Lola Sandoval, en el patio de La Casona (Horacio Arbasetti)

Sociales

Para Lola Sandoval, el tango es una cuestión social

“Las historias en La Casona las siento como si fuesen de mi casa”

26|01|20 09:31 hs.

Texto y fotos Horacio Arbasetti

Y un día Lola Sandoval volvió a La Casona. Ese espacio que tantos recuerdos le trae por su familia, ya que los Perusín lo son. Un momento antes de comenzar con la rutina de su seminario de tango recibió a LA VOZ DEL PUEBLO. 

En el espacioso patio de la propiedad de avenida Rivadavia 641 se prestó a contar cómo se dio su llegada acá y los recuerdos que le trae. Lola cuenta que baila desde los 3 años, hizo ocho años de danza clásica siendo este un momento muy especial de su vida y “después la abandoné porque entré en el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata, donde nací y vivo. Ahí hice música pero los horarios no me daban y fue o te dedicás a la danza clásica o al bachillerato y otra idea”. 

En el Bellas Artes realizó toda la etapa secundaria, estudió violín, contrabajo, pero ya “los últimos años necesitaba volver a bailar. Siempre hice cosas extras, bailé contemporáneo un par de años y después, en el último de la secundaria, encontré el tango. Fue como de hobby, a ver cómo era y me enganché mucho y a mitad de 2009 ya estaba ayudando a mi profesor en las clases. Eso me dio como un montón de herramientas y empuje para profundizar, ayudándome un montón a estudiarlo”.


“El círculo de relajación” previo al comienzo de una de las jornadas del seminario de tango


Encontrar “el grupo” 
Volcarse al tango desde tan joven resulta algo más que particular, pero en el caso de Lola “a mi me pasó cuando entré a milonguear. El tango también es una cuestión social y a todes les pasa. En mi caso me encontré con un grupo de gente súper abierta, amigada con compartir con gente joven, gente grande y de distintos ambientes en el grupete que tomábamos clases y milongueábamos había un abogado, una psicóloga, una diseñadora, yo y mi hermana que también se prendió. Se formó como un intercambio generacional dentro del espacio milonga. Después, cuando seguimos nuestra generación se mezcló en esto. El tango es algo cultural, popular, entonces es un fenómeno social que se modifica permanentemente. Está el costado ‘tradicional’, que muchas cosas no admite. Entonces hoy en día hay como una brecha generacional que está notándose un poco más que cuando yo empecé, en ese tiempo estábamos todes juntes compartiendo. Y hoy en día está un poco más sectorizado, eso se nota a la hora de vincularse fundamentalmente en la milonga”. 


Lola Sandoval, en el patio de La Casona, nos fue indicando cada lugar de la misma. “Esa lo que ahora le llaman la Sala del Medio, era la pieza de Polda y Luisa. Esta que está allá era la cocina de Teresa, que es ahora donde se hace teatro”; recordó hasta el lugar donde Polda tenía el taller y la máquina de bordados, “después allá adelante, donde está la barra, era como la sala donde se recibían las visitas…”


La relación con Tres Arroyos 
Cuando comienza a contar su vida y relación con nuestra ciudad mira permanentemente para La Casona. Y no es para menos. “Mirá, mi abuela es de Tres Arroyos, hija de Isabel Perusín, que eran los dueños de La Casona. Entonces yo vengo acá, en realidad siempre lo hacemos, a Claromecó a veranear, yo desde bebé. Y de La Casona tengo un montón de historias contadas por ella, por toda mi familia a pesar de haber nacido, crecido y vivido siempre en La Plata. Pero mi lazo con Tres Arroyos viene desde ahí, imaginate que cuando se inauguró la nueva Biblioteca José Ingenieros fue el día de mi cumpleaños… No me acuerdo cuantos -cuenta sonriendo- pero sí que pasé mi cumpleaños acá. Muy loco, sí, pero mucho cariño al lugar, a la gente. No tengo mucho de estar acá, en Tres Arroyos, pero sí la familia es de acá”. 


Fabricio Torres, presidente de la Comisión Directiva de La Casona, y Lola Sandoval “heredera” de la familia Perusín


Algo que seguramente a Lola la toca, es que en estos días vino a dar clases a La Casona, “a la casa de mi familia o yo vengo a dar clases a mi casa… “Algo así me pasa, yo siento que es como volver a estar donde vivieron todas esas historias que yo tengo, es parte de mi imaginación. Porque Polda o Teresa, te señalo a las salas porque ahora tienen su nombre -cuenta mientras se le nota la emoción-, son personajes de un montón de historias que yo las siento como si fuesen de mi casa. Sí, es la historia mía acá”. 

Abrirse caminos 
Su vínculo con Tres Arroyos y particularmente con Claromecó, a Lola seguramente le traerá nuevas posibilidades. Cuenta que tiene ganas “de organizar ya en Claromecó. Conocí gente del tango acá y todas las veces que vine fue para veranear. Y este año me propuse: ¿por qué no dar un seminario? No sabía que había tango acá, empecé a investigar y me encontré con un grupo de gente abierta, también con ganas de aprender y compartir. Con ganas de bailar, a pesar de que la ciudad esté bastante “quieta” y el tomar clases en verano no es la mejor opción por la teperatura, y seguro que era más que alta". 



“El tango reúne y me da la posibilidad de vincularme con Tres Arroyos, con la gente desde otro lugar. Y de traer eso de compartir mi visión del tango. Yo les decía ayer (miércoles) cuando empezamos el seminario, que estoy acostumbrada a milonguear dos, tres veces por semana mínimo”. 



La idea de abrirse caminos está en marcha y seguro esto de venir a nuestra ciudad y en parte “la” de su familia es de dar clases, seminarios y recorrer. Empezó en Tres Arroyos porque lo siente como su casa, un pequeño paso para ver qué se puede abrir hacia otros horizontes. Seguro que sus ganas y fundamentalmente el carisma y su decisión todo lo pueden. 

“El mundo no es La Plata, hay otros ámbitos, otros saberes y otras formas de tomar el tango, entender qué tengo yo para dar y aportar”.  

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Cómo es su vida y sus proyectos
“Ahora me surgieron un montón de proyectos en los que estoy básicamente trabajando todo el día. Para la milonga que empieza en febrero (el sábado 15 en La Mahita Milonga, en Cunumí Espacio Artístico, calle 81 Nº 748 entre 11 y 12, La Plata) y coreografeando en una obra de teatro en la capital federal, donde bailo y además hago la coreografía. Así que estoy trabajando en ellas y ensayando en la capital donde viajo dos veces por semana y aprovecho y milongueo allá también. Así que estoy mucho en movimiento y además tengo un hijo chiquito -y ahí la sonrisa es más que amplia- de tres años y medio. Tengo unos abuelos de fierro que ayudan totalmente pero igual él es súper compañero, me acompaña siempre.
En esta época del año es así, además en invierno doy clases de tango, de música en escuelas porque soy maestra del área”. 


Junto a parte del grupo que la acompañó en el seminario de La Casona durante tres días


Aquí Lola cuenta que el tango no tiene una carrera en sí profesionalmente dictada en una institución; “es una danza popular que todavía no tiene una carrera profesional o docente salvo en el IUNA. Yo hice la tecnicatura en Interpretación y Coreografía de Tango en la Escuela de Danzas Tradicionales de La Plata. Es una carrera que se creó hace poco tiempo y yo fui la única egresada de la segunda promoción”, y la risa la invade totalmente. 



Esto fue en 2014 entrando en la coreografía y la dirección en cuanto a danza. En tanto en lo que es baile y docencia se formó haciéndolo, tomando clases -grupales y particulares- con gente que viene haciéndolo hace años. En el tango es mucho eso, “la transmisión” sostiene Lola. Entonces vas eligiendo con quien te gusta más, tomando clases, que profes, me fui formando y lo sigo haciendo en capital la federal. Como soy docente, por mi carrera de maestra de Música combino a esto la pedagogía, el estudio del movimiento, el análisis del mismo que me lo aportó la escuela de danzas clásicas. Pero no hay un lugar donde estudiar docencia de tango… Estaría bueno que apareciera”.