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Opinión

Desde la Redacción

Paciencia y esperanza, juguemos a la “ciudad infectada”

29|03|20 09:05 hs.

Por Quique Mendiberri 


Para los que vivimos en Tres Arroyos, una de las formas en que podría darse la lucha contra el coronavirus es en el plano de las costumbres. O sea, tenemos que vivir cómo si todos estuvieran infectados, menos los que están bajo nuestro mismo techo. Acostumbrarnos a no salir más que para comprar comida, cuidar a un familiar o resolver alguna urgencia para la que, previamente, debemos ser autorizados por el sistema, de lo contrario quedamos expuestos a inéditas multas, secuestro de nuestros vehículos y hasta demoras en alguna comisaría. 

A lavarnos las manos diez veces más de lo que solíamos hacerlo. Caminar descalzos en casa y cuidar que a nadie se le ocurra salir. 

A esperar ansiosos el destino de nuestros sueldos o haberes, sobre todo la masa laboral que sirve al sector privado y la informalidad, para quienes la intervención del Estado aún no fue definida en forma absoluta. Y para los que ya lo está anunciada, a esperar que se cumpla. 

A llevar toda esa masa de nervios en nuestros hombros y, encima, mantener la paz y el orden en la familia o simplemente en casa, para los que están solos. 

Todo eso en días. 

Ahora Toda nuestra vida gira en torno a la curva de contagios, a la incertidumbre de nuestro trabajo, al país que encontraremos en la calle después del Covid19. Una nueva costumbre en nuestros hábitos es el único antídoto. 

Lo dijo Luz desde China, el país donde nació la enfermedad y también la esperanza de su desaparicion. Una tierra muy distinta a la nuestra. Con un pueblo respetuoso de las órdenes del Gobierno por más que toque en la tarde previa al Año Nuevo, ya sea por conciencia o miedo a sufrir su espada de Damocles. Tal vez, la única gran diferencia trascendente con respecto al mundo occidental. 

Por eso, en una sociedad como la nuestra, empezar de atrás para adelante, como puede ser cuidarse de algo que aún ni siquiera llegó al distrito, para algunos resulta increíble y hasta avasallante. Al punto tal, que termina conduciendo al individuo a vivir situaciones peligrosas motivadas por un juicio apresurado, rebeldía, ignorancia o miedo. 

Si el Estado es el único garante del cumplimiento del aislamiento, los ciudadanos también deberán asumir y aceptar la existencia y uso de su poder en pleno.  

¿Cuándo volvemos? 
Paciencia. Está comprobado científicamente a través de la experiencia compartida a LA VOZ DEL PUEBLO por Procaccini en Beijing, que, en una sociedad con respeto y confianza por la acción del Estado como ocurrió en China, en 45 días se puede volver a trabajar y empezar a recuperar nuestras antiguas costumbres. 

Esperanza ¿Cuánto podría demandar hacerlo en Argentina? 

En un país que, a pesar de la crisis económica grave que está atravesando, hoy es foco de elogios internacionales por el momento y la decisión en que fueron tomadas sus medidas preventivas, no tendría que tardar mucho más que en la experiencia oriental. 

Sin embargo, ahora le toca a cada vecino jugar a la “ciudad infectada”. Cuidarse y no salirse de las reglas que impone nuestro sistema, por más que Tres Arroyos siga con cero casos sospechosos. 

Un juego imaginario en el que cuesta mantenerse con vida, con la psiquis y la realidad de cada uno como elemento extra, pero en el que si lo logramos, cuando la partida sea real, estaremos listos para ganarla.