La foto del casamiento es guardada como un tesoro por la pareja. “Nos la sacó Cardinalli, que tenía

La Ciudad

Más de siete décadas juntos

El matrimonio eterno

23|02|20 11:06 hs.

“Recontracasados”. Es la mejor definición que le cabe al matrimonio Ortiz y es autoría de los bisnietos, quienes la escribieron en el cartel que adornó el auto que llevó a Héctor y Nidia de la Iglesia a la fiesta con la que celebraron sus siete décadas juntos en 2018. Era la cuarta vez que la pareja sellaba su amor frente al altar. Se casaron por primera vez el 21 de febrero de 1948, y repitieron la ceremonia al cumplir los 50, 60 y 70 años juntos. Lo cuentan entre risas, se los ve felices y saludables. Y con satisfacción dicen que están preparando un “viajecito” para festejar el 72 aniversario de su unión, que se cumplió el último jueves. 


Héctor tiene 93 años, Nidia 89, aunque sus aspectos, buen humor e impecables memorias, desmienten al calendario. No hace falta indagar mucho para que, entre risas y emociones, el matrimonio empiece a desandar tanto tiempo vivido junto. Así, la charla en la sencilla y prolija casa de la calle Paso toma vida propia. 

- Nidia: Nos casamos en el 48, después de estar tres años de novios. Tenemos dos hijos, el varón ya está jubilado y la mujer, que es enfermera, se jubila un día de éstos. Y nos dieron cuatro nietos y cuatro bisnietos.

- Héctor: Cumplimos 72 años de casado, pero en total serían 75 años juntos. 

- Nidia: Fue mi primer novio. 


Héctor y Nidia sostienen el cartel que les hicieron los bisnietos para cuando cumplieron los 70 años de casados, en 2018 y renovaron los votos (Juan Berretta)


- Héctor: El único. Lo nuestro fue amor a primera vista. Yo era acomodador en el cine Tortoni, y el día que la vi, empecé a “trabajar”. 

- Nidia: Yo trabajaba frente al cine, en lo del doctor Calabrese, el padre del doctor de ahora. Y me encantaba ir a la matiné.

- Héctor: Cuando nos casamos me despidieron del cine y el padre de ella me hizo entrar a la fábrica Istilart, donde trabajaba él. Yo le tuve que pedir permiso tres veces por Nidia. La primera para visitarla como novio, la segunda para comprometernos y la tercera para casarnos… Eran otras épocas. 

“Yo veo que ahora las parejas están tres meses y ya entran en crisis, y se separan. Es una lástima, no sé qué pasa. Nosotros no hemos tenido crisis, ni profundas, ni poco profundas”, dice Nidia


- Nidia: Cuando nos casamos alquilábamos una casa en la calle French al 100, al lado de la casa de los padres de él. Teníamos poca plata. Una vez que tuvimos el varón nos fuimos a vivir con mi papá. Después nos pudimos hacer una casita en la esquina de Bolívar y Azcuénaga, frente a la plaza, y después ya compramos acá.

- Héctor: ¿Si tuvimos crisis fuertes? No, nunca tuvimos una crisis. Las discusiones normales.

- Nidia: Yo veo que ahora las parejas están tres meses y ya entran en crisis, y se separan. Es una lástima, no sé qué pasa. Nosotros no hemos tenido crisis, ni profundas, ni poco profundas. Sí hemos tenido desgracias, como fue la muerte de mi nuera, en un accidente yendo a Reta, en el camino de tierra. 

- Héctor: Mi nieto tenía 9 años y en el accidente perdió el bazo y un riñón, y hoy tiene 44 años y pesa como 100 kilos. Es un toro. 

- Nidia: Otra brava que pasamos fue, hace unos diez años, cuando él estuvo en terapia intensiva y los médicos me decían que ya no había nada para hacer. 

- Héctor: Estuve un mes internado en terapia. Entré por una operación en el intestino y la cosa se complicó. Pero acá estoy, jajaja.

- Nidia: Creo que llegamos bien hasta esta edad porque siempre la intentamos pasar bien. A él le gusta mucho la joda, los viajes, disfrazarse… Para Navidad se disfraza de Papá Noel. Después tiene un disfraz de esqueleto. 


La foto del casamiento es guardada como un tesoro por la pareja. “Nos la sacó Cardinalli, que tenía el local sobre la calle Colón”, recuerda Nidia. “Qué cambiados que estamos”, aporta Héctor entre risas


- Héctor: Yo me divierto mucho. Cuanto más alegre es uno, mejor. 

- Nidia: Vamos mucho a las cenas y bailes del Centro de Jubilados. Nos gusta mucho bailar. Una vez, en Córdoba, ganamos un concurso de lambada. Y nos gusta viajar, hemos recorrido el país, desde hace 40 años que viajamos con Venecia. Debemos ser los primeros clientes que tuvo (Jesús) Barbagallo.

- Héctor: Y cuando nos volvimos a casar, elegimos hacerlo en la catedral de Bariloche y después en Trelew. La última vez nos casamos acá en Tres Arroyos. 

- Nidia: A los 50 años renovamos los votos en Bariloche. A los 60 en Trelew, estábamos en uno de los viajes que nos gusta hacer y Mabel, la señora de Barbagallo nos salió de madrina. Y a los 70 años renovamos los votos acá, con el padre Roberto, en la Iglesia del Carmen, donde nos casamos por primera vez. 

- Héctor: Me casé cuatro veces, pero no creo en Dios. 

- Nidia: Es verdad, ésa es una de las cosas por las que discutimos. Cuando él dice que no hay Dios yo me enojo.

“Sería bravo que ella se me fuera. No nos imaginamos cómo sería vivir si el otro. La verdad, yo sé qué haría si ella me faltara. Soy egoísta, porque me quiero ir primero yo”, asegura Héctor


- Héctor: Pero si hubiera un Dios no pasarían las cosas que pasan hoy en día. Igual, yo la acompaño a la iglesia. 

- Nidia: Por política no discutimos porque yo no soy partidaria de nadie, así que no hay discusión. Y por fútbol tampoco, él es fanático de Racing y de Villa. Yo voy a la cancha, lo acompaño a ver a Villa, pero no entiendo ni cuándo es foul. 

- Héctor: Yo, entre otras cosas, fui el fundador de la escuelita de fútbol de Villa. Mi nieto es el Chino Irigoin, que hasta el año pasado jugó. Y ahora también ya está jugando el hijo de él, mi bisnieto. 

- Nidia: El también fue fundador de los bomberos voluntarios. Y fue concejal por el peronismo durante la intendencia de Correa. 

- Héctor: Hemos hecho de todo. Y estoy jubilado desde el 83, de la Escuela Técnica, donde era maestranza.

- Nidia: Mirá si hemos vivido cosas juntos. Yo cuando veo por televisión que una pareja dice: “llevamos 50 años de casados, ¡¡¡Es una vida!!!”, me río. ¿Una vida? ¿50 años? No, no, les falta un montón para que sea una vida. Miranos a nosotros, jajaja. 

- Héctor: Pensá que nos casamos yo con 21 y ella con 17. Es toda la vida. Y la hemos pasado bien, no nos podemos quejar. 

- Nidia: Una señora muy católica me dijo una vez: “el día que se vaya uno de los dos, se tiene que ir el otro también. Porque el que quede no va a poder vivir”. Tengo amigas que han quedado viudas y no sé cómo han podido seguir adelante. Yo sé que no podría. 

- Héctor: Sería bravo eso. No nos imaginamos como sería vivir si el otro. La verdad, yo sé qué haría si ella me faltara. Soy egoísta, porque me quiero ir primero yo. 

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Mirtha Legrand y el enojo de Cafiero
Nidia es fanática de Mirtha Legrand desde siempre, y años atrás acostumbraba a ir al estudio a presenciar los almuerzos de la diva. “Yo tenía comercio de ropa y aprovechaba cuando iba a Buenos Aires a comprar mercadería para ir a ver el programa”, cuenta. En una oportunidad Héctor la acompañó y protagonizó una curiosa situación en el estudio de TV. 

“El se vino conmigo al canal y justo estaba de invitado Antonio Cafiero (abuelo del actual jefe de Gabinete de Alberto Fernández e histórico dirigente peronista fallecido en 2014). Cuando lo estaban presentando, Héctor dijo desde la tribuna: ‘cuéntele a la señora lo que decía Perón de usted’. Cafiero se dio vuelta enojado y preguntó quién era el que estaba hablando. ‘Perón decía: Antonio es un buen muchacho, pero si lo mandan a hacer mandados pídanle el vuelto porque se lo queda’, le dijo. Y Cafiero se puso como un tigre, le dijo que lo iba a denunciar, que le iba a hacer juicio”, cuenta Nidia. 

Héctor no se hizo mucho problema, bajó de la tribuna y se fue del estudio. Aunque antes, mientras que Mirtha le pedía que no se fuera, le dijo al político su nombre y apellido y dónde vivía. A todo esto, Nidia, muerta de vergüenza, se hizo que no lo conocía y se quedó un rato más. 

“Yo estaba desesperada, si Cafiero nos hacía juicio íbamos a perder la casa, que era lo único que teníamos”, recuerda ella. Al rato, también abandonó el estudio y se reencontró con Héctor afuera del canal. 

Antes de regresar llamaron a su hija, que estaba en Tres Arroyos viendo el programa y les contó que no iba a pasar nada: “Al rato alguien lo llamó a Cafiero y le dijo que no le hiciera caso (a los dichos de Héctor) porque era alguien mandado por Alberto Pierri de La Matanza (en referencia al también político justicialista)”. 

Los dos se rieron con ganas al escuchar eso, porque nada tenía que ver con la realidad. “Yo le dije eso a Cafiero porque era la verdad y porque nunca me gustó. Yo soy peronista, parí el peronismo en 1944, él no. El no era peronista”, dice Héctor con vehemencia.