Interés General

La importancia de conocer los signos de alerta

ACV: saber y actuar con rapidez hace la diferencia

02|11|19 12:23 hs.

El 29 de octubre se conmemoró el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV) para promover la toma de conciencia sobre esta enfermedad. 


Según la Fundación Favaloro, en Argentina se producen anualmente más de 100 mil accidentes cerebrovasculares, por lo que conocer los síntomas y saber cómo prevenirlos son las herramientas más eficaces. Por este motivo dialogamos con el doctor Gustavo Vidal, neurólogo del Centro Municipal de Salud. 

“El accidente cerebro vascular se provoca por la obstrucción de una arteria en el cerebro por un coágulo que deja sin irrigación una determinada zona cerebral o bien por la ruptura de una arteria que provoca una hemorragia cerebral. Se clasifica en dos grandes grupos, que son los trombóticos o embólicos, que es cuando la arteria se tapa, y los hemorrágicos que es cuando se rompe una arteria”, especifica el doctor Vidal. 

El accidente cerebro vascular es la primera causa de discapacidad a nivel mundial y cualquiera de los dos tipos pueden ser mortales ya que son cuadros graves y todo va a depender de la lesión cerebral. Los hemorrágicos son los más graves pero los menos frecuentes; ya que un 30% del total son de este tipo. Por ello es fundamental no desaprovechar las oportunidades que tenemos para crear conciencia de la importancia de la prevención y el tratamiento.

Avances y calidad de vida 
Hoy gracias a los avances en los tratamientos, como por ejemplo el monitoreo de presión intracraneana y los tratamientos de neurointensivismo, ha disminuido mucho la mortalidad; también ha disminuido la utilización de la técnica quirúrgica para resolverlos, ya que se los puede tratar con medicación y esperar a su evolución, obviamente dependiendo de la lesión y de su ubicación. Por cateterismo hoy se puede desbloquear una arteria, pero es importante destacar que para la realización de esta técnica se cuenta con muy poco tiempo, no más de seis horas de sufrido el ataque

Es muy importante educar a la población en qué signos de alerta tiene que saber para detectar un ACV. El ejemplo del valor de la información en manos de la comunidad es el de la enfermedad cardiaca, por ejemplo; hoy una persona que le duele el brazo izquierdo, aunque no le duela el pecho, va a un cardiólogo. Esa es la forma y es un mérito enorme y marca la importancia de estar informado. Aún no logramos ese nivel de conciencia respecto de los síntomas del ataque cerebro vascular.

Los síntomas más frecuentes a tener en cuenta son: 
- Un adormecimiento brusco en un brazo o en una pierna o una debilidad, una falta de fuerza o una disminución notoria de la movilidad u hormigueo que se instale de forma brusca o en unas horas. 

- Dificultad para hablar, que se le traben las palabras o no le salgan. 

- Un vértigo, que es cuando gira todo alrededor de uno o uno gira alrededor de todo; es un mareo fuerte e intempestivo, que asociado a cefalea puede ser tranquilamente un ACV; en tanto que la mayoría de las personas, le restan importancia porque creen que puede provenir de problemas en el oído interno o en la columna cervical; por lo cual hay que estudiarlos. 

- Otro síntoma de fácil detección es que uno puede notar en otra persona que se le desvía la boca o tiene una asimetría repentina. Esto es importante aunque sea momentánea. 

- La disminución de la visión aunque sea transitoria de uno o de los dos ojos. Es más frecuente dejar de ver por un par de minutos de un ojo. 

El Impacto
Las discapacidades más frecuentes que puede provocar un ACV son la parálisis de un lado del cuerpo, o una hemiparesia, que es la inmovilidad de un lado del cuerpo y que ocasiona como secuela definitiva, que no pueda realizar movimientos de coordinación fina como escribir o realizar el trabajo que solía hacer; más grave es aun cuando está asociado a una dificultad para hablar o del lenguaje (afasia) que implica la posibilidad de hablar o comprender. 

En general son mixtas en impactan en la comprensión y evocación del lenguaje, por lo cual si sumamos que una persona tenga parálisis de un hemicuerpo y además no pueda expresarse, es una discapacidad muy severa y que requiere de cuidados de por vida y genera un despliegue de múltiples necesidades del sistema de salud solo para tratar las secuelas que duran años; como por ejemplo terapia ocupacional, fonoaudiología, kinesiología, medicación de alto costo. Además del estrés que le implica al paciente y al entorno y muchas veces, en un alto porcentaje de los casos, son secuelas graves que no se revierten. 

Cómo cuidarse
“Es importante decir e insistir en la prevención, en que no hay que llegar al ACV. Que podemos cuidarnos con múltiples hábitos, estrategias y conductas”, insiste el especialista en neurología. Controlar la presión arterial, controlar la dislipemia, es decir los triglicéridos, el colesterol, la diabetes, evitar el sedentarismo, el alcoholismo

Estos factores o hábitos son fundamentales para prevenir un ACV. Caminar 30 minutos por día; es algo que casi todos podemos hacer y es muy beneficioso, para mejorar la circulación de la sangre. Por lo que actividad física y una alimentación sana son las mejores estrategias y están al alcance de todos quienes deseen tomar una decisión para mejorar su calidad de vida. 

Como un aspecto central, hay que tener en cuenta que una vida saludable es fundamental.