Sociales

Martín Rodríguez Blanco

“La gente ha valorado mucho las actividades artísticas”

26|04|20 17:54 hs.

Martín Rodríguez Blanco es director de la Academia de Danzas El Caldén y presidente del Club Español local. Como a todos, esta pandemia le ha obligado a modificar cuestiones fundamentales tanto de vida como de trabajo. 


Martín había estado este verano en el Festival de Cosquín por integrar el ballet Camin cordobés encargado de las aperturas, cierres y participación con algunos cantantes. Luego de esto tomó unas vacaciones para abocarse de inmediato a lo que fueron los espectáculos de la Fiesta del Trigo con la participación de su ballet. 

“Personalmente -cuenta- y como a todo el mundo me sentí sorprendido porque para la gente de mi generación esto no tiene precedente. Con 32 años nunca habíamos tenido que estar encerrados, ni resguardados de algo súper peligroso como esto”. 



En lo que respecta a la actividad del baile reconoce que “el impacto fue tremendo; porque luego de Cosquín prácticamente volví a Tres Arroyos para trabajar en la Fiesta del Trigo. Con todo lo que eso conlleva porque teníamos la representatividad del Club Español, lo de la Plaza España, el escenario con El Caldén, el participativo con este proyecto que diseñó la comisión de la fiesta; algo de muchas horas, de mucho ensayo. 

Termina eso y nos encontramos que no podíamos dar más clases, que no podíamos estar más en contacto con otras personas. Viste que la actividad que desarrollo se basa en los vínculos, el contacto y en todo eso que es grupal. Obviamente que tenemos posibilidades de bailar solos, de crear solos, pero bueno, en mi desempeño como docente se truncó a mitad de marzo”.

Reinventarse 
Su caso fue como el de casi todo el mundo entre quienes desempeñan tareas en el que la teoría y la práctica de algo necesita de una visualización. O sea, cómo hacer para evaluar, porque la propuesta de una coreografía se puede hacer pero el tema es el vivo. Al respecto Martín reconoce que “ésto nos sirvió también para bajar un cambio en algunos aspectos. Por ejemplo, el caso de El Caldén, te hablo en el caso del ballet mayor, yo propuse algo y los chicos produjeron solos, buscaron la herramienta solos, las que tenían, las que les he dado yo, las que aprendieron a lo largo de la historia artística de cada uno. Esto sí les sirvió para adaptarse y llevar la danza a otro nivel por no estar presente; fue un trabajo que surge a raíz de este aislamiento, por el comportamiento que tiene cada uno, no teniéndome enfrente a mí”. 

La forma en que hoy tiene estructurado el contacto con los cuatro grupos de danza, un poco adaptándose a los horarios y las cuestiones de cada uno, es particular. Además de ello, aggiornándose “a la situación actual. Por ejemplo con el ballet infantil, con el juvenil, se me dificulta el tema del vivo, de la videollamada; con ellos me manejo dándoles tarea, escuchar música, les mando un video pidiéndoles que lo repitan. A los varones, algo de danza para que ejerciten zapateo”, cuenta. 

En definitiva, estar presente y que los chicos tengan una oportunidad de cortar con el estar tanto tiempo sentado con su tarea escolar. Aquí él reconoce que no todos tienen posibilidades de un patio, por ello es la forma de “mandarles información y que ellos puedan repetir y distraerse. Eso con los niveles más bajos”. 

En tanto con el ballet mayor sigue dando las clases “los días estipulados: lunes, miércoles y viernes en el horario de tarde. Eso es también una excusa para vernos, también El Caldén es un lugar de vínculos muy importante y obviamente, como todo el mundo, nos extrañamos mucho. La aplicación Zoom nos permite hacer una clase y poder estar presente desde ese lado. Y con los adultos, que tengo el taller de folclore, también lunes, miércoles y viernes a las 20, les doy clase. Algunos están con sus parejas tomándolas, otros están solos, pero esto nos permite seguir haciendo danza. Unos recién empiezan y otros ya hace un tiempo que bailan, pero le hemos encontrado la vuelta para seguir aprendiendo”.   

Tiempo de pensar 
En el final y sabiendo de esta cuestión del Covid-19, Rodríguez Blanco piensa que “este momento que estamos viviendo el aislamiento nos permite pensar. 

Creo que todos los días tenemos una valoración distinta, un pensamiento distinto; por un lado agradezco todos los días el despertarme y agradecer todos los días el haberme dedicado al arte. Más allá de las consecuencias económicas que tanto en mi caso como el de colegas estamos pasando; agradezco el haberme podido dedicar a esto. Que sea una herramienta de distracción, de sanación por modo de vida. Con ella puedo estar ayudando y dándole herramientas a gente que está en su casa y no puede salir. Hoy en día, por esto que estamos pasando, la gente ha valorado mucho las actividades artísticas desde otro punto de vista. Esto es lo que necesitábamos los artistas para que la gente considere al arte, la música, la danza, la pintura como método de estar bien con uno mismo. Y a nivel sociedad ojalá este sea el momento del cambio, de pensar en el de al lado y en el del otro lado también -como pensamiento distinto-. Creo que si todos ponemos la cabeza en cero, si esto nos deja una buena enseñanza, nos vamos a resetear. Seguro que podremos apuntar a un futuro mejor para nosotros y los que vienen, yo lo vivo desde el arte pero es mi deseo en cuanto al mundo en general”, dice en el final.  


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Lo económico y el Club Español

La cuestión económica es algo sobre lo que también le preguntamos pues es lógico ver la manera que se enfrenta. Martín cuenta que en eso está “un poco la solidaridad. Yo trato con un montón de artistas del país y estamos trabados en lo mismo. En mi caso las clases que doy vía zoom son aranceladas si bien estamos haciendo un poco las clases ‘a la gorra’, pues tenemos que adaptarnos a la situación de cada uno, al bolsillo de cada uno porque a todos se nos desarmó. Te digo, además, que cuento con la solidaridad de la gran familia de El Caldén que en muchos casos siguen abonando la cuota como si asistieran a clase”. 

La academia tiene actualmente unos ochenta alumnos y Martín reconoce que esta situación tomó a todos casi sin preparación. Señala que es difícil en muchos casos sostener una clase vía computadora, como el caso de los más chicos, por tratarse de un público al que hay que darle actividades más recreativas, pues ya tienen obligaciones con las escolares. O el caso de la falta de señal por conexión, algo que Martín marca “por tener colegas que están en esto y siguen reinventándose para poder hacerlo”. 



 El Club vía Zoom 
En cuanto a la actividad del Club Español, que lo tiene como presidente, siguen desarrollando reuniones de manera virtual. Esto les ha permitido seguir en contacto pues de esta manera el elemento de conexión es vía Internet. 



Martín cuenta que al vivir con sus padres “no hay problemas de soledad. En este momento, además de estar leyendo, estoy escribiendo mucho sobre nuevos cuadros de danza. Desde el lado del Club cada uno tenemos una actividad, en mayor o menor medida esto se sigue realizando. En el caso de quienes están en Tesorería los servicios se siguen pagando, los balances hay que prepararlos; Héctor Somovilla y Andrea Tolosa son los encargados de esto al igual que la comunicación con la Federación de Clubes. Todo lo que se puede manejar vía Internet lo seguimos sosteniendo; estas reuniones por zoom lo permiten seguir haciendo. Las comunicaciones nos permiten hoy seguir trabajando tanto en el Club como en El Caldén”.