Cristina se reunió con el numeroso bloque oficialista en el Senado

Opinión

Escribe Roberto Barga

Alberto y Cristina: las afinidades, influencias y diferencias

08|12|19 15:03 hs.

Por Roberto Barga


El histórico Felipe González recomienda “no jugar con las cosas del comer”. Bien podrían tomar nota los políticos españoles, enfrascados en una laberíntica negociación para formar gobierno, que se parece más a un tren que se toma en ningún lugar y que te deja en ninguna parte. Pero esa es harina de otro costal. Ese viejo refrán, deja claro que con las cuestiones importantes no hay que jugar y lo importante en la Argentina de hoy es la economía.

Es tan importante que el gobierno que termina, a pesar de apelar a todos los trucos de la mercadotecnia (big data, manejo de redes, estímulos personalizados para el metro cuadrado de cada ciudadano), no pudo evitar comerse una derrota por ocho puntos y en primera vuelta. Eso para un presidente de primer mandato es un dato inédito en nuestra democracia moderna. Y no podía ser de otra manera, después de la performance catastrófica de la economía argentina en los últimos cuatro años. No hay ninguno de los datos duros de la macro para rescatar. La inflación se duplicó, la desocupación lo mismo. Según el observatorio social de la UCA, la pobreza alcanzó la friolera del 40,8 % y la indigencia el 8,9% y así siguen las firmas. 

Si todos estos números comienzan lenta pero sostenidamente a revertirse, todas las contradicciones, por ponerle un nombre, de las que nos ocuparemos en adelante, pasarán sin pena ni gloria. Si no, a la ya descripta crisis económica, se le sumará la crisis política. 

La cámara baja no se privó de los típicos transfuguismos de comienzo de época, donde nada tira más que el calor del poder


Cuando volví de Cuba 
Qué duda cabe, que desde que Cristina volvió de Cuba, el tablero político argentino ha girado en torno suyo. El ordenamiento de ambas cámaras, tiene el inconfundible sello de su impronta. La foto de familia de esta semana en el Senado es elocuente. Hasta Carlos Menem participó del retrato y el inefable Adolfo Rodriguez Saá, hasta hace diez minutos simpatizante macrista, no se perdió el convite. 

La repartija de cargos en el Senado a los aliados provinciales tuvo repercusiones inmediatas en diputados, donde Máximo Kirchner pasó de comandar un bloque de 110 a tener bajo su órbita 129. La cámara baja no se privó de los típicos transfuguismos de comienzo de época, donde nada tira más que el calor del poder. Tres diputados cambiemitas pegaron el salto y aumentaron el bloque que presidirá Máximo.

El Poder Legislativo estará en un puño, el de Cristina. Si todo va bien, mejor para Alberto Fernández. Tener mayoría en las cámaras facilita la gobernanza. 

También se ve la mano de Cristina en el Ejecutivo, Wado De Pedro, que irá a Interior y que es reconocido por todos los sectores del PJ como un componedor. Roberto Salvarezza ira a Ciencia y Tecnologia, Agustín Rossi a Defensa. Hay apellidos que remiten a Fernández de Kirchner o que giran en su órbita. Juan Cabandié estará en Medio Ambiente y Tristán Bauer en Cultura. Los casos de Gómez Alcorta que va a Equidad y Sabina Frederic a Seguridad son significativos, ya que responden a la influencia directa de Horacio Verbitsky, y, por lo tanto a la cercanía indudable de Cristina. Lo de Fernández de Kirchner no solamente fueron los nombres que colocó, si no, los que impidió. Por caso puede dar cuenta la troica tucumana que quería colocar al diputado Pablo Yedlin como ministro de Salud, en representación de empresarios de laboratorios nacionales, especialmente el de Hugo Sigman. Otro que no escapó a sus vetos es Martin Redrado, testigo en la causa dólar futuro, que la tiene implicada. Más confuso es el caso de Guillermo Nielsen, que queda, pero al frente de YPF.

Por tanto tenemos a una ex presidenta dispuesta a jugar y mover fichas. Y tiene lógica, es la dueña de la mayoría de los votos del Frente de Todos, que es eso, un frente, con aliados, amigos y enemigos, que tuvo un enemigo superior que era Mauricio Macri, al que derrotaron. 

Pero no nos engañemos, Cristina es un animal político en el sentido aristotélico del término. Nunca convalidaría definiciones o nombramientos que estén en contra de su mirada político-económica, que en esencia es la misma de la de Alberto Fernández. Jamás estuvo en la cabeza de Alberto poner en su gabinete figuras del establishment liberal. 

Finalmente se develó el misterio y tal como anticipamos en la columna anterior, el Ministerio de Economía será ocupado por Martin Guzmán, el joven keynesiano discípulo de Joseph Stigliltz. Todas las designaciones que tienen relación directa con la línea económica, guardan coherencia y llevan un sello productivista en los nombres propios. Kulfas en Producción, Katopodis en Obras Publicas, y Todesca como segunda de Jefatura de Gabinete, guardan estrecha simetría con ideas ligadas a privilegiar el mercado interno. Y aquí está la madre del borrego. Si las ideas de Guzmán funcionan, esto es una mora negociada de la deuda sin intereses por dos años, más un estímulo al consumo vía aumento de salarios y jubilaciones, con un compacto acuerdo de precios por 180 días, entonces todo lo que se diga y escriba, acerca de las diferencias, influencias, designaciones o vetos y demás yerbas de Cristina, quedarán en la nada. 

Solo se hablara, de la genial transición de Cristina hacia Alberto.    


Roberto Barga