Sociales

Así lo expresó el guitarrista y docente

Bernardo Huala: “Lo siento como un tiempo de oportunidades nuevas”

07|06|20 16:43 hs.

Para todas las personas la cuarentena ha modificado sus tiempos y la forma de desarrollar las actividades. 


El guitarrista Bernardo Huala le contó a LA VOZ DEL PUEBLO, la forma en que va transitándola, además de lo que va dejándole este momento en su vida. 

“Este es un tiempo bastante particular con el tema de la pandemia. Toda esta situación ha llevado a que uno se ponga a hacer cosas que hasta ahora nunca hizo”. 

El caso de los músicos siempre es muy particular porque a la mayoría de la gente la cuarentena la inquieta pero para ellos ha sido un elemento que les ha permitido ponerse a trabajar, continuar haciendo por tener tiempos acotados. 

Bernardo piensa que ha visto a su alrededor “mucha gente preocupada por las cuestiones del trabajo. El músico que toca hoy no tiene lugar para hacerlo presencial. Pero para el que le gusta estar en su casa se ha dado un espacio más íntimo para componer, arreglar. En mi caso particular voy atravesando este tiempo como un desafío de implementar cosas nuevas en cuanto a la tecnología, la enseñanza mismo para planificar conciertos, por mi edad me he tenido que adaptar a la tecnología algo que para los chicos no es problema. Es un espacio nuevo que se brinda, tal vez para otros son caminos que se cierran yo lo siento como un tiempo de oportunidades nuevas”. 

Reconversión 
Esta repercusión que ha tenido en cada lugar y trabajo se muestra como una consecuencia de la readaptación a las circunstancias. El caso de Bernardo Huala ha sido igualmente como la del resto; sostiene que “el primer mes es como que quedamos paralizados. La preocupación de las noticias que sentía y después de eso empezar a readecuarme a la situación. Al pasar los días y ver que en nuestra ciudad de alguna manera estamos un poco más tranquilos que en las grandes ciudades te hace reaccionar. Si vos te quedás es como que no avanzas; esto es como despertar a un tiempo nuevo tal vez, empezar a readecuarse con lo que tengo a mano. Aprovechando el tiempo este para estudiar mucho más, lo veo por amigos que se están preparando como para salir a arrasar con todo”, dice entre risas. 

En su caso lo ve como algo completamente diferente aceptando que los tiempos que vendrán van a traer en consecuencia montones de cambios, “ya nada va a volver a ser como antes. Pero a pesar de las dificultades a mí me causa cierta alegría el ver que se puede, día a día voy aprendiendo cosas con los alumnos, los padres de ellos que me dicen ‘mirá; eso se hace de esta manera’”. 

Una de las mayores dificultades en cuanto a la enseñanza tienen que ver con que en estos casos las indicaciones sobre posiciones o correcciones que antes se podían hacer porque se estaba frente a frente ahora no es posible. Aclara que ahora “se pierden los detalles finos y más en la música que es un campo muy perceptivo. Vos cuando llega el alumno a clase lo ves, su estado de ánimo, la disposición, si tiene gestos como que está cansado, es el día que no tenía ganas de venir pero vino ‘a cumplir’…”, cuenta entre risas de situaciones que se deban en cada clase.

Esto ahora ha sufrido una gran modificación porque “de los alumnos que tenía algunos se animaron a tomar clases virtuales y otros van a esperar. Los que se animaron tienen muy buena disposición y como esto hace que la clase se dé de otra manera. Vos al chico le pedías que la pieza que le diste para estudiar y explicaste la grabe en un vídeo; eso lleva un trabajo y un proceso que antes no estaba. A su vez yo también me comprometí en cuanto a que si bien la clase dura una hora a su vez le mando algún material grabado, se da otro tipo de relación en la enseñanza. Para mi me parece que va a ser una experiencia enriquecedora, que voy a tener tal vez otro tipo de respuesta de ellos. En el caso de la enseñanza ya no es lo mismo que lo presencial. El alumno está en su casa, su ámbito de confort. Pueden pasar cosas diferentes porque cuando él venía a tomar clases muchas veces olvidaba o no tenía a mano cosas que ahora sí. Supongamos que si tiene dos guitarras y quiere elegir la que le resulte mejor lo puede hacer o como en el caso de hoy que uno de los chicos estaba tomando su café mientras hacía la clase. Y ahí yo no me puedo meter como si estuviésemos en una clase normal” señala entre risas. 



Pensamiento 
En tanto que, para Huala, cuando esta pandemia pase espera -en algún aspecto- “que la gente se vuelva un poco más sensible, a nivel general. Yo creo que todo el mundo piensa que hay una esperanza, que la gente también sea más solidaria. A mí me ayudó mucho la base de fe que tengo, el creer en Dios para mí y para muchos de nuestros hermanos este es un tiempo de oportunidades, de saber que se puede salir adelante. Creo que Dios nos ha dejado la esperanza, la vida para luchar y saber que podemos serle de utilidad al otro. Ojala el don que me ha dado a mí de la música sirva para hacerle el bien a alguien, o que alguno de mis alumnos vuelva a creer en los sueños” señala con esperanza este virtuoso de la guitarra. 

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Siempre hay un momento para estudiar

Su diaria vida hace que distribuya el tiempo “entre las clases virtuales, las diferentes reuniones en las que participo a través de la iglesia donde voy. Tengo encuentros con los chicos que están en el grupo de música tres veces por semana, es muy linda esta actividad. Constantemente con el celular hasta que reacomode una computadora que tengo por ahí. Voy repartiendo las actividades sumado a que convivo con mi padre que tiene 87 años, entonces durante la semana tengo trámites que hacer para él por su salud sumado a los míos. Y después todo muy desde casa repartiendo el tiempo entre preparar algún proyecto nuevo, un tiempo para estudiar, acompañar a mi padre por su edad”. 

Sostiene que más allá de esta circunstancia el tiempo para estudiar siempre se lo ha dado, aún en los momentos en los que la vida era normal, repartida entre que tener los alumnos. De hecho “tenía alumnos hasta las 8 ó 9 de la noche, cenaba y después de limpiar y ordenar tipo doce de la noche arrancaba el tiempo de disfrutar la música y armar un repertorio para tocar. Siempre pienso en eso y hago uno que tocaría si se diera en un concierto, entonces cuando se fueron dando las fechas ya lo tenía armado. Pero más allá de eso, de que se diera o no un concierto lo más importante es el disfrutar del instrumento, porque para mí la guitarra es más que importante”.