En suelo Argentino. Mariana Santini camina por los pasillos del aeropuerto de Ezeiza

La Ciudad

Final feliz para el angustiante viaje desde EE. UU.

“Cuando Mariana llegó, tocó el suelo argentino y lloriqueaba”

28|03|20 08:35 hs.

Las dramáticas noticias sobre el coronavirus se tomaron una pausa para los tresarroyenses en la mañana de ayer. Eran las 7 cuando arribó a Ezeiza el avión que trajo a Mariana Santini, la joven de 21 años, a la que le cancelaron su vuelo de regreso programado para abril y temió no poder volver a nuestro país, como le terminó ocurriendo a varios de los 50 jóvenes que reclamaban lo mismo con ella en el aeropuerto de Miami. 


Cabe recordar que el pasado lunes, Santini viajo desde Idaho, donde estaba desde diciembre trabajando y estudiando inglés en los Estados Unidos, hacia la ciudad de Miami, para ver si lograba entrar en alguno de los últimos tres vuelos de retorno a nuestro país que Aerolíneas Argentinas (la única empresa que está entrando) había confirmado antes del cierre definitivo de fronteras dispuesto por el Gobierno, como medida para evitar la propagación de Covid19. 

En ese sentido, hoy arribaba a nuestro país el último viaje previsto por AA desde ese destino de Estados Unidos (el único del que estaban partiendo aviones hacia nuestro país), hasta cuando el Gobierno determine el fin de la cuarentena total. Una fecha que, desde el seno de AA, no estimaban hasta antes de fines de abril o mayo. 

En una entrevista que este diario realizó con Santini el martes, la joven, hija de la doctora Carina Calarco (ex funcionaria de la Fiscalía local) y Alberto Esteban Santini, reconoció estar “desesperada” ante la posibilidad de no poder volver a reencontrarse con su familia al menos hasta mayo, ya que en la lista de ingresos a los últimos vuelos, no había un criterio que le garantizase un lugar. 

Finalmente, su nombre apareció entre los pasajeros designados para uno de los dos vuelos programados para el jueves y todo fue alivio entre los suyos. “Por suerte todo salió bien. Fue un vuelo perfecto. Al llegar al aeropuerto, dividieron a los pasajeros según su destino en Provincia de Buenos Aires, CABA e interior. Les tomaron las temperaturas, firmaronuna declaración jurada, y les permitieron salir determinando el domicilio. Esa información pasa a la jurisdicción en la que Mariana va a estar, que en este caso es Mar del Plata, y controlan que la cumpla desde allá”, explicó ayer a LA VOZ DEL PUEBLO Karina Calarco, su mamá. 

Lógicamente preocupados por el riesgo de contagio de Covid19, Martín, su hermano mayor, acondicionó el auto en el que fue buscarla para garantizar la cuarentena en la ciudad de Mar del Plata, donde ya está aislada esperando el paso de los primeros 14 días. “Su hermano aisló todo el auto con una máscara que inventó y hace para los hospitales. Al auto lo aisló con nylon para todos los asientos y la división entre el conductor y ella que va a atrás”, indicó.


Aislada. Martín, el hermano de Mariana preparó un auto para llevar a su hermana a Mar del Plata


“Gracias totales” 
Ya con su hija en Argentina, Calarco siente que el cuerpo de le afloja y, pensando en la gente que la acompañò en estos días, emula a Gustavo Cerati en su último recital con Soda Stereo, “gracias totales”, dice emocionada. 

“Estoy totalmente agradecida a todos los que me acompañaron, los que rezaron, los que tiraron buena energía, que pusieron su granito de arena para sostenernos”, dijo la ex instructora judicial de la Fiscalìa de Tres Arroyos y hoy miembro de la Justicia Civil de Necochea.

“Ella cuando llegó al suelo argentino, se apoyó y llorisqueaba. Sentía que necesitaba estar en el país en este momento tan angustiante para todos. En su patria y en su casa. Por eso muchísimas gracias a todos, compañeros, amigos, conocidos y a los medios que me dieron la posibilidad de comunicar esto”, agregó haciendo referencia al fin de la experiencia de su hija en Estados Unidos, a donde fue en diciembre para trabajar y estudiar inglés y, en el tramo final, terminó viviendo una odisea con la incertidumbre de su vuelta. 

En esos días, vivió en una casa con otros doce jóvenes compatriotas que vivían la misma situación. Durmió en la cama que sobraba en una casa alquilada por ellos hasta ayer, la cual le fue ofrecida al tomar contacto con el grupo. 

Un detalle de la historia que su madre consideró positivo, “la angustia compartida se solventa mejor y eso creo que a ella también la ayudaba. Ahora va a ser su cuarentena en Mar del Plata, donde se extremaron los medios para estar bien, y no tome contacto con algo que ponga en peligro su salud o la de terceros”, señaló en el cierre.