Claro, Reta y Orense

Claromecó

El arroyo verde, ¿qué fue?

04|01|20 15:16 hs.

En una caminata hacia el arroyo en conjunto con el grupo de Ciencias del Instituto Secundario Claromecó, Matilde Zúcaro explica que las lentejas de agua son nada más y nada menos que diminutas plantas acuáticas flotantes, con una raíz y una cámara de aire que les permite emerger, y que si bien se suele considerar una plaga porque cuentan con una alta capacidad de adaptabilidad a los entornos, han venido arroyo abajo por circunstancias que habría que investigar, “puede que haya un depósito de fertilizantes que se rompió, se liberó en alguna o algunas lagunas y ahí se generó la eutrofización –donde nacieron- y la lluvia las arrastró hasta la desembocadura, por eso pudimos verlas”. 


No son de mar, ya que no viven en ambientes salados, y además en ese caso se hubiesen percibido a lo largo de toda la playa, aunque “lo llamativo es la cantidad que hubo”, advirtió. Por supuesto que son todas hipótesis, y hace referencia a la entrevista brindada por el secretario de Medio Ambiente, Ricardo D’Annunzio a La Voz del Pueblo, donde menciona que “se le pidió al director del Ente Descentralizado que recorra río arriba para ver hasta donde llegaban”. Matilde cuestiona y se pregunta si efectivamente fueron tomadas las cartas del asunto, y espera entonces una conclusión para transmitir tranquilidad a toda la población, ya que también medios de otras localidades se hicieron eco de este suceso, en muchos aspectos errados en la información. 


Fotos: Carolina Mulder


Si bien es cierto que “pueden evidenciar contaminación por el gran aporte de nutrientes como fosforo y nitrógeno”, asegura que las también llamadas arvejas de agua “brindan oxigeno, hacen fotosíntesis y conjuntamente aportan alimento para los peces que pueden vivir en las zonas”, no solo puntualizando en el arroyo de Claromecó sino donde sea que aparezca esta variedad. 

Consultada sobre la decisión de las autoridades de quitarlas, enfatizó en que eso es correcto en tanto y cuanto podría haber ocasionado olor nauseabundo al descomponerse –ya que no viven en aguas en movimiento- y la imagen del lugar se percibe como desprolija, poco estética y las lanchas pesqueras no estaban pudiendo entrar. Asimismo la bióloga dijo que “quisiera saber dónde las arrojaron, ya que colocarlas en las plantas de la costanera por la arena y la poca materia orgánica que tienen hubiese sido beneficioso. Actuaría como abono”. Es que generan un colchón, permiten retener más tiempo el agua que se aplica como riego por lo que se ahorraría en este recurso también. 



Además pueden ser utilizadas en una huerta o un jardín por lo que sugiere que los vecinos se lleven algunas; estas floras son utilizadas en peceras para templar el ambiente y en las lagunas generan una base para tamizar el sol y que no caiga directo sobre el agua. Hace hincapié en que “para mi lo que en parte tiene que ser una alerta es saber que no tenemos un sistema de monitoreo, lo primero que habría que haber hecho es ir arroyo arriba y ver, investigar”.

Bióloga y productora local
Matilde estudió la carrera de Biología en La Facultad de Ciencias Naturales de La Plata, especializándose en la parte de botánica en sus ambientes naturales. Con este fin, ha realizado relevamientos de flora en diferentes lugares del país -particularmente en usos medicinales- y con diferentes comunidades en Jujuy, Córdoba y provincia de Buenos Aires. 



Otro de sus objetivos es identificar en qué situaciones está el paisaje, cómo es la interacción y alteración que se produce con los seres humanos y si las plantas que hay en determinado lugar son nativas o en su defecto cual es motivo por el que están allí. “También trabajo con grupos que estudian las tintóreas o textiles, las alimenticias, me gusta lo que por ahí no es tradicional”, acotó. 

A su vez, ella es productora local. “Con las plantas hago preparados, jabones, cremas, shampoo, entre otras cosas”, y aprovechó para invitar a la feria que se da todos los días en el playón del espacio Quelaromecó, a partir de las 18.