Siempre con una sonrisa, así es Mayra Jordán aún sin el piano cerca

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Mayra Jordan

“Siempre soñé con ese momento”

23|02|20 18:56 hs.

Todo ciclo tiene un final pero en el caso de Mayra Jordan es un paso más en su vida. Ya más relajada y como ella misma dice “luego de tomarme unas vacaciones” nuevamente está en marcha. 


Pasado ese 20 de diciembre de 2019 que seguro quedará guardado como uno de sus mejores recuerdos, le contó a LA VOZ DEL PUEBLO el camino recorrido. 

Es que para llegar a recibirse de profesora de Piano debieron pasar en el Conservatorio “unos 13 años, arranqué a los 10. Haciendo piano y guitarra, ya había empezado con clases particulares a los 8 de piano y cuando me anoté en el ‘Conser’ lo hice en guitarra también porque me llamaba la atención. Quería probar”. 

Al piano llega por gusto propio ya que no tiene familiares que lo toquen “sí ahora más chicos. Siempre a mi familia le gustó la música, en mi casa siempre está sonando. Pero en realidad fue porque mi papá cuando era chica viajaba mucho por trabajo. Yo me ponía muy triste cuando me enteraba que él se iba y esto surgió como una idea de mi mamá para distraerme en esos días. Entonces en uno de los viajes de él yo tenía un contacto y empecé para que cuando vuelva mi papá yo tuviese algo para tocar. Y bueno me encantó… seguí y acá estoy” –cuenta mostrando una gran sonrisa-.

Inicio 
Luego de tanto tiempo transcurrido Mayra recuerda que cuando se anotó en el Conservatorio Provincial de Música tresarroyense eligió el piano y la guitarra. Estos se comienzan a tocar desde el inicio además de las clases grupales, que son las de lenguaje musical –como la parte de aprender música, cómo escribirla, entre otras-. Pero todo eso desde el instrumento que se elige; “yo lo hice con los dos. Pero cuando arrancás de chico, hasta los 14 años, son tres años de taller y tres de ciclo medio –la formación básica son de seis años- y si lo hacés de los 14 en adelante es el Foba (formación básica adultos) que es la misma idea de la instrucción pero en 3 años. Porque se presupone que es la misma idea aplicada a adultos; una vez que termina la formación básica podés entrar a hacer tecnicatura o profesorado. Cómo yo arranqué de chica la mía fue de seis años y después comencé la carrera”.

Son muchos años los transcurridos por Mayra en el Conservatorio, ya que lo que ella hizo fue un Profesorado de Instrumentos pero también se puede cursar el Profesorado en Educación Musical. En el primero, en el último año la manera de rendir el examen final es dando un concierto que “fue lo que yo hice el 20 de diciembre del año pasado. Ese fue el examen final de carrera; todos los años vos tenés diferentes obras de compositores de distintos estilos que vas haciendo. Pero en el cuarto año para recibirte hay que dar un concierto, digamos que debés de bancártelo por uno mismo”. 

El concierto 
En el caso de la instancia final la elección del concierto se lo dejan al alumno bastante libre; “por ejemplo lo que hice yo fue elegir el repertorio –cuenta-. Si querés hacer obras sólo de piano podes o si elegís de cámara, con otros instrumentos, otro piano, a cuatro manos o con orquesta que es lo que yo elegí. Yo toqué dos obras, una sola (de Gershwin) y otra con la orquesta del Conservatorio (de Beethoven) pero no es que sea solamente así”. 


Un momento de concentración, como toda la noche


Y agrega que “el trabajo de preparación fue una locura, fue increíble. Jamás había hecho algo así, creo que la orquesta fue la primera vez pues fue un concierto de Beethoven (el Nº 3, en do menor opus 37) para piano y orquesta donde el primero cumplía el rol del solista. Nunca había hecho una obra de tamaña magnitud, dura 40 minutos eso… Es mucho, mucha música, tiene tres movimientos, es hermoso, intenso. Yo durante todo el año pasado intenté hacer todo un trabajo mental para ese momento y hay que poder controlar los nervios, la ansiedad. Yo ese concierto lo empecé a estudiar en octubre de 2018, fueron un año y cuatro meses”. 

Cuenta que lleva mucho estudio de su parte por reconocer que es lo más complejo que ha tocado “un desafío bastante grande” al que la orquesta se incorporó en los ensayos sólo dos meses antes del 20 de diciembre. Pero esos últimos diez días antes del concierto fueron más que intensos. “Yo al piano que hay en el Salón Blanco lo conozco pero adaptarme bien y con gente tocando alrededor es otra cosa. Acostumbrarnos a la acústica de la sala, a que todos nos escuchemos, el ver al director Juan Marcos Rodríguez por las entradas y que él pudiese hacerlo con el resto de la orquesta. Había compañeros míos, profesores; para mí fue de los momentos más lindos de mi vida. Pasa que yo desde muy chica estoy en esto y siempre como que soñé con ese momento. La primera obra que toqué sola es una que había escuchado hace años y me enamoré ‘Rhapsody In Blue’ de Gershwin. No es original para piano solo, lo que toqué fue como una reducción, es como para banda de jazz y piano. Me pareció hermosa, le dije a mi profe ‘yo antes de recibirme tengo que tocar esto’ y llegué. Para mí el concierto fue una locura porque yo soy parte de la orquesta del Conser desde hace siete u ocho años, son mi familia también un poco. Son gente que yo quiero mucho y para mí haber terminado esta etapa tocando junto con ellos fue lo mejor; fuimos creciendo juntos en todo sentido, musicalmente también”. 

Reflejando que en esta etapa de su vida todo ha estado presente: familia, amigos, compañeros del conservatorio, profesores y la orquesta del mismo. Pero fundamentalmente que en todo este tiempo con sus jóvenes 23 años su pasión por la música y la seguridad de sus ideas claras siempre la llevan adelante. 

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Familia, afectos, compañeros, todos juntos en una noche
El tiempo de ensayo para este concierto fue muy grande además del contacto visual y el lenguaje corporal “da indicios” cuenta Mayra. Para eso está el director “pero como en este caso estaba cumpliendo también el rol de instrumentista era una mezcla. Por eso yo estaba en el medio, había finales de secciones donde generalmente el piano tiene bajada de muchas notas y yo como que corporalmente les daba el indicio de cuando tenían que caer y cuando eso se logra está buenísimo”. 


Junto a sus compañeros de la orquesta del Conservatorio de música formada por alumnos y profesores


Para Mayra todo cambió, fue como el cierre de una etapa “de las más lindas de mi vida de lo que yo elijo hacer. Fue una mezcla de emociones, de los ensayos había días como que no me salía nada y otros que sí. Salía muy cansada, muchas tensiones, sabía que venía familia mía desde muy lejos por ese momento y para mí era importante que estén”. 

Porque en el caso de Mayra lo estaba haciendo ante una mesa examinadora, amigos, familia y público algo que ella misma reconoce que nunca “la pasé mal. Siempre tuve o he tratado como de tener en mi cabeza de que la música es un disfrute; ello gracias a mi profesora Claudia Sexto porque es su manera de verla. Y ese día, el 20 de diciembre, lo quería disfrutar y también lo previo; no que llegue el 21 y diga ya pasó y la pené. Porque era un cierre para mí y que el Salón Blanco estuviera lleno de gente para mí fue muy loco entrar y ver eso porque sabés que esas personas están por vos, para hacerte el aguante. Ellos saben lo que significa llegar a ese momento entonces no lo viví como una situación de examen; para mí fue tocar una vez más lo que yo había preparado y estudiado durante este tiempo y que además con obras que me llegan mucho. Al punto tal que yo toqué de memoria y mis dedos normalmente se me endurecen cuando empiezo pero los sentía totalmente flojos, era increíble. En un momento me abstraje tanto que pensé que me perdería pero fue un segundo, me sentí tan tranquila tocando, pude disfrutar tanto de lo que estaba haciendo que fue increíble. No creo que hubiese podido disfrutarlo más, fue reloco. Es lindo ver una sala llena de gente que te quiere y quiere que te vaya bien”, señala en el final. 

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Su proyecto a futuro
Lo que viene a partir de ahora para Mayra Jordán luego de recibirse de profesora de piano es dar clase en colegios de cualquier nivel o en conservatorios. El título la habilita para enseñar como profesora de música en colegios de nivel Inicial, Primario y Secundaria. 



El día a día de hoy es “seguir estudiando igual –cuenta riéndose-. Me tomé unos días necesarios porque hacía falta un poco de descanso. Pero mi idea, en cuanto a proyectos, siempre desde que arranqué la carrera es que quería seguir estudiando cuando termine. Lo que tiene la música es que jamás terminás, jamás llega un punto en el que digas ‘bueno ya está, ya sé’, creo que todo músico está siempre tratando de mejorar, espero. Fue mi mirada y mi idea es empezar a viajar para tomar clases con pianistas con algunos ya me he contactado y comenzaría el mes que viene. Por suerte han sido pianistas que han venido a la ciudad, porque la Cooperativa de Pianistas los hemos traído y eso está bueno por estar en ese grupo lo que me ha permitido contactarme con esas personas. A Tres Arroyos han venido los mejores pianistas que tenemos en el país y que yo admiro pues ellos viajan por todos lados dando conciertos y enseñando. Yo espero que me pase lo mismo, pero lo importante es nunca dejar de tocar. No perder eso de regularmente sentarte al piano y tener ese espacio. Entiendo que a veces las realidades llevan a que eso vaya pasando a otro plano pero siempre tuve en claro que no quiero que me pase a mí, no quiero dejar de tocar ni estudiar. De conocer otras miradas, de mejorar, es algo que amo y disfruto mucho. La música en mi vida siempre sigue ahí… aguanté solo 15 días sin tocar –dice mostrando con su sonrisa-; es como que mi cuerpo me pide volver…”.