Ricardo Fabián Magrath

Policiales

Juicio por "coacción y perturbación a un funcionario"

Palacios ratificó su denuncia contra Magrath, pero nadie lo acompañó

11|12|19 18:45 hs.

El juicio por “coacción y perturbación a un funcionario público en el cumplimiento de sus funciones” que se inició ayer al ex Secretario Municipal de Seguridad, Ricardo Fabián Magrath (51), entró en un cuarto intermedio hasta el próximo martes a las 9. 


La razón de la pausa obedece a una exigencia de la defensa del imputado sobre el origen de un audio presentado por la Fiscalía, donde según indicó la doctora Natalia Ramos, habría elementos de prueba que sostendrían la existencia del delito y, por ende, la materialidad ilícita, el factor cuestionado por la doctora Elisa Hospitaleche al inicio del debate, cuando anticipó que pedirá la libra absolución de su cliente. 

Ayer por la mañana y hasta pasado el mediodía declararon seis testigos, entre ellos el denunciante, Christian Palacios, por entonces titular de la Academia local de policía, al tiempo que la defensa anticipó que Magrath declarará “en algún momento del juicio”. 

De los seis testimonios que se escucharon ayer en la sala de debates “Doctor Eduardo Ricardo Ruppell” ante el juez correccional Gabriel Giuliani, sobresalió el de Christian Palacios, el policía que, el 4 de noviembre de 2016, luego de cumplir una diligencia dispuesta por el Juzgado de Garantías, denunció al entonces titular de la Secretaría de Seguridad de haberlo amenazado e intentado impedir el cumplimiento de una orden judicial consistente en la incautación de cuatro legajos pertenecientes a un grupo de policías que habían ingresado a la fuerza valiéndose de la presentación de títulos secundarios apócrifos.



Un acto que derivó en el escándalo conocido como “títulos truchos” y cuya investigación fue girada a una fiscalía de Bahía Blanca, ya que todos los representantes del Ministerio Público tresarroyense se excusaron por distintas razones.

“Sentí miedo”
Vestido de civil y con una botella pequeña de agua mineral en sus manos, Palacios fue el segundo citado que se sentó en el banquillo para declarar. 

El entonces titular de la Academia de Policía relató que ese día concurrió a las oficinas de la Secretaría de Seguridad, en la calle Castelli, donde fue se le indicó la oficina donde estaban los documentos que tenía orden de incautar. “En ese momento entra Ricardo Magrath y me pregunta qué es lo que estoy haciendo. Le explico y continúo con mi búsqueda. En un momento, noto que estaban los legajos y Magrath, visiblemente nervioso, me dice ‘acá tenés que poner que no hay nada’ . En un primer momento me asombro de lo que está pidiendo”. 

“Suspendo la diligencia que estaba haciendo y me pongo a explicarle (a Magrath) el motivo, quien directamente me estaba pidiendo que haga fraudulento un acto policial, que oculte las pruebas que la Fiscalía estaba pidiendo. Me empezó a decir ´vos ya sabes lo que te va a pasar´. Corto el dialogo, prosigo con mi diligencia, ya en un estado fuera de lo normal, sorprendido por no poder creer lo que estaba pasando”.

“Cuando salgo por el pasillo, (Magrath) me manifiesta, ‘anda a contarle a (la entonces fiscal Verónica) Vidal lo que está pasando. Que yo ya sé lo que va a pasar con vos’. Tuve la sensación de tener que aprehenderlo en el lugar por los delitos que estaba cometiendo. Entonces decidí tomar la mejor decisión”, dijo acerca de la postura de retirarse con los legajos que le habían solicitado. 

“Intentaron cambiar mi voluntad, me sentí intimidado con la conducta de Magrath. Posteriormente sentí miedo, porque sentí que me podía pasar cualquier cosa”, comentó y, en ese sentido, mencionó una serie de episodios vinculados al ámbito político, como la suspensión de actos de colación de los efectivos que él preparaba, entre otras cuestiones que, según él, tradicionalmente se realizaban en Tres Arroyos, pero ese año no tuvieron lugar en la agenda de ceremonias, “el objetivo mío era preservar la prueba que estaba ahí, y me estaban diciendo que diga que no estaba ahí. Decidí preservar los elementos de prueba”, afirmó en el cuerpo principal de lo que constituyó su denuncia. 

Nadie escuchó nada
Luego de una tenaz labor de la defensa por marcar las diferencias orgánicas entre la Policía Local, la Superintendencia de Policía y la Secretaría de Seguridad en las preguntas a los diferentes testigos, en ninguna de las declaraciones efectuadas hasta el momento se escuchó un testimonio que avale los dichos de Palacios. 

Ninguno de los tres testigos que declararon tras él dijo haber escuchado lo que Palacios denunció, a pesar de haber reconocido que estaban en las mismas dependencias, pero en distintos ambientes, de donde supuestamente ocurrieron los hechos. 


Ricardo Magrath. El ex Secretario de Seguridad durante la audiencia de ayer junto a su abogada, Elisa Hospitaleche


El sexto testigo fue el ex comisario Néstor Fernández, quien a solicitud de la defensa, se refirió a unas licencias médicas solicitadas por Palacios cuando era subordinado suyo, pero la estrategia de marcar un concepto irregular por parte del denunciante, fue rechazada por el juez Gabriel Giuliani. 

La decisión de formular un cuarto intermedio llegó cuando la fiscal Natalia Ramos pidió al juez reproducir un audio en el que Magrath se referiría a esta coacción por la que está siendo juzgado, e incluso, hacer declarar a la persona que lo produjo, uno de los policías cuestionados por su ingreso a la fuerza valiéndose de títulos secundarios apócrifos.

Como el audio forma parte de la prueba que obra en la causa de los “títulos truchos” y se encuentra grabado en un pen drive, la doctora Hospitaleche cuestionó su origen y sólo aceptó su reproducción en este debate, si se hace desde el DVD que forma parte del otro expediente. 

Una circunstancia que el juez Giulani contempló y, por lo tanto, motivó la necesidad de la Fiscalía de solicitar permiso al nuevo fiscal de esa causa (“títulos truchos”) para poder disponer de la prueba e incorporarla en este debate. 

A tal fin, se fijó como fecha el próximo martes a las 9 de la mañana, cuando además se espera que también declare el imputado y, posiblemente, también se formulen los alegatos.