María Elena Naddeo, Guillermo Torremare, Gisela Cardozo, Norma Ríos y Soledad Astudillo

La Ciudad

Ayer se produjo el cambio de autoridades

Torremare asumió como copresidente de la APDH nacional

15|12|19 11:42 hs.

En la jornada de ayer, el abogado y escritor tresarroyense Guillermo Torremare inició su tarea como copresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) a nivel nacional. También cumplen esta función María Elena Naddeo y Soledad Astudillo. 


Con el cambio de autoridades, dejaron la conducción colegiada Norma Ríos y Gisela Cardozo, quien el martes 24 de septiembre visitó nuestra ciudad para descubrir una placa alusiva a la “Operación Trigo” en el Salón Blanco del Concejo Deliberante.

Si bien se conformó una lista única en la APDH, se procedió a votar y en la jornada de ayer se realizó en un sencillo encuentro la asunción de las nuevas autoridades.

Torremare milita desde hace 25 años en la organización, tiene una formación de abogado magister en derechos humanos y este año impulsó una causa contra la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por su accionar con el pueblo mapuche.
Se venía desempeñando como responsable de la Secretaría de Asuntos Jurídicos. 

El cargo en la presidencia es por dos años y puede ser renovado. Además de ser querellante en diversas causas, el abogado de nuestra ciudad formó parte de Amnistía Internacional y fue colaborador de los ex diputados nacionales Alfredo Bravo y Jorge Rivas.

Entre otras actividades, fue asesor en el ejercicio de su profesión de entidades gremiales con presencia en el ámbito local.

Desde 1975 
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, describe en su sitio de Internet los orígenes. “Resulta de una autoconvocatoria en 1975 de personas provenientes de los más diversos sectores sociales, políticos, intelectuales, sindicales y religiosos argentinos, en respuesta a la creciente situación de violencia y de quiebra de la vigencia de los más elementales derechos humanos que se escalaba en el país. Con otros organismos de análogo propósito les correspondió la difícil y riesgosa tarea de defender la vida y el derecho durante los trágicos años de la dictadura militar (1976-1983)”, expresa. 

Tuvo ciertas particularidades como “su constitución multipartidaria y multisectorial” y las denuncias públicas internas y en foros internacionales a la dictadura. Su amplitud y pluralismo “le concedió una amplia capacidad de convocatoria popular”.