sentimientos, a cómo me tomo las cosas. Cuando yo te digo ponemos un freno porque el día tenía 48 horas y de repente me dijeron ¡basta! Porque me enfermo aparte, no es que basta porque sí. Yo aspiro a que el cambio sea positivo pero quedará en cada uno, en las herramientas que tengamos cada uno para hacerlo y cómo nos vamos a involucrar. Que la gente pueda darse cuenta de sus cambios personales porque el cambio está dentro tuyo…”. 

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La terapia no es un lujo



Muchas personas creen que hacer terapia es un lujo “y no es así. Hacer terapia debería ser tan necesario como ir al médico si te duele el estómago, porque por ahí ese dolor no es tan físico”, dice riéndose, porque en eso Claudia Torres es tan directa como precisa al hablar. Recalcando que al ser humano hay cosas que le resultan de las más difíciles de hablar: “de uno mismo. Porque, cuánto de lo que hablamos nos conocemos realmente. Yo aspiro a que esto que nos pasó sirva para que la persona se abra más pero es una aspiración mía, te lo reitero”. 

Nosotros estamos acostumbrados a hacer. Entonces sostiene que “en base a lo que vos hacés valés socialmente, y nos olvidamos de ser. La cantidad de gente a la que le pregunto qué te gusta hacer, me contesta lo que hacen a diario… No, no, ¿qué te gusta?: tirarme al sol, ir a la playa, disfruto estando en el parque. Quizás esto sirva para que empecemos a mirarnos un poco más adentro y valorar lo que es importante, los afectos. Que el día que nos podamos encontrar en serio, que nos podamos abrazar, nos podamos dar un beso lo hagamos desde adentro. Empecemos a decir lo que nos pasa, esto va a traer menos enfermedades”, dice y vuelve a reírse, porque esta es la cuestión.

La terapia ha sido algo en lo que siempre “es el paciente quien tiene que querer ir, no que me mandó mi mujer o mi marido me dijo que venga”. 

“Venir a terapia es porque uno se está haciendo preguntas, necesita respuestas o tal vez una ayuda, hacerse preguntas. Nosotros no somos muletas de nadie, la terapia debe servir para resolver un problema y seguir. En este momento no solamente para la gente común sino también, los médicos, las enfermeras, los trabajadores de mantenimiento”. 


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Qué pasa a nivel de pareja 

Claudia Torres piensa que a nivel pareja puede acentuarse más las problemáticas “si ya venías con una”. O afianzarse más, el estar más tiempo juntos, el poder hablar, el poder estar en contacto. 

Si hay algo que molesta, que no se puede hablar ese ha sido el tiempo.

En el caso de las parejas no convivientes, Claudia arranca con una gran sonrisa… “se extrañan. Ahí habrá que ver qué grado de compromiso tenés con la otra persona. Este distanciamiento en algunas parejas habrá una valoración diferente, es decir fíjate estamos separados pero te pienso, te escribo, te hablo, estoy con ganas de verte. Esto acentúa las ganas de poder estar con el otro o no. O estamos separados y la verdad que no me provoca nada, que había un montón de cosas que no me gustaban, la verdad que me estoy replanteando un montón de cuestiones. Las dos maneras están buenas –asegura- ya sea para afianzar o para darte cuenta que no es lo que vos querés en tu vida. Cada uno tiene su propia realidad y su propia historia”. 

En la vuelta al consultorio, Claudia reitera que la mayoría muestra “mucha ansiedad. No fue lo mismo al principio que ahora, esta cuestión de no saber qué va a pasar, no sé qué voy a hacer. Esto dejó postergado un montón de cuestiones personales, de proyectos, mucha incertidumbre. Debe ser la primera vez en mi vida que no escucho, ‘este país de m… me voy de acá’… porque no tenés dónde ir” dice y vuelve a reírse de la situación que cuenta”. 

“Mirá que en Europa la gente ha pasado por guerras, nuestra sociedad nunca la ha tenido, la de Malvinas fue fuera del continente. Todo esto nuevo seguro va a cambiar nuestra manera, de qué forma no te sé decir porque es la primer pandemia que paso –dice entre risas-. En algún punto para la gente esto marca un cambio y seguro que para muchos positivo. No te sé decir qué vamos a cambiar, sí mucha gente lo ha tomado para un cambio positivo en su vida y eso está bueno”. 

Siente que en muchos aspectos han dejado a la población muy desprotegida, si bien ahora están atendiendo en consultorio en buenos Aires que está la mayor problemática del Covid-19 sus colegas no pueden atender. Lo hacen por videollamada y una de las cosas más importantes es el tema de la privacidad, algo que no son patrimonio o que lo esciche la familia. “Muchos pacientes me atienden en el baño, mate en mano, pero no da la privacidad. Vos no sabés si detrás de la puerta no hay alguien escuchando”. 

La violencia 
Habla del tema de la violencia que se ha incrementado mucho, “eso es tremendo, cuenta. Pero no sólo física, uno ve alguien golpeado y dice guau, la violencia psicológica deja una huella tan profunda, que hace tanto mal que años más tarde la seguís replicando. No es algo sólo patrimonio de los hombres, las mujeres también somos violentas”. 

“Igualmente acá a nivel local hay una línea de psicólogos trabajando, también las chicas de Construyendo porque esto se acentúa. Y la convivencia no es de unas horas en muchos casos es de todo el día”. 

Todas estas situaciones en muchos casos hacen que la convivencia fuerce a situaciones que no se puedan superar. Aquí vuelve a hacer hincapié en la violencia verbal; “porque la palabra queda. Es como ir sembrando, por eso yo hago mucho hincapié en los chicos, adolescentes sobre todo, uno les va diciendo cosas. Que yo te hable va quedando; por ejemplo, si vos le decís a un chico que es un inútil, que no sirve para nada es muy probable que cuando sea adulto lo recuerde y ¿para qué?”.