El Campo

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¿Y dónde está el poroto?

24|05|20 13:52 hs.

La película de la campaña de soja 2019/20 terminó siendo de terror. Si bien todavía quedan algunos lotes por levantar, el resultado de la trilla ya está puesto: ha sido una cosecha entre regular y mala, excepto en unos pocos casos. El combo lo completa un precio que ronda entre 215 y 220 dólares la tonelada, un valor muy distante de las buenas épocas. 


A la hora de analizar el resultado de la cosecha, se debe mencionar que la falta de lluvia fue el factor determinante que generó que en gran parte de la zona, en promedio, se haya cosechado apenas el 50% de la media de cada campo. En general, no se registraron milimetrajes importantes desde mediados de enero a mediados de marzo. El golpe de gracia al cultivo se lo dieron los intensos calores del comienzo del tercer mes del año. 

“Queda algo por levantar, pero ya podemos decir que la cosecha no fue buena. Los rendimientos promedio en el partido de Tres Arroyos oscilan entre los 800 y los 1200 kilos en la mayoría de las situaciones. Y en casos puntuales de zonas buenas y que el cultivo soportó menor estrés ambiental, se llegó a los 2000 kilos y también se superó ese rinde. Pero fueron la excepción”, explicó la ingeniera Verónica Tumini, asesora de El Agropecuario. 

Entre los clientes de Bioterra el escenario es similar. “El rinde ha sido muy desparejo y variable, pero se podría considerar una cosecha regular. Hay que hablar de por lo menos mil kilos menos por hectárea de los rindes estimados en enero en función del desarrollo vegetativo”, analizó el ingeniero Agustín Rodríguez 

“El lote que se estimaba iba a dar 3000 kilos, cuando entró la máquina cosechó 1700, 1800 o 2000. Y lo mismo con los que se estimaba rendirían 2000, que finalmente no llegaron a los 1000”, agregó el asesor de la agronomía ubicada en Olivero Duggan y Gomila. 

“En la mayoría de las zonas no son buenos los rindes, puede haber alguna excepción porque las precipitaciones estivales difieren de un campo a otro, y eso repercute en el rinde. Pero en general la cosecha no es lo que se esperaba”, completó. 

Idéntico recorrido hace el ingeniero Gonzalo Rodera: “Se cosechó un 60% de lo que se estimaba. Ibamos a los campos a ver el cultivo y decíamos ‘este lote va a dar fácil 2500 kilos’, y terminaron rindiendo 1500 kilos o menos”, explicó el asesor de la Cooperativa Agraria de Tres Arroyos. 

Disparidad 
Para Rodera la soja ha tenido un año malo y protagonizó una cosecha con mucha disparidad, “como nunca”. “Hubo rindes de 600 kilos hasta algunos casos de 3000, producto de algunos lotes en una zona cercana a Cascallares y que recibieron más lluvias y son campos profundos”, indicó. 

El ingeniero de la Agraria marcó además, que ni siquiera la franja costera se salvó. “La costa siempre se destaca con los mejores rindes, pero este año para ese sector fue malo. Hubo rindes de 1600, 2000 y 2300 kilos, que para esa zona son bajos”, aclaró. 

El ingeniero Darío Tumini, asesor de Nutrien Ag Solutions, manifestó que el panorama es muy complicado producto de cómo ha venido la cosecha. “Los rindes son flojos, estás prácticamente cubriendo apenas la mitad de los costos. En la mayoría de los casos, hay alguna excepción de lotes con napa o con alguna laguna cerca, el rendimiento de la soja está por la mitad de lo que sería el rinde de indiferencia. Es decir, el productor está cosechando la mitad del capital que sembró”. 

Pasados a kilos los resultados apuntados por Darío, significa que el productor que está cosechando 1500 kilos, tendría que haber levantado 3000 para salir hecho. Lo que marca lo pobre que fue la trilla. 

Fue el ingeniero Luciano Piloni, miembro de la Regional Tres Arroyos de Aapresid y titular de AIAGRO, quien describió que entre sus asesorados la soja rindió entre un 20 y hasta un 50% menos que el promedio. Y se metió de lleno en los motivos que generaron la merma. “El cultivo estuvo muy afectado en cuanto al número de granos y de chauchas logradas, que venía sufriendo durante la campaña por la falta de lluvias y las altas temperaturas de marzo, y sin agua en los perfiles, hizo que bajara muchísimo el peso de mil, el otro componente del rinde. Sojas que en promedio tienen un peso de mi de 160 gramos, bajaron a 110 gramos cada mil granos”, destacó. 

“La cosecha estuvo muy marcada por lo que fue la condición climática de marzo, que afectó mucho en el número de granos, ya que en los tercios superiores provocó el aborto de granos. Se observaban plantas con muy poca cantidad de chauchas de tres granos y eso afecta de manera importante el número de granos logrados. Y también incidió en el llenado de granos que ya estaban logrados”, analizó Piloni.

El ingeniero Rodríguez, también hizo hincapié en que las cosechadoras levantaron granos livianos. “El cultivo sufrió la falta de agua en plena floración y también en las instancias finales, y que repercutió sobre todo en el peso de mil. Nos encontramos con granos muy livianos, chuzos, que no terminaban de llenar”, dijo el asesor de Bioterra. 



“La cantidad de granos estaban, la cantidad de chauchas era importante, pero el peso de mil fue muy bajo. Las sojas eran como unas pimientas”, graficó el ingeniero Rodera. 

En lo que es soja de segunda, la foto no dista demasiado. “La cosecha es prácticamente nula, con rindes de entre 500 a 800 kilos, habiendo casos en que se decidió directamente no pasar la cosechadora”, indicó la ingeniera Tumini. 

“En algunos casos en la costa agarraron un poco más de agua y hay lotes de 1300 kilos como buenos, no es una gran cosa, pero por lo menos se salvan los costos”, expresó Rodera.  


Precio bajo 
Al magro resultado en el campo hay que sumarle el flaco presente que tiene la soja en los mercados. “Hoy estamos con un valor de 215 dólares y que viene en descenso”, advirtió la ingeniera Tumini. 

“Esta campaña se juntó todo en contra. Por un lado el tema climático y por otro un precio muy bajo. Entonces se ha hecho un mix muy duro para el cultivo que no se puede defender ni con rinde ni puede compensar con precio”, aportó el ingeniero Darío Tumini.

“Hoy tenemos un precio de unos 220 dólares, la mitad del valor que tuvo la soja en sus mejores momentos, y un 30 o 40% menos de lo que valía cuando se sembraba en forma masiva en esta zona donde los rindes no son muy altos. El escenario es completamente distinto ahora. Y el panorama bastante complicado”, agregó el asesor de Nutrien. 

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El gen HB4 
El ingeniero Luciano Piloni realizó un ensayo con la soja que tiene el gen HB4 de resistencia a sequía y tuvo muy buena respuesta. “Logramos un diferencial de aumento de rendimiento de alrededor de un 15% respecto a la otra variedad. El cultivo se veía bien, con mejor cuajado de granos, y también con aumento en el peso de los mil granos, a diferencia de la soja que no tenía el gen de resistencia a sequía”, aseguró. 

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Cooperativa de Cascallares: Se cosecharon 1500 kilos menos por hectárea del objetivo de rinde 

La campaña de soja denominada “de primera” 2019/20 está en su etapa final de cosecha, resta un bajo porcentaje de superficie por recolectar. Los resultados de cosecha en kilos/ha han sido muy pobres, muy por debajo del promedio de la zona en varios años. Esta campaña nos trajo a la memoria los resultados de la campaña 2008/09, en la que para completar un camión necesitábamos varias hectáreas. 

Cuando hablamos de promedio de rinde de soja en la zona durante un periodo de años, tenemos que tener en cuenta que ese promedio tiene un alto coeficiente de variación entre años. Podemos tener en general buen promedio, pero nos puede pasar como este año, porque la variable lluvias juega un papel muy importante para generar un buen rinde. 

Desde esa campaña 2008/09 a esta actual han pasado 11 ciclos, pero el periodo crítico del cultivo sigue siendo el mismo: si no llueve milimetrajes importantes entre el 20 de enero y el 15 de marzo el cultivo se ve muy afectado. 

Cuando hay sequía, a la falta de agua se le suman días de muy alta temperatura, muy baja humedad relativa ambiente y vientos fuertes, variables que provocan muy alta evapotranspiración.

El avance genético en las variedades y el manejo de cultivo según ambientes, modificando la fecha de siembra, la densidad de plantas, el distanciamiento entre las mismas, los inoculantes que protegen a la bacteria fundamental en la fijación de Nitrógeno y la fertilización, son variables que han influido para que no fuera peor la cosecha. 

Magros resultados 
Si describimos los resultados de cosecha de la región podemos resumir por el tipo de ambiente en que se desarrollo el cultivo que tuviera mejor suerte o no. 

- Ambientes de suelos profundos y alguna lluvia oportuna, obtuvieron rindes de un 40% menos de la media que tienen anotado en sus campos. 

- Ambientes de suelos someros y sin lluvias los rindes fueron muy por debajo de lo esperado, un 70% inferior a la media de esos campos.

La pérdida de rinde descripta anteriormente se resume que en la zona se cosecharon 1500 kilos/ha. menos del objetivo de rinde. 

Cabe mencionar que los lotes presentaban en su mayoría un stand a cosecha muy bueno de acuerdo al objetivo de siembra y que los controles de malezas, a pesar de las dificultades para que sean eficientes, en general fueron satisfactorios. En el caso de insectos, hubo que hacer control de isocas en forma generalizada y en algunos lotes control de chinches. Lo que si hubo falta de control de arañuela roja, pero lo sequía fue tan grande que superó a esa plaga. 

Soja de segunda 
La campaña de soja denominada “de segunda” por su fecha de siembra principalmente está comenzando con rindes dispares. A diferencia de la “de primera” presenta en general un grano de mayor tamaño, por ende más pesado, pero falta desarrollo de la planta, pocas chauchas, para que los rindes generen un ingreso positivo a la economía del asociado. 

Se termina una campaña de soja con resultados negativos en sus ingresos porque al bajo rinde se le suma un precio que no cierra para los costos de implantación que tiene el cultivo.  
* Ingenieros Jorge González y Carlos María Mendiberri