Claro, Reta y Orense

Claromecó

Siempre un libro cerca de ti

17|01|20 18:28 hs.

La Biblioteca Bernardp Houssay de Claromecó cuenta con una amplia trayectoria desde hace 50 años: primero fue una dependencia de la Biblioteca Sarmiento de Tres Arroyos, luego fue Pública Municipal y a partir de 2003 se formó como Biblioteca Popular Dr. Bernardo A. Houssay. En todos sus años el principal objetivo fue acercar la lectura a todas las personas, de todas las edades, locales y turistas. El trabajo siempre fue arduo pero gratificante; expresan que la intención y el sueño de quienes la componen y quienes ya no están fue siempre tener el edificio propio, que actualmente es una realidad. 


La primera etapa del edificio propio se inauguró en 2014 y todos los fondos fueron municipales, incluso la compra del terreno. Si bien el agradecimiento fue enorme y los libros encontraron su espacio moderno, blanco y ordenado, resultó un tanto chico para la cantidad de material y las aspiraciones con las que contaban. Por lo que, Arnie Noejovich entonces presidente, dos meses después de ese momento comenzó a comprar materiales para ir guardándolos, hasta que el año pasado lograron la cantidad suficiente para comenzar la ampliación. 

El apoyo del Ente Descentralizado llegó de inmediato y sumado al presupuesto participativo que pertenece a un monto que reciben las delegaciones y posteriormente en conjunto con las instituciones intermedias definen en qué se utilizará, el ochenta por ciento de ese dinero fue brindado para la puesta en marcha de la ampliación. Y de esa manera es como el sueño de Arnie se hace también, realidad.

Al crearse en el año 2014 como biblioteca popular, le permite recibir el apoyo y el subsidio por parte de la Comisión de Bibliotecas Populares, aunque autónoma en su funcionamiento. Esto tiene una veta muy interesante: la comisión protectora de bibliotecas populares (Conabip) envía un monto fijo para todas las del país a fin de que puedan adquirir material en La Feria del Libro, con importantes descuentos. Eso les permite contar siempre con material nuevo y actualizado, además del que reciben por donaciones de las personas, que aseguran es muchísimo y en muy buen estado. 

La institución trabaja en conjunto con varios espacios, por ejemplo la escuela secundaria, que cuando necesita lleva libros en préstamo. También con el grupo de ciencias, el cual encuentra un espacio de reunión donde tienen la información en papel, pero además, la biblioteca cuenta con la única computadora libre y gratuita con su servicio de wifi. Lo que le permite, a quien necesite, hacer uso. 

Hace tres años, se fundó el Club de Observadores de Aves de Claromecó. Una de las promotoras fue María Belén Villa, participante de la comisión. A partir de allí le propuso a la biblioteca firmar un convenio de cooperación y colaboración: “si alguien dona algún material al club de observadores, el mismo viene a la biblioteca y pasa a ser propiedad de ella”, generando un compromiso de las dos partes ya que desde el club aportan material, y allí lo cuidan, lo ordenan y lo colocan en su sistema. 



Desde la biblioteca, ubicada en calle 20 entre 9 y 11, han brindado a la comunidad cantidad de talleres de todo tipo, un modo que encontraron de llevarla a la sociedad, de impulsar, de “acercar a la gente a un ámbito donde mire para el costado y tenga un libro a mano”, asegura Gladis Naranjo, participante de la comisión directiva desde 2014. De brindar un servicio diferente, insertarse en un mundo en el que “una vez que entrás, no salís porque es hermoso”. Paula Avila, la bibliotecaria con la que cuentan hace cinco años define a los libros como “mágicos, un libro es un universo, un portal a un montón de lugares que depende del lector y de las miradas que haga sobre él”.

Espacios que dejan huella 
Enmarcado en este objetivo de brindar espacios, una mención especial se la lleva el taller de escritura creativa dictado hasta el año pasado por Arnie Noejovich. Los halagos brotan al hablar del mismo, demostrando que fue fantástico. El coordinador falleció el año pasado, motivo por el cual se suspendieron dichas clases pero su esencia y enseñanza aún se percibe en cada rincón de la biblioteca.

El taller empezó a dictarse en el vivero municipal, luego se dictó en una habitación del corralón y por último se incorporó, para siempre, a donde fuera la biblioteca. Se hicieron uno. “Fue un ámbito con mucha carga afectiva, que no es poco”, en el que los participantes se hacían uno para impulsar al compañero a mejorar, a crecer y a animarse. Aún hoy a la distancia, ese afecto sigue intacto. 

Gladis Naranjo fue una de las alumnas además de una gran amiga de Arnie y recuerda que incorporaron a un grupo de adolescentes, sin saber cómo iba a salir ese proceso. Se encontró sorprendida por las diferentes formas y señala que fue maravilloso, un nutrirse constante. 

Belén agrega que no es común que en talleres literarios se respeten los estilos, mantengan la esencia de quien redacta. “Tenía como impronta el respeto, muchas de las personas que dictan son personalistas e indican mucho. Acá daban las herramientas para desarrollar lo que cada uno trae, que es lo que hay que hacer”. 

Acercándonos a la lectura
Desde la biblioteca aseguran que los visita una gran cantidad de público; pero siempre remarcan que no solo llegan a buscar el material sino que se acercan porque han encontrado un espacio donde estar, un espacio de encuentro porque es un organismo viviente, que está siempre en movimiento. Se actualizaron, ya no son lo que ofrecían hace cantidad de años atrás. 

Consultada sobre el turismo, la bibliotecaria Paula Avila explica que hay familias que se acercan todos los años pero también cuentan con turistas nuevos a los que les ofrecen la asociación temporaria: una semana, quince días o un mes. Muchas veces, la vorágine anual no permite hacerse espacio para la lectura continua por lo que las vacaciones son un buen momento para encontrarse con la lectura “vienen muchísimo, además de disfrutar de la playa y los demás lugares en vacaciones disfrutan un libro”. 

Los pre lectores también tienen su espacio en la Biblioteca Popular Dr. Bernardo A. Hussay. Cuentan con el sector de bebeteca, en el que muchos bebés son llevados por sus padres para interactuar con esos libros. Las tres, definen la importancia del contacto de chicos, porque los estimulan y les abren la imaginación. 

Siempre pensando en más 
Paula fue quien propició, en el año 2017, la implementación de las “bibliotecas al paso” a fin de brindar un servicio más en la promoción de la lectura, tanto para los habitantes de Claromecó como para los turistas. 

“Una amiga me pasó el video que había visto en internet y enseguida me acerqué al delegado, al cual también le encantó la idea y me ayudó”. En ese momento se pusieron cuatro, distribuidos en algunos balnearios. Contenta, expresa que las personas le encontraron el sentido que es llevar un libro por otro, y en caso de no tener leerlo y devolverlo. “En el año se nota que muchos limpian la biblioteca de la casa y llevan enciclopedias que quizás no es la idea de esta biblioteca en movimiento, pero de todas maneras nos ayuda muchísimo”, también mencionando, nuevamente, la importancia de quienes donan. 

Otras de las actividades que están pensando, es tomada de la biblioteca vecina de San Francisco de Bellocq, en la que salen en bicicleta a acercarle libros a quienes por cuestiones de salud o determinadas circunstancias no pueden salir de sus casas “es algo en lo que estamos trabajando y viendo cómo podemos llevarlo a cabo”, recalca Paula.