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Falleció este viernes a los 96 años

El adiós a Hermes Rodríguez: destacado con la paleta y referente del Tortoni

15|05|20 22:27 hs.

Este viernes, a los 96 años de edad, falleció en Tres Arroyos Hermes Rodríguez. 


Seguro que el noble deporte de la pelota paleta estará de luto y aún más su querido Club de Pelota del cual Hermes, junto a sus hermanos Humberto y Hugo, representó desde los 16 a los 65 años en todas las categorías. 

Fueron campeones de la provincia durante muchos años, siempre representando a Club de Pelota, “eran una pareja con mucha garra en la que Hermes era el delantero, Humberto o El Chato como lo conocían el defensa en tanto Hugo el suplente –contó José Luis Rodríguez a LA VOZ DEL PUEBLO-. Papá era el único que vivía y el miércoles había cumplido 96 años. Ellos arrancaron en segunda categoría, subieron a primera y jugaron en veteranos hasta los 65 años. Eran una pareja que se complementaban muy bien, acá jugaron hasta con los profesionales a los que les ganaban o perdían por sólo un tanto”. Tan importante habían sido sus logros que en homenaje a ellos, y en vida, el Club de Pelota le puso a su frontón el nombre de Hermes y Humberto Rodríguez. 

Hermes además había sido empleado del Banco Provincia hasta que se fue del mismo con un retiro voluntario y luego terminó jubilándose. 

También Rodríguez estuvo al frente de la empresa propietaria de la sala del Cine Tortoni por poco más de 25 años, desde 1978 hasta 2003,

Su hijo José Luis recordó que "el cine pertenecía a su abuelo materno, Ocaña. Después, en 1978, quedó papá con Adolfo Pelegri y lo administraba mi padre junto a Juan Berreti. El cine se trataba de un emprendimiento familiar creado por Pedro Raposo en 1908 que pasó a llamarse Cinematográfica del Sud SA en 1930. En la década del 80 comenzó a decaer la venta de entradas, él se estaba endeudando y logramos convencerlo con mi hermana para que lo vendiese". 

Señaló que "él se sentía culpable de esto porque había sido un negocio de toda la familia –los Costa, los Ocaña, los Raposo- pero contamos con la buena suerte que en 2003 se lo adquiere otro fanático del cine, Ricardo Iturralde. Porque papá tenía miedo que sea convertido en una playa de estacionamiento”.