El Campo

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La cosecha de girasol viene livianita

29|03|20 17:59 hs.

La cosecha de girasol en la región tiene un 70% de avance y un hilo conductor bien marcado: la irregularidad de los rendimientos, producto de las erráticas lluvias que acompañaron al cultivo durante todo su ciclo. Así y todo, a la hora de trazar un panorama general, los ingenieros y productores consultados coincidieron en definir a la trilla como “normal” y a los resultados “entre un 15 y un 20%” inferiores a los esperados. 


A la hora de deshojar los capítulos del cultivo para explicar los resultados de la campaña girasolera surge otro aspecto distintivo. Las pepitas cosechadas son más livianas de lo habitual, condición que explica en buena parte la merma del rendimiento. Y no es más que una consecuencia de las características que tuvo el verano. Al girasol le faltó agua durante toda la campaña, pero las condiciones fueron más hostiles aún durante el llenado, y eso hizo que terminara su ciclo apurado, ofreciendo granos más livianos. 

“La cosecha, en general, no ha sido mala. Con un 70% de avance tenemos buenos rindes sobre la costa, de entre 2000 y 2500 kilos, y un poco inferiores en los campos más continentales en los que no llegamos a los 2000. Diría que estamos un 20% menos de lo que se cosecha habitualmente”, indicó Juan Ouwerkerk, presidente de la Cooperativa Rural Alfa. 

“En la zona más girasolera, Orense, San Francisco y la zona profunda de Cascallares, hay que hablar de una merma en los rindes respecto al año pasado de entre un 15 y un 20%. Tenemos campos en Gonzales Chaves en los que rindió alrededor de 2000 kilos, que es un muy bueno para esa zona”, comentó el ingeniero Gonzalo Rodera, asesor de la Cooperativa Agraria.

“Es cierto que hubo una merma, pero estamos ante un rendimiento normal. Al girasol lo ha ayudado que la seca vino más tarde, por eso los rindes no son tan malos”, completó. 

El ingeniero Rodera tiene un ejemplo muy claro de lo que fue la campaña girasolera. “Este año las lluvias fueron muy raras, y tenés campos que están pegados con mucha diferencia de milimetraje. Y eso es lo que explica los picos y pisos de rindes incluso en una misma zona. En Lin Calel se cosechó un girasol de 3000 kilos. Era un ciclo más largo, sembrado temprano y que agarró algunas lluvias. Al lado, otro híbrido rindió 2000 kilos, que no ligó esos golpes de agua. Ahí está la diferencia”. 

Cuestión de peso
El ingeniero Luciano Piloni tiene un escenario similar a los descriptos párrafos arriba. “En la costa el promedio estará en 3100 kilos, un 5 o un 10% inferior a los promedios de otros años. No tengo todavía datos de calidad, pero sí que los girasoles están saliendo un poco más livianos”, dijo.

En la parte somera, en promedio el girasol anduvo en los 2000 kilos, y también con granos livianos. En general son buenos resultados”, agregó. 

El ingeniero Darío Tumini, asesor de Nutrien AG Solutions, comentó que “el rinde en general es menor al promedio de cada zona, y están saliendo livianos. Pero pese a eso hay que decir que el girasol se defendió bien. Por las condiciones que le tocó, y los pocos milimetrajes que recibió, los rindes no son malos”.


Aunque aclaró: “Cuando sacás los costos, con bonificaciones de materia grasa y demás, los números te dan muy ajustados”. 

Si de pesos y bonificaciones se trata, en esta campaña los girasoles alto oleico han aprobado. “Están saliendo con buen peso y llegado a los requerimientos de oleico”, aseguró Piloni.

¿Razones? “Están hechos en campos profundos, en buenos ambientes. Y también coincidió que había pocas semillas y en varios campos estuvimos obligados a bajar la densidad entre un 10 y un 15%”, agregó el asesor privado. 

Es Tumini el que marca otra característica de la campaña. “Esta vez no tuvimos diferencia entre fechas de siembra. Generalmente, otros años, cuando ha llovido temprano, rindieron mejor los sembrados antes. Y cuando llovió más tarde, los mejores resultados los tuvimos con los hechos más tarde. En esta campaña no llovió ni temprano ni tarde. Llovió muy poco y además las lluvias fueron desparejas, entonces a todos los girasoles les faltó agua y sufrieron estrés”, comentó. 

Tecnología 
Yendo al análisis más fino de la campaña girasolera, el ingeniero Piloni destaca que, más allá de las cuestiones climáticas, el cultivo ofreció mucha respuesta a la aplicación de tecnología. “Tuvimos muy buenos resultados a la aplicación variable de semilla y fertilización. Es algo que nos está aportando mucha estabilidad de rendimiento e hizo que este año no se caigan tanto los rindes.

Y eso fue tanto para la zona somera como para la costa”. Y agregó: “En lo que es semillas se ve un ahorro y en lo que es fertilizante se observa un mejor uso. En promedio gastas lo mismo o un poco más, pero con una probabilidad de respuesta alta a esa aplicación”. 


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COOPERATIVA DE CASCALLARES: Rindes un 20% menores a lo esperado 

Los socios destinaron una superficie muy similar a la de la campaña pasada, y después de un verano que comenzó bien desde lo climático, pero no acompañó en los momentos clave para los cultivos de gruesa, el girasol parece ser el que mejor parado va a salir en la foto de esta campaña. Principalmente porque el asociado destina los mejores lotes a este cultivo motivado porque el ambiente en el que se siembra puede asegurar un piso de rinde favorable, algo similar pasa en el maíz, en cambio cuando a la soja no le llueve no encuentra un piso de rendimiento, independientemente de la calidad de suelo en que este cultivada. 

Aún no se ha terminado la trilla de girasol y lo que está cosechado hasta el momento viene promediando rendimientos medios para la zona, con mucha variación entre lotes. 

Se han producido mermas principalmente por falta de condiciones para un buen llenado de granos. Faltaron lluvias oportunas en febrero/marzo que precipitaron la madurez del cultivo con la consecuente pérdida de rendimientos potenciales y estimados. 

Las predicciones antes de la cosecha se encontraban un 20% por encima de los rendimientos que hoy estamos obteniendo. Podemos mencionar pisos de rinde de 1500 kg/ha y picos de 3200 kg/ha en los lugares donde las lluvias o el ambiente acompañó un poco más. 

En algunos casos, sobre el final del ciclo hubo que realizar tratamiento contra isoca medidora.

Es importante tener en cuenta que aquellos lotes que tengan aplicados herbicidas clearfield van a estar muy limitados con los milímetros de lluvia que se requiere para que el residuo no afecte a los cultivos de fina que se van a sembrar. 

 * Ingenieros Carlos María Mendiberri y Jorge González  


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La BCPBB estima un rinde promedio de 1900 kilos en su área de influencia 

La Bolsa de Cereales de Bahía Blanca estimó una producción de 1,01 millón de toneladas de girasol, cifra 20% menor que la campaña anterior, con un rinde promedio de 1900 kilogramos por hectárea en las áreas que comprende a los distritos del oeste, suroeste, centro y sur de la provincia de Buenos Aires y un sector de La Pampa. 

En el segundo Reporte Agrícola de marzo elaborado por el Equipo de Estimaciones Agrícolas, la entidad explicó que la disminución es “consecuencia de la reducción del 8% en el rendimiento estimado y la caída del 12% en la superficie cosechada, con respecto a la campaña pasada”. 

“La sequía y tormentas de granizo en zonas puntuales fueron las causas de la reducción del área cosechable”, puntualizó la Bolsa bahiense. 

Indicó que el “el 55% de los lotes se encuentra en madurez, mientras que el 45% restante ha sido cosechado”. 

“Las precipitaciones registradas durante la segunda y tercera semana de marzo retrasan la madurez y las labores de cosecha del cultivo”, agregó el informe. 

En cuanto al rinde estimado se informó que “se espera un promedio regional de 1900 kilogramos por hectárea, un 8% por debajo de la media del ciclo 2018-2019 de 2100 kilos”. 

En el caso de la zona norte el documento indicó que “se estima un promedio de 2400 kilogramos por hectárea, mientras que en la zona centro, 1850 kilos”. 

Por su parte en la zona sur la entidad estimó el rendimiento en “1100 kilogramos por hectárea” al agregar además que los departamentos pampeanos de Atreucó y Capital “se destacaron con rindes de 1600 y 1400 kilos”. 

“Los efectos de la sequía fueron más intensos en los partidos de Bahía Blanca y Coronel Rosales donde se proyectan rindes inferiores a 800 kilogramos por hectárea”, agregó el documento.