Opinión

Cuento

La leyenda del bagre caminante

12|04|20 11:19 hs.

Por Gaspar Millenaar (*)

Hace muchos años atrás en el pueblo de Tres Arroyos se escuchaban historias acerca de un monstruo que acechaba las orillas. Los pueblerinos sostenían que era una especie de bagre gigante con piernas humanas que le permitían salir del arroyo y atacar. Muchas eran las historias que circulaban pero solo los que habían tenido un encuentro cercano sabían de que se trataba en detalle. El problema es que ninguno había sobrevivido para contar su historia. Lo que sí estaba claro es que era destructor y tenía un apetito voraz. Y cada mes salía en las noticias que alguien aparecía muerto allí. 

Hasta que un día salió en las noticias !que hubo un triple ataque! Las tres víctimas tenían 9, 10 y 11 años. Estaban despedazadas y por supuesto, las familias muy tristes. 

Pero por suerte en ese pueblo vivían Ben y su hijo Pedro. Ambos eran apasionados por la pesca así que no dudaron en ir. Prepararon la caña, el ril y la carnada. Una decisión muy arriesgada pero para los conocidos "cazadores de monstruos de río", sería un reto. 

Partieron rumbo a la aventura y como buenos pescadores fueron a las 11.30 PM. Cuando llegaron tuvieron que bajar por una colina debido a que el arroyo quedaba debajo del puente. Lograron bajar, sacaron las cañas y comenzaron la pesca. De repente pica un pez en la caña de Pedro, el muy apasionado pega el tirón pero era un dientudo. 

A Ben se le ocurrió una idea muy ingeniosa, usar al dientudo como carnada pero aun así no picaba ese monstruo enorme, destructor y voraz. Solo picaban bagres pequeños, inofensivos y miedosos. Pasaron dos horas y no pasaba nada, ya era la 1.30 AM y de pronto pica un pez en la caña de Ben. ¡Es demasiado fuerte! grita Ben, así que Pedro lo ayuda. Forcejeando ¡logran sacarlo! ¡Es tan grande! dice Pedro. Y padre e hijo se abrazaron, luego lo midieron y media ¡2 metros!, tenía cuerpo de bagre, piernas humanas y raras escamas afiladas. 

Ellos sabían que aunque sea un asesino era parte de la naturaleza, así que lo liberaron y guardaron el secreto, jurando no volver a hablar sobre la criatura. A Ben y a Pedro nunca más nadie los vio, el pueblo no volvió a saber de ellos y cerca de los arroyos solo ven carteles que dicen "no acercarse a los arroyos, permanecer alejados 100 mts. a la redonda". 


(*) El autor tiene nueve años y reside en Rawson. Tiene familiares en Tres Arroyos