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Veinte años de homenajes a Florentino Ameghino

05|01|20 13:26 hs.

El 5 de enero del año 2000 fue creada en Tres Arroyos la Comisión de Homenaje Permanente al científico Florentino Ameghino. La integraron Alfredo Morán, Juan Carlos Fiorda, Edgardo Ludueña y Alberto Rex González. Al cumplirse 20 años de su fundación, el arquitecto Edgardo Ludueña, de la ciudad de Luján, visitó la redacción de La Voz del Pueblo para recordar trabajos realizados durante dos décadas. 


Es arquitecto y escritor especialista en patrimonio histórico, autor de libros y artículos de libros y anuarios. 

Artífices 
En primer término, Ludueña indicó que “culminados mis estudios en la Universidad de Morón (1992), visité ciudades en Estados Unidos (Nueva York, Washington, Boston y Connecticut) y en Europa (Madrid, París, Ámsterdam, Berlín, Viena, Zúrich, Venecia, Roma, Nápoles, Pisa, Montecarlo, Niza, Barcelona, Marbella, Alicante, Benidorm, Sevilla, Pamplona y Lisboa). En 1995, después de recorrer durante unos meses la República de Venezuela, me aboqué definitivamente a estudios históricos y de la naturaleza”. 

Recordó que “ya en 1996 vine a buscar y conocer a don Alfredo Morán en el partido de Tres Arroyos, y varias de mis inquietudes comenzaron a tener respuestas. Gracias a una gran amistad que forjamos con el tiempo y a través de la buena predisposición y relatos del maestro Alfredo, creció mi interés por los estudios sobre Ameghino”. 

Al describir aporte relevantes en el ámbito local, dijo que “Alfredo Morán fue y será un artífice insoslayable junto a Julio Móttola y Aldo Elgart, en los descubrimientos de los yacimientos de Arroyo Seco en Tres Arroyos y de la vorágine científica que hasta la actualidad permanece por esos lares, reivindicando teorías del gran naturalista argentino Florentino Ameghino relacionadas a la coexistencia de grandes mamíferos de la época pleistocena y los primeros seres humanos que caminaron por la provincia de Buenos Aires y Argentina”. 


Edgardo Ludueña


Ludueña destacó que, a partir de estos vínculos, “visito esta hermosa ciudad desde hace 24 años donde tengo familiares y amigos”. 

Los orígenes
En su análisis de las iniciativas, sostuvo que “con el inmenso privilegio de haber sido partícipe directo de muchas circunstancias históricas desarrolladas durante los últimos 20 años, el 5 de enero de 2000 tuve una distinción en Tres Arroyos de participar en la creación de la Comisión Permanente de Homenaje a Florentino Ameghino. El equipo de trabajo quedó integrado por Alfredo Morán y arquitecto Juan Carlos Fiorda (Tres Arroyos), arquitecto Edgardo Ludueña (Luján) y asesor honorario doctor Alberto Rex González (capital federal), además de varios colaboradores”. 

Puntualizó que “el lunes 18 de septiembre de 2000, y con una activa participación del municipio de Luján y de la Comisión Permanente; asistieron al primer homenaje de este siglo, representantes de museos regionales y una nutrida delegación de la ciudad de Tres Arroyos encabezada por Alfredo Morán y Juan Carlos Fiorda, y la Agrupación Scout Tomás Santa Coloma. Izaron la bandera en el mástil ubicado en el parque de la vivienda de los hermanos Ameghino, la arquitecta Ana María Monti de Oteiza y Roberto Martínez Quiroga. Luego descubrimos junto al doctor Alberto Rex González, una placa de bronce donada por la gente de Tres Arroyos titulada: ‘Honor y Gloria al Gran Sabio y Naturalista Argentino Don Florentino Ameghino’”. 

Comentó también que “en el interior de la vivienda las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la poetisa Dulce Pereyra de Degregorio y el principal orador fue el prestigioso investigador Alberto Rex González, quien manifestó en su inicio su ‘emocionado homenaje al preclaro fundador de la arqueología Argentina Florentino Ameghino’ y agregó que ‘hablaré por la emoción que me provoca estar en las paredes que albergaron a este ilustre pionero de la ciencia argentina’”. 

Destacó la labor del mencionado equipo. “Fue fundamental para diseñar y concretar encuentros regionales de cultura y museos en homenaje al sabio Florentino y su hermano Carlos. Se desarrollaron hasta la fecha 30 encuentros ameghinianos oficiales, la mayoría en la ciudad de Luján, y también en otras ciudades como Coronel Pringles o Claromecó. En este recordatorio de 20 años de trabajos también va mi respeto hacia Alfredo Morán, fallecido en 2019”.  


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Un científico con una carrera extraordinaria 

Florentino Ameghino nació el 18 de septiembre de 1854 en Luján. Durante la niñez y juventud, comenzó a buscar el origen del hombre y sospechó que esto ocurrió en la zona del Plata. Entonces su ciudad fue escenario de las primeras investigaciones. 


Florentino Ameghino


En 1867 ingresó a la Escuela Normal de Preceptores de Buenos Aires, y en 1869 como docente a la Escuela Elemental e Infantil de Mercedes, donde llegaría a director del establecimiento en 1877, año en que publica su primer libro ”Noticias sobre antigüedades indias en la Banda Oriental”. 

Ya en 1875 aparecían en el Journal de Zoologie de París, fragmentos de una carta donde se refería al descubrimiento de restos humanos asociados a fauna extinguida en la zona de Mercedes. En 1878, decidió presentarse en Francia con motivo de la Exposición Internacional, donde presentó fósiles e ideas sobre los mismos.

Vivió en Europa dos años, editando sus obras “La Antigüedad del hombre en el Plata” y “Los Mamíferos Fósiles de la América Meridional” (junto a Henri Gervais). 

Visitó centros de investigaciones en Inglaterra, Bélgica y Dinamarca, donde se contactó con destacadas personalidades. Contrajo matrimonio en 1879 con Leontina Poirier, quien lo acompañaría de regreso a la Argentina a mediados de 1881. En 1882 estableció su primera librería en el barrio de Balvanera (Rivadavia esquina Pasco), hasta que se trasladó al 2300 de la misma avenida con su librería “El Gliptodón”. 

En 1884 publicó su famosa obra “Filogenia” y la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba le ofreció apoyo y reconocimiento a su labor. En esa ciudad, permaneció durante 1885/86. La Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas le confirió el grado académico de Doctor Honoris Causa el 31 de diciembre de 1886. 

Francisco Pascacio Moreno lo invitó a ocupar la Subdirección del Museo de La Plata , cargo que ocupó entre julio de 1886 y enero de 1888. Ese año, nuevamente abrió una librería (por tercera vez) en La Plata con el nombre de Librería Rivadavia, en la calle 60 N° 795 e inició una nueva colección de fósiles .

En 1889 publicó “Contribución al conocimiento de los Mamíferos Fósiles de la República Argentina”, con la creación de 450 especies. 

Entre 1890 y 1900, tuvo años de abundantes trabajos junto a su hermano Carlos, cristalizando la descripción y estudio de más de 1000 especies nuevas. En 1902 fue nombrado director del Museo de Historia Natural de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta el día de su muerte. 

En esos años hubo una lluvia de nombramientos y consiguió un sinnúmero de laboriosas investigaciones y piezas únicas. El pensamiento de Ameghino sobre filosofía natural fue pronunciado en su conferencia dictada en la Sociedad Científica Argentina el 4 de agosto de 1906, titulada “Mi Credo”. 

Entonces la comprensión integral de su obra abarcó a lo largo de su vida cuatro aspectos esenciales: doctrinas geológicas, paleontológicas, antropológicas y filosóficas. Su equipo de trabajo estuvo compuesto por sus hermanos Juan y Carlos, además de su amada esposa Leontina. 

En julio de 1910, en ocasión de celebrarse el centenario de la Revolución de Mayo, la misma Sociedad Científica Argentina organizó un congreso internacional americano. Ameghino presidió e inauguró las sesiones de la sección ciencias antropológicas. Su extraordinaria carrera lo convirtió en una ilustre personalidad científica, respetada por el círculo intelectual argentino e internacional. 

Falleció el 6 de agosto de 1911 y fue sepultado en la ciudad de La Plata.  


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Un hombre que ayudó a armar nuestra memoria 

Hay palabras que pronunció Alfredo Ramón Morán que lo definieron con claridad. Brindó una respuesta, en la sección “La ciudad y sus protagonistas”, en nuestra edición del 30 de junio de 1996, que fue un reflejo de su personalidad y forma de ser. “Tengo pasión por indagar en el pasado, el espíritu inquieto por lo que sea investigar, recuperar para conocer nuestro pasado y armar nuestra memoria”, señaló. 


Alfredo Ramón Morán


Participó con compromiso en contribuciones importantes para su comunidad. Tuvo intervención directa en la etapa del descubrimiento del sitio arqueológico Arroyo Seco 1, realizado el 22 de mayo de 1972 por Aldo Elgart y Julio César Móttola. El sitio 2, donde se hallaron la mayor cantidad de enterratorios, fue detectado el 20 de agosto del año siguiente. 

Elgart y Móttola se habían preparado en su casa. Morán tenía experiencia por su interés por la paleontología. En la mencionada entrevista, recordó que “cuando descubren Arroyo Seco, yo les presté mis herramientas y al día siguiente me trajeron el material. Cuando lo empecé a ver me di cuenta que se trataba de algo grande, fuimos a la subcomisión del Museo y seguimos trabajando”. 

Se pudieron conectar con la Universidad Nacional de La Plata y el Museo de Ciencias de la capital provincial. Puntualmente le hicieron llegar información a Alberto Rex González, quien era un reconocido arqueólogo, antropólogo y médico argentino. 

Por entonces, Rex González visitó por este motivo Tres Arroyos junto a Luis Meo Guzmán, en ese tiempo estudiante de la carrera de arqueología y oriundo de nuestra ciudad (posteriormente dirigió el Museo Mulazzi). Morán y otros aficionados se sumaron en los primeros trabajos de campo que en 1977 encabezó Rex González, acompañado por Gustavo Politis, quien era estudiante de arqueología. 

En un período siguiente de la investigación, Politis asumió la dirección de las tareas que permitieron concretar numerosos e importantes hallazgos. Además Morán fue un referente de la Asociación Ameghino, que surgió “como grupo para incentivar desde el aporte de los no profesionales los hallazgos”.

Jamás se debilitó el interés que sentía por este tema. Estuvo pendiente siempre, atento a las novedades y a la evolución de las excavaciones. Tal vez, por este motivo, haya recibido con mucha emoción un homenaje del municipio que lo tuvo como destinatario, junto a otros pioneros, el 25 de abril de 2015, cuando quedó inaugurado el Centro de Interpretación de Arroyo Seco. 

“Un luchador” 
Había nacido el 27 de septiembre de 1930 en Tres Arroyos. Su familia residió en diversos lugares los años siguientes por razones de trabajo de su padre, que era ferroviario, hasta que en 1939 se radicaron de manera definitiva en nuestra ciudad. Inició los estudios primarios en Remedios de Escalada y los finalizó en la Escuela 8, mientras que cursó la secundaria en la actual Escuela de Educación Técnica. 

Se dedicó a la industria metalúrgica en la fábrica EIMA; también trabajó con Guillamón en aspectos relacionados con la refrigeración; y luego ingresó en la parte automotor del área de mantenimiento en los Grandes Almacenes El ABC. Durante más de 20 años, intervino en la actividad sindical, fue secretario general de SMATA en varias oportunidades.

Formó una familia con Blanca Ramona Lescano, quien falleció a los 57 años, y tres hijos, Claudio Manuel y las mellizas Blanca Adriana y Marisa Elizabeth. Ya jubilado, dijo a este diario que “uno debe seguir luchando y trabajando, para no transformarse en un paria más en este país. Me defino como un luchador, me rebela la injusticia”. 

La despedida 
Las palabras que decía no eran sólo eso. Marcaban una convicción. Es oportuno y justo decirle adiós con una expresión que describe su perfil: “Si la gente pensara más en el ser humano, viviríamos mejor”.