Esteban Ernesto Marranghello

Opinión

Escribe Esteban Ernesto Marranghello

Peronismo, rara “avis política” sobrevolando el poder

08|12|19 14:57 hs.

El peronismo es una rara “avis política”. Es único y particular, no acepta similitudes. Lo han pretendido vincular o comparar, especialmente opositores por el derrotados, con el fascismo, otros “descolgados” con el nazismo. 


El fascismo, en la Argentina, sólo ha perdurado en factores de poder con gobiernos anticonstitucionales, generalmente antiperonistas, apoyados y solventados por “sendos” defensores de la democracia, que nunca demostraron sus acusaciones y fueron siempre derrotados por “votos peronistas”. 

El nazismo estuvo amparado por determinada “nostalgia” que lo recuerda, pero sin relevancia, diluido en aislados exponentes, sin eco destacable, no “existe” el perdón. 

Ser peronista también implica nunca haber ascendido al poder en la Argentina, por otra razón, que no fuera su legítimo triunfo en las urnas. También mantener una identidad de clase política, que no reniega de incorporar a sectores ubicados en la “elite” social o económica como a los marginales más extremos de esa sociedad. 

“Siempre”, en cualquier estamento, social o económico, universitario, cultural, gremial, empresario, deportivo, vecinal, agropecuario, comercial o religioso, cosa que no ocurre en ningún otro segmento de la actividad política, desde lo más encumbrado hasta lo más marginal, “hay peronistas” militante o simpatizantes, incorporados con su apoyo por mantener los postulados justicialistas, fundamentalmente sociales.

Seducción con conducción 
El peronismo suma una mezcla, no habitual, de voluntad y acción, que supera los tiempos, frente a sus vencidos oponentes, singulares o plurales, que no han podido eliminar en el imaginario político argentino y mucho menos suplantarlo, cuando en las diferentes etapas de la vida argentina, con derrotas parciales electorales en batallas ocasionales y al final de estas experiencias, todas “fallidas” en su continuidad histórica, resurge “el ave fénix” peronista en determinados y diferentes ciclos increíbles en su continuidad, reconocida y demostrada con el popular alto slogan político nunca hasta el presente marchitado: “Mi General que grande sos”. 

Radicales, conservadores, socialistas y otros, no han podido sustraerse a la “fascinación” política de la influencia peronista. 

Mientras dirigentes de esas vertientes políticas se incorporaron al peronismo o integraron sus frentes y alianzas, convergieron a su trayectoria y movilización en el logro del poder político, sumándolos a su derrotero.

El peronismo nunca se incorporó a propuestas políticas que no aceptaran su liderazgo natural, por la importancia de su demostrada mayoría y por el nunca, hasta ahora, igualado secreto de seducción, en “todas” las clases sociales nacionales. 

En este último triunfo justicialista “todos” recobraron la memoria. En la celebración de la victoria, en la CGT, en las marchas, se cantó la marcha peronista: “volver a las fuentes”


Pragmatismo. Siempre con Perón y Eva 
El peronismo ha tenido variantes de conducción política y gubernamental, que han contenido todos los espectros de opinión y acción, de acuerdo a las épocas, pero siempre respetó la esencia de su nacimiento a la vida pública. 

Su auto referencias son Perón y Eva, legítimos constructores y conductores de un “movimiento”, no de un simple partido político y los que en su nombre y por su influencia llegaron al poder, pretendiendo posteriormente con soberbia efímera y errónea de suplantarlos, terminaron en la “galería” de los retratos de imágenes que nadie recuerda, porque el “fracaso” no tiene rostro.

Nadie ha podido discutir seriamente en la política nacional la vigencia intacta de la “estrategia” de Perón y el “carisma” de Eva, convertidos en ejecutores de una herencia que sobrevive a los denominadores comunes, para ingresar en la mística, donde el tiempo acompaña pero no decide. 

Las propuestas del peronismo auténtico en su esplendor de gobierno de una felicidad y progreso a una inmensa mayoría del pueblo argentino, especialmente a los más sumergidos, que nunca más volvió a reproducirse y por ello conserva en la memoria popular una devoción que aún persiste en la evocación de las generaciones que lo vivieron y posteriormente proyectaron. 

Por lógica humana, el peronismo tuvo grandes aciertos e importantes errores. Como en todo proceso histórico es necesario ubicar los acontecimientos en su contexto de tiempo y espacio. Período completo con variables favorables y otras no tanto.

La vigencia política del peronismo no es producto de la casualidad. Fue un movimiento, importante factor que aglutinó voluntades superando los estrechos límites de las ideologías partidarias, ampliando su estrategia de acción. 

Hábilmente Perón lanzó la teoría “de la tercera posición” y con ello abrió la puerta “ancha” de la bienvenida a los disconformes del “statu quo”, de los partidos políticos tradicionales, muchos vetustos en sus estructuras burocráticas, con respetables excepciones. 

Acción política 
Perón aumentó con fuerte impulso al margen de acción de la clase media, “encerrada” entre la “elite” y la “marginales” de la sociedad. 

Desarrolló una dinámica beneficiosa al ingreso universitario, que permitió incorporar miles de estudiantes a las aulas, garantizó la educación pública en todos los niveles. 

Le dio derecho a los trabajadores, que de esta manera produjeron un ascenso social y una dinámica económica al país, elevando el consumo, motor del crecimiento en todos los sectores. Creó una incipiente industria. Edificó miles de escuelas y viviendas. 

Le otorgó a la niñez una serie de leyes con beneficios preferenciales. La Ciudad de los Niños. Creó en Chapadmalal (localidad ubicada entre Mar del Plata y Miramar) una colonia nacional de vacaciones donde miles de niños fueron alojados y atendidos en su gobierno. Provenían de todas las provincias y muchos conocieron el mar gracias a estas vacaciones. 

Hoy Chapadmalal es una sucesión de fantasmales edificios sin ninguna función social, donde ausentan sus presencias políticos y funcionarios que “abandonaron” las vacaciones de su “inoperancia” de gestión, por unos días de “ocio” estival. Esto fue exactamente igual en los gobiernos de Cristina y de Macri, es de esperar no lo reitere Alberto. 

Eva, su lucha 
El peronismo tuvo una líder mujer llamada Eva, que con su juventud y su visión, supo imponerse al “machismo” imperante y al feminismo “elitista”, para fijar su atención en las sumergidas mujeres de una sociedad injusta, a las que rescató en su dignidad personal y familiar primero.

Posteriormente les dio identidad nacional de ciudadanas con el voto, abarcó una importante acción social y una férrea lealtad a los derechos básicos de la familia y de los pobres. 

Se murió a los 33 años y su proyección posterior tuvo un escenario mundial de reconocimiento, como pocas mujeres lograron en la historia contemporánea. 

Perón y Eva ocuparon en la Argentina un espacio político y social, hasta el presente, jamás igualado, de afecto y devoción, como resultante de sus acciones que se mantienen en la memoria colectiva de las generaciones que los sucedieron, en destacable porcentual de la población. 

Perón y Eva, seres humanos, con sus virtudes y defectos, no fueron perfectos. Nadie lo es. Fueron iniciadores y protagonistas directos de un cambio trascendental en la historia política, que tuvo que enfrentar las lógicas pasiones, ideas y accionar de otros argentinos, que con todo derecho, pretendían desde sus convicciones, diferentes objetivos para la trayectoria del país. 

El peronismo tiene una norma, no escrita, pero finalmente acatada, peronismo, eso y no otra cosa, con férrea defensa de lo nacional. La influencia del legado es autoinmune, fracasaron todos los intentos de no respetar a Juan y Eva. 

Otros derrotados fueron los que intentaron “llevarlo” a la izquierda, sólo en algunas estrategias, siempre exitosas, Perón “coqueteó” con la izquierda. En sus convicciones, de militar nacionalista, la izquierda sólo para empuñar “el tenedor”. Ni hablar de Eva, que despreciaba la “impronta” extranjera de la izquierda nacional de esa época. 

Conservadores-Perón-Iglesia 
Con Perón la derecha neoliberal nunca tuvo oportunidad, la mandó políticamente a “un rincón” y allí se quedó complotando contra su gobierno. 

Con los conservadores auténticos, que no fueron liberales, por su impronta folklórica nacional y su pertenencia a la “elite” urbana “tanguera” y turfística, con respeto y defensa por las tradiciones: el pericón, sambas, malambo y demás, junto a las cuadreras, las yerras y la taba, con “reinado” del mate, irreemplazable, que practicaban los “paisanos” en “sus” estancias, permitido y hasta con participación “patronal”, como por ejemplo, “bolear” avestruces, sin olvidar al “deporte nacional”, el pato, reservado a los “herederos” jóvenes. No me lo contaron, yo lo viví.

Asimismo la preeminencia de la fe católica, asumida en la Argentina por “todas” las clases sociales, con unidad espiritual, sin fisuras. Con los conservadores Perón mantuvo diálogo permanente, no publicitado, por razones políticas obvias. Nunca olvidó el General, que en la elección que lo consagró por primera vez presidente, una definitoria e importante cantidad de conservadores tradicionales lo votaron, contribuyendo a su triunfo.

Los conservadores no iban a votar a los “radicales” de la unión democrática, que para colmo habían aceptado como “socios” en su “lista” a los comunistas. 

La continuidad política del vínculo estratégico, no ideológico, por ninguna de las dos partes, se demuestra una vez más, en 1973, cuando el conservador popular, Vicente Solano Lima, comparte la fórmula con Perón. 

Peronismo-Iglesia 
Una situación similar ocurrió con la Iglesia. Por el mismo motivo, la Iglesia no apoyaría nunca, sobre todo en esa época histórica, a candidatos “asociados” con el comunismo.

Perón, innato estratega, educado por su abuela paterna, noble dama “patricia”, conocía muy bien los “entretelones” del poder de la fe, en la que se formó y siempre aceptó. 

Ya candidato, pidió “la protección” de la Virgen de Luján, en acto público, frente a la imagen prometiendo la defensa de los pobres y de la familia y entregando su sable de general como ofrenda. El tiempo demostró la promesa cumplida suya con los pobres y los obreros y de Eva, con las mujeres y la familia. 

La Iglesia, que siempre se anticipa en sus análisis al tiempo, para tomar decisiones, estudió con criterio “político”, acertadamente, en ese momento histórico y no se equivocó, que el peronismo en Argentina y el movimiento conducido por Lech Walesa en Polonia, eran los “dos únicos” movimientos políticos obreros de origen y accionar católico del mundo, exitosos y con dirigentes que profesaban esa fe, frente al comunismo que tenía “copados” el resto de las organizaciones obreras en la geopolítica mayoritaria mundial. 

De allí el lógico apoyo en Argentina y Polonia a sus dirigencias obreras. 

Pongamos atención como esta decisión, en esa actualidad histórica, pese al tiempo transcurrido, en épocas posteriores y llegando a la actualidad, confirma la “sabiduría” y la “coherencia” de la Iglesia para determinar conductas, siempre adecuadas a los tiempos. 

Cuando llegó la “hora” de “cambios” en la Iglesia, su solvencia intelectual y estrategia actualizada, designó para “conducir” desde el Vaticano, dos Papas, que en sus respectivas trayectorias sacerdotales defendieron a los movimientos obreros y sociales. 

En su luchas por la equidad en contra de la concentración de la riqueza. Juan Pablo Segundo, “polaco”, Francisco Primero, “argentino”. 

Estos dos extraordinarios hombres, no son ni fueron militantes políticos. Defendieron a Walesa y Perón en su accionar, pese al tiempo, por sus obras y su identificación con Cristo. 

En la actualidad suele criticarse al Papa Francisco, pretendiendo involucrarlo como “peronista”, este tipo de opinólogos, a los que no niego su derecho a expresarse, como corresponde, me atrevería a sugerirles, con humildad y respeto, recordar una “sólida” expresión popular: “agarrá los libros que no muerden”. 

Es el peronismo el que se “somete” mayoritariamente a las propuestas del Papa Francisco, en defensa de los sumergidos del mundo. 

Recobrar la memoria 
En este último triunfo justicialista “todos” recobraron la memoria. En la celebración de la victoria, en la CGT, en las marchas, en los actos en las provincias, en el conurbano y en los actos del presidente electo, se cantó la marcha peronista: “volver a las fuentes”. 

Para el peronismo no existe un país que esté bien con un pueblo que esté mal. El “conductor” solía fingir humildad, que nunca practicó, refiriéndose a los opositores. “No es que nosotros fuéramos tan buenos, lo que ocurre que los que nos suplantaron son mucho peores”. Irónico. Cuando le señalaban “diferencias” en el peronismo, señalaba con “picardía socarrona”. 

“No se preocupen, nosotros somos como los gatos, mientras nos peleamos, nos seguimos reproduciendo”. Una vez más, la realidad social, económica y productiva del país, bajo conducción “no peronista”, terminó en “fracaso”. Y nuevamente un contundente resultado electoral devolvió por cuatro años próximos la conducción de la Nación a los herederos de Perón y Eva. Y van… 

Un nuevo desafío para rescatar del olvido la biblia peronista: “una Nación económicamente libre, socialmente justa y políticamente soberana”. 

El tiempo y las decisiones proyectarán el destino del país, que debe ser responsabilidad de todos. 

Una vez más, Argentina bajo la “conducción” de esta “rara avis” política que es el peronismo, siempre sobrevolando el poder, generalmente coronado por el éxito, seducido por su historia.   

Esteban Ernesto Marranghello