Opinión

Editorial

Claromecó

15|04|20 16:18 hs.

La República tiene procedimientos a través de los cuales los funcionarios que la conducen, toman decisiones. Esas determinaciones tienen efectos y producen consecuencias. Pueden ser de nuestro agrado o podemos estar en perfecto desacuerdo con ellas, pero no las podemos ignorar y menos, incumplir. 


La sociedad está sensibilizada por la cuarentena y por la incertidumbre que ella genera en todos los ámbitos de nuestra vida, incluso la más privada. Es por ello, que los hombres y las mujeres públicas tienen hoy más que nunca la responsabilidad del equilibrio y la sensatez. Ellos y ellas deben ponerse delante de los desbordes y las intranquilidades para apaciguar los miedos y temores. De ninguna manera soliviantarlos. Por otro lado, no hay razón alguna que justifique una modalidad tan anti democrática y violenta como el escrache. Por principio, como se expresó en nota de la dirección de este medio el día domingo pasado, la rechazamos, incluso si la razón de sus ejecutantes, los asiste. Se utilicen los medios que se utilicen, repudiando la desvergüenza que a veces se lee en las redes sociales y la impunidad anti republicana que allí se exhibe. 

La persona ingresante al balneario tenía autorización emitida por migraciones para realizar su cuarentena en la villa, esto fue rechazado por algunos residentes de allí y la imposibilidad de evitar el ingreso del ciudadano en cuestión, que luego terminó siendo lo que ocurrió, motivo la renuncia del delegado municipal. Delegado que tomo una decisión fundada en un argumentó loable pero equivocado. “…Motiva la presente el sentimiento de haber fallado a mis principios al no poder cumplir con el compromiso asumido de defender y cuidar a mi pueblo ante esta pandemia que estamos enfrentando…”, expresó en su carta de renuncia al intendente municipal. Es razonable que quiera proteger a los vecinos de la localidad en donde ejerce sus funciones, pero no tiene poder de policía, como tampoco atribuciones para desconocer una resolución del Ministerio de Interior. Nuestra simpatía o no por su persona, no debe oficiar de argumento para desconocer la ley. 

No sabemos si el fiscal utilizó sus influencias para obtener esa autorización, pero eso no es importante y es un argumento para relajar nuestra conducta serena, justificar acciones indebidas y ventilar viejas cuestiones. 

Lo cierto es que todo era evitable, si el buen criterio de todas las partes hubiese sido el argumento rector en lo ocurrido. Como lo ha expresado este diario a lo largo de esta circunstancia extraordinaria que vive el mundo y en él, nuestra ciudad, debemos estar más unidos que nunca, privilegiar el diálogo, la conversación y el cuidado entre nosotros. 

Vivimos en el mismo lugar, nos conocemos. Sigamos.