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Luciano Yané dialogó con LA VOZ DEL PUEBLO

Una cupecita con historia para Yané

14|11|19 10:01 hs.

Rodeado de su numeroso grupo de seguidores y casi que alabando a la cupecita Ford que le diera el título de campeón 2019 de TC del 40, el claromequense Luciano Yané no ocultaba su felicidad y valoraba profundamente el gesto de un rival. “Salió una muy linda carrera; habíamos arrancado complicados la mañana porque se nos rompió la bomba de aceite y no conseguíamos repuesto. Marcelo Alvarez, que también corre, y Fabián Acuña, me facilitaron una bomba y gracias a ellos pude largar; y gracias a ellos pude hacer lo que hice”, destacó con un gran gesto de agradecimiento. 


Haber llegado al título en la serie le dio la tranquilidad y posibilidad de disfrutar un largo domingo de felicidad y alegría. “Es así; cuando solucionamos el tema de la presión de aceite y comprobamos que todo estaba bien, vino la tranquilidad; y cuando corrimos la serie y aseguramos el título ahí estallamos de alegría”. 

En la serie “largo bien pero erro la segunda y me pasan varios; decidí frenar hasta que se acomodaran todos los autos, correrlos de atrás y llegar en el lugar (4º) que necesitaba”. En la final “veníamos bien superando autos de atrás y en la media última vuelta un auto entra pasado, frenamos, un pequeño roce y perdimos unos puestos; pero no pasó nada anormal”, reconoció. 

Y en la segunda final fue como que soltó su calidad, le regaló una soberbia actuación al público y demostró las razones de su reinado. “Si, como el auto estaba bien y el título asegurado corrimos más relajados e hicimos maniobras para marcar una amplia diferencia”, destacó Yané. 

El valor de la consagración se potencia por el nivel de los rivales, aunque el claromequense valoró “el esfuerzo que se hizo y todo lo que se trabajó durante el año. Es verdad que tuvimos peleando todo el campeonato con pilotos de gran nivel y grandes trayectorias; mientras que para nosotros éste era el primer año completo y se nos dio”. 

El auto tiene una historia particular, porque era de su padre, Daniel, lo corría su padre. “Es así, mi viejo corre en esta categoría desde los 18 años; yo desde muy chiquito estuve a su lado, y cuando pudimos agarrar las llaves comenzamos a ayudarlo. Cuanto se hizo el chasis nuevo corrió dos carreras y me invitó a correrlo; acepté el desafío, comenzamos a agarrar experiencia y de a poco todo se nos fue dando” recordó, además de la anécdota donde “ya lo cargamos un poco con eso de que al fin el auto pudo salir campeón” dijo entre risas, pero al volverse serio agradeció desde el corazón “el gran esfuerzo que ha hecho mi familia para que nosotros pudiéramos correr, porque durante el año se le resigna mucho tiempo a ellos”. 

Luciano Yané se empezó a dar cuenta de la posibilidad de ser campeón, “faltando 3 carreras, en Tandil, donde el auto se mantuvo muy competitivo y nos permitió hacer una buena diferencia para llegar tranquilo a la definición y llevarnos el ‘1’ para Claromecó, que no es poco. Quiero agradecerle a la gente de allá, a la peña, que siempre estuvo con nosotros; todo es para ellos, lo mismo que para la mucha gente de Tres Arroyos que nos ayudó siempre”. 

Pensando en 2020, el campeón confesó que “seguiremos en esta categoría porque nos gusta mucho, y lo vamos a hacer con mi hermano (Maximiliano) que lo hará sobre un Chevrolet. Las categorías están muy bien y quizás el año que viene se sumen nuevas unidades”, entendió. En la despedida, el siempre sonriente campeón le agradeció “a la gente de Claromecó, a la peña, a Pablo Martínez, Fabián Bonavita, Gabriel Machalinski, a los que nos acompañaron todo el año, a Fabián Acuña y Marcelo Alvarez que nos prestaron la bomba de aceite para que hoy pueda correr”.